La Segunda Guerra Mundial supuso un punto de inflexión para el mundo, tanto militar como política y demográficamente. Las tácticas de guerra utilizadas y la violencia desplegada por los ejércitos convirtieron este conflicto en el más mortífero de la historia. Aunque es extremadamente difícil conocer con precisión el número de muertos que hubo durante los seis años que duró la contienda, las estimaciones recientes —que tienen en cuenta víctimas directas y indirectas y otros factores regionales y metodológicos— sitúan el número de fallecidos en torno a los 75 millones de personas, aproximadamente un 3,5% de la población mundial de 1940.
De todos ellos, solo un tercio fueron personal militar, mientras que casi cincuenta millones de civiles perdieron la vida víctimas de bombardeos masivos, masacres, enfermedades e inanición. El nivel d destrucción no fue homogéneo en todos los frentes, ni el número de muertes similar en todos los países o bloques. Los países más afectados en términos humanos fueron la Unión Soviética, China, el Tercer Reich (Alemania y Austria) y Polonia.
Entre 1939 y 1945, la URSS perdió a cerca de 28 millones de personas a causa del conflicto: una cifra muy similar al total de tropas militares que fallecieron durante toda la guerra en todos los frentes. Es, con diferencia, el actor que más muertos registró a lo largo de la Segunda Guerra Mundial.
A pesar de perder la guerra, el Tercer Reich, con la Alemania nazi a la cabeza, salió algo mejor parado que los soviéticos en términos comparativos respecto al número de muertes. De los más de ocho millones y medio de muertos que tuvo el Tercer Reich, 5,3 millones eran personal militar. De estos, además, cerca de la mitad perecieron en los últimos doce meses de conflicto, sobre todo a manos del Ejercito Rojo. Tras el régimen nazi y la URSS, el país con mayor número de muertes fue Polonia —damnificada desde el mismo origen de la guerra—, con seis millones y medio de fallecidos.
Por su parte, el bloque de los aliados y otros Estados europeos sufrieron muchas menos muertes en suelo de la metrópoli que en las colonias. Francia perdió a medio millón de personas, pero en Indochina fueron un millón y medio. En Reino Unido murieron unas 360.000 personas, pero en la India británica fueron dos millones de muertos. Asimismo, en Países Bajos fueron un poco más de 200.000 fallecidos, mientras que en sus colonias en las Indias Orientales (actual Indonesia) fueron más de tres millones.
El impacto que tuvieron estas muertes en la propia demografía de los países llegó a ser devastador en casos como el polaco, donde las muertes supusieron casi el 19% de la población que registraba el país en 1939. En la URSS este porcentaje ascendió a casi el 15%, mientras que el Tercer Reich perdió a un 11% de su población.
Pese a esto, el mayor impacto demográfico se vivió el Mandato del Pacífico Sur: una serie de archipiélagos de Micronesia que estuvieron bajo control japonés desde el final de la Primera Guerra Mundial hasta 1947.
Este territorio recogió las principales bases militares japonesas en el escenario bélico del Pacífico y fue el tablero de algunas de las batallas navales más grandes de la historia. El Mandato del Pacífico Sur registro durante la Segunda Guerra Mundial cerca de 57.000 muertos, que si bien es un número mucho más reducido de víctimas que en otros frentes, suponían el 45% de la población total de las islas.
La propia potencia administrativa —Japón—, que vivió en sus carnes los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, sufrió más de tres millones de pérdidas humanas, aunque estas representaban un 4,7% de la población japonesa previa a la guerra.
En la otra cara de la moneda, territorios ya entonces muy poblados, como China, también se vieron duramente afectados, llegando a registrar más de 15 millones de muertos, 12 de los cuales eran civiles. El frente de China se había abierto años antes del estallido del conflicto a nivel internacional, con la invasión japonesa de Manchuria —que continuó después con la expansión japonesa por el resto del territorio chino—. Sin embargo, y pese al elevado número de bajas, estas representaban menos del 3% de la población china en 1939.









