¿Qué fue la Primera Guerra Mundial?

La Gran Guerra o Primera Guerra Mundial marcó el principio del siglo XX. Fue un conflicto a una escala sin precedentes impulsado por el nacionalismo y el militarismo. Su desarrollo devastador y sus consecuencias sociales y políticas cambiaron el orden internacional
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¿Qué fue la Primera Guerra Mundial?
Un prisionero alemán ayudando a heridos británicos durante la batalla del Somme en 1916. Fuente: Ernest Brooks (Wikimedia Commons)

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La Primera Guerra Mundial fue un conflicto bélico a escala global centrado principalmente en Europa entre 1914 y 1918. Supuso un punto de inflexión en la historia contemporánea debido a su magnitud destructiva, que dejó millones de muertos y cambios territoriales profundos. También sentó las bases para futuros conflictos, incluida la Segunda Guerra Mundial, y cambió tanto la composición de las sociedades como las relaciones internacionales.

Un archiduque asesinado en tiempos de nacionalismo

Las causas de la Primera Guerra Mundial incluyen factores políticos, económicos y sociales. En primer lugar, el imperialismo y el colonialismo europeo exacerbaban el nacionalismo y, por tanto, las rivalidades. De igual manera, en el continente se estableció un sistema de alianzas para mantener el equilibrio de poder. La competencia económica y por territorios en África y Asia exasperaban las tensiones, mientras los avances industriales propiciaron una carrera armamentista, en especial entre Alemania y el Reino Unido. Con ese escenario, la glorificación de la guerra preparaba a las poblaciones para un conflicto a gran escala.

Con todo, el detonante de la guerra fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria el 28 de junio de 1914 en Sarajevo, perpetrado por un nacionalista serbo-bosnio. Este evento provocó una cadena de declaraciones de guerra entre las potencias europeas. El Imperio austrohúngaro primero le declaró la guerra a Serbia el 28 de julio. Rusia, aliada de Serbia, se movilizó para protegerla. Como respuesta, Alemania terminó declarándole la guerra a Rusia, Francia y Bélgica, lo que provocó la entrada del Reino Unido.

Así, las principales potencias europeas se sumergieron en un conflicto que se expandiría por el mundo. Por un lado, los Aliados o Triple Entente integraban a Francia, el Reino Unido y Rusia. Después se les unirían Italia, Estados Unidos y Japón, entre otros. Por otro lado, las Potencias Centrales eran Alemania y Austria-Hungría, y más tarde se sumaron el Imperio otomano y Bulgaria. La alineación de estos bloques reflejó no sólo intereses nacionales, sino también alianzas de las décadas anteriores.

La Gran Guerra

La Primera Guerra Mundial cambió los conflictos bélicos. Presentó avances militares como armamento pesado y gases venenosos, que propiciaron la táctica de guerra de trincheras. La vida en el frente se caracterizó por la alerta ante un ataque enemigo en cualquier momento. En particular, el frente occidental se estancó con las batallas de desgaste de Verdún o el Somme, que dejaron cientos de miles de bajas.

En el frente oriental, las fuerzas rusas enfrentaban a alemanes y austrohúngaros en un campo de batalla extenso y menos definido. Pese a victorias iniciales, el mal equipamiento y la logística llevaron al colapso del ejército ruso y después a la caída del zar en 1917. Con el tratado de Brest-Litovsk en 1918, la nueva Rusia soviética firmó la paz con las Potencias Centrales. En Italia, los Balcanes y Oriente Próximo también hubo batallas clave y guerra naval, marcada por la guerra submarina y el bloqueo británico a Alemania.

Precisamente, el peligro de una expansión alemana provocó en 1917 la entrada de Estados Unidos, que terminó de cambiar el curso de la guerra. El agotamiento de las Potencias Centrales, exacerbado por la hambruna, revueltas internas y la ofensiva aliada de 1918, culminó con el armisticio de Compiègne. Firmado el 11 de noviembre de 1918, señaló la derrota de Alemania y el fin oficial de las hostilidades en el frente occidental. No obstante, la paz definitiva se firmaría en 1919 con el Tratado de Versalles.

El legado de la Primera Guerra Mundial

La Primera Guerra Mundial dejó un desastre humanitario. La capacidad bélica sin precedentes dejó más de diez millones de muertos. Además, la pandemia de la gripe de 1918 coincidió con los últimos meses del conflicto y se extendió entre las poblaciones debilitadas, causando millones de muertes adicionales. Políticamente, el descontento y el desgaste de la guerra fraguaron la caída definitiva de los imperios ruso, otomano y húngaro, reconfigurando el panorama político de Europa y Oriente Próximo.

El impacto de la Primera Guerra Mundial también transformó las sociedades de los países involucrados. Desplazó poblaciones enteras, dejó grandes grupos de refugiados y cambió los roles en la fuerza laboral al aumentar la participación de las mujeres en trabajos antes ocupados por hombres debido a su movilización al frente de batalla. En el aspecto económico, el conflicto dejó deudas y crisis financieras, especialmente en Europa y en particular en los países derrotados. En el cultural, rompió el optimismo del orden liberal.

A su vez, la derrota y las condiciones del Tratado de Versalles dejaron un resentimiento en Alemania que propiciaría el auge del fascismo. El tratado también estableció la creación de la Sociedad de Naciones, una organización para prevenir futuros conflictos que fracasaría con el estallido de la Segunda Guerra Mundial. A largo plazo, la Primera Guerra Mundial dejó un legado geopolítico visible en las fronteras europeas o en la búsqueda de organismos y convenios para promover la paz y la cooperación internacional.

Este artículo fue redactado con ayuda de Jasper, un asistente de redacción de inteligencia artificial. Después fue revisado y corregido por un editor de EOM.

José Manuel Cuevas

Bogotá, 1996. Editor en El Orden Mundial. Doble grado en Historia y Periodismo en la Universidad de Navarra.