Mapa del imperio Austrohúngaro

El mapa del Imperio austrohúngaro

El Imperio austrohúngaro fue un Estado centroeuropeo que existió entre 1867 y 1918. En su momento de máxima extensión, su mapa abarcaba unos 675.000 km2
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El Imperio austrohúngaro fue un Estado centroeuropeo que existió entre 1867 y 1918. En su momento de máxima extensión, su mapa abarcaba unos 675.000 kilómetros cuadrados y cubría la práctica totalidad del actual mapa de Hungría y Austria así como Chequia, Eslovaquia, Eslovenia, Croacia y Bosnia y Herzegovina, además de buena parte de Rumanía, Serbia, Polonia, Ucrania, Italia y la costa de Montenegro. Pese a que solo se extendió durante medio siglo, este periodo imperial se ha convertido en una pieza fundamental para la historia e identidad de Centroeuropa.

El Imperio austrohúngaro, o Austria-Hungría, fue el Estado sucesor del Imperio austriaco. Este, a su vez, había nacido de la transformación del archiducado de Austria en imperio después de que en el transcurso de las guerras napoleónicas se destruyese el título de Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en 1804, que durante siglos había ostentado el archiduque de Austria. 

El Imperio austriaco se transformó en el austrohúngaro tras el Compromiso austrohúngaro, alcanzado después de que la nobleza húngara presentase un ultimátum al emperador Francisco José I para que equiparase al Reino de Hungría con Austria, en la cual se había ido diluyendo pese a las diferencias que existían entre las regiones del Imperio. En este proceso fue fundamental el apoyo de la emperatriz Sisi, quien en su estancia en Buda durante la guerra austro prusiana, estableció amistad con el líder nacionalista húngaro Guyla Andrássy y se convirtió en abanderada de la causa húngara. 

Temiendo una nueva sublevación húngara, y tras su reciente derrota en la guerra austro-prusiana y la anexión italiana de Véneto y Friuli (1866), Viena aceptó la mayor parte de las condiciones magiares y se creó la corona dual, un Imperio con capital en Viena pero con dos parlamentos que administrarían cada mitad de la monarquía. El límite entre Viena y Budapest se fijó sobre el mapa en el río Letia. Al oeste de este río quedaban las regiones que seguían formando parte del Imperio austriaco, agrupadas en Cisleitania, mientras que al este se situaban las regiones del Reino de Hungría, conocidas como Transleitania. Ambas conformaban el Imperio austrohúngaro.

El mapa de la riqueza en el Imperio austrohúngaro

El Imperio austriaco, o Cisleitania, seguía conservando un parlamento en Viena compuesto por los representantes de las 17 regiones que componían su mitad. Por su parte, el Reino de Hungría tenía su propio parlamento en Budapest y un parlamento semiautónomo para Croacia y Eslavonia. Sin embargo, no existía un parlamento común, y ambas partes del Imperio solamente compartían tres ministros ―defensa, exteriores y finanzas― que eran nombrados por la Corona.

Bosnia y Herzegovina fue incorporada más tarde al mapa del Imperio austrohúngaro. El territorio fue ocupado en 1877, pero no sería anexionado al Imperio hasta 1908. Hasta entonces y arrebatada a los turcos, no se unió a Austria ni a Hungría, sino que se formó un condominio entre ambas mitades del Imperio. El mar Adriático fue la única salida al mar de lo que era un imperio eminentemente terrestre, y ambas coronas intentaron mantener un control sobre él. Por ello cada una mantuvo una región-ciudad portuaria en sus costas: Austria en Trieste y Hungría en Fiume (actual Rijeka).

El mapa de la Gran Hungría

Aunque los alemanes mantenían el poder en la mitad austriaca y los húngaros en la magiar, toda esta división interna no coincidía con criterios étnicos. Ni los italianos, ni los rumanos ni ninguno de los pueblos eslavos consiguieron su autonomía, lo que acabó llevando a que estos buscasen también su independencia, debilitando el poder del Imperio austrohúngaro y fomentando el surgimiento de nuevos Estados nación.

Finalmente, el asesinato del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo en 1914 acabaría desatando la I Guerra mundial, y la derrota de los Imperios centrales llevaría a la fragmentación del mapa del Imperio austrohúngaro. El auge de los nacionalismos había provocado una suerte de decadencia tanto en el Imperio austrohúngaro como en el otomano que la guerra terminó de sentenciar.

Las importantes minorías alemanas, húngaras o italianas que quedaron repartidas en los nuevos Estados favorecieron el surgimiento de políticas irredentistas e imperialistas, que a la postre serían uno de los detonantes de la Segunda Guerra Mundial. En el caso húngaro, la vieja herida de grandeza imperial e injusticia contra su pueblo se ha arrastrado hasta la actualidad, resurgiendo bajo el uso político del mapa de la Gran Hungría.

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