Disputas territoriales Rusia

El mapa de las disputas territoriales de Rusia

El país mantiene disputas territoriales en Europa y Asia, como los territorios anexionados en Ucrania o el conflicto por las islas Kuriles
CartografíaGeopolíticaRusia y espacio postsoviético

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Rusia es el país más grande del mundo, con más de 17 millones de km². Con esa extensión, no es de extrañar que el país haya estado históricamente implicado en numerosas disputas territoriales. De hecho, en los dos últimos siglos, las fronteras de Rusia han cambiado en más de ochenta ocasiones, perdiendo unos 3,4 millones de km².

Si bien tras el fin de la Unión Soviética Rusia vivió un periodo de relativa estabilidad con los países vecinos, la presidencia de Vladímir Putin, en el poder desde hace un cuarto de siglo, ha revitalizado el irredentismo ruso y con él varias disputas territoriales con los países de su entorno, sobre todo en el lado europeo.

El irredentismo ruso se basa en su mito fundacional, la Rus de Kiev, una federación de tribus eslavas con capital en Kiev y que tanto Ucrania como Rusia entienden como el inicio de su historia. Para Rusia, todos aquellos que conformaron esa federación — y posteriormente el Imperio ruso— comparten la cultura cristiana ortodoxa y el idioma ruso, y por tanto deben ser estados aliados y mantenerse en su zona de influencia.

Dentro de ellos están, en el lado europeo, Bielorrusia y Ucrania, con los que el Kremlin ha mantenido un control paternalista desde la caída de la URSS. La idea de la Gran Rusia busca así unificar a estos pueblos eslavos, si bien hasta hace poco la única materialización había sido la anexión de Crimea en 2014, clave además para el acceso ruso al mar Negro. Desde ese año y tras el acercamiento de Ucrania a Europa, la postura rusa hacia la exrepública soviética se volvió mucho más agresiva, culminando con la invasión a gran escala del país que comenzaba en febrero de 2022 y que ya dura más de dos años.

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Una de las excusas del Kremlin para la agresión militar fue la protección los rusos «étnicos» que se encontrarían oprimidos en Ucrania. En base a esto, Rusia había ya apoyado el independentismo de zonas prorrusas del país, como el Donbás — que comprende los óblast ucranianos de Donetsk y Lugansk— y reconocido su estatalidad en 2014. En septiembre de 2022, ya con la guerra iniciada, Rusia se anexionó ilegalmente Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón.

Además de los territorios anexionados por Rusia en Ucrania, el país también mantiene un contencioso menor con Estonia, en la zona del río transfronterizo Narva. No es una disputa territorial al uso, sino que se trata de una zona límite entre la influencia rusa y la de la OTAN en la que se han sucedido varios incidentes desde 2022, cuando la OTAN también intensificó su presencia en el Mar Báltico. El más sonado de estos incidentes ha sido la retirada por parte de Rusia de las boyas que establecían los límites fronterizos en dicho río.

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También en suelo europeo, y aunque tampoco son disputas territoriales propias, Rusia apoya los movimientos separatistas de varios enclaves no reconocidos con el objetivo de desestabilizar y afianzar su influencia en la región. Los principales son Abjasia y Osetia del Sur en Georgia y Transnistria en Moldavia. Para el caso georgiano, Moscú sostiene militar y económicamente a las repúblicas independientes de facto, con las que hace frontera y donde ha intensificado su presencia desde la anexión de Crimea.

El control sobre Transnistria es más complejo, pues geográficamente se encuentra bastante alejada de la frontera rusa. Sin embargo, el enclave secesionista de Moldavia alberga un importante arsenal soviético en la ciudad de Cobasna, Rusia le provee gratuitamente de gas, y cuenta con unos 1.700 soldados rusos desplegados.

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En su lado asiático, la disputa más relevante de Rusia es la que mantiene con Japón, con el que técnicamente sigue en guerra desde la Segunda Guerra Mundial al no haber firmado nunca un tratado de paz. El conflicto territorial en cuestión es el que mantienen sobre las islas Kuriles del sur, históricamente niponas pero bajo control ruso desde la derrota japonesa en 1945. Estas islas, muy ricas en recursos, son vitales para la estrategia rusa de navegación y de acceso al Ártico, pues le permiten obtener un control total sobre el mar de Ojotsk.

También en Asia, con Kazajstán mantiene una pequeña disputa en torno al Cosmódromo de Baikonur, de construcción soviética y localizado en la ciudad kazaja del mismo nombre. Si bien se quedó fuera del territorio ruso, sigue bajo control de Moscú — a través de un arrendamiento— desde la descomposición de la Unión Soviética. Este enclave es uno de los puertos espaciales más importantes e históricos del mundo, siendo por ejemplo el lugar de despegue de Yuri Gagarin, el primer hombre en llegar al espacio en tiempos de la Guerra Fría.

Por último, aunque residual, existe una disputa curiosa entre Taiwán y Rusia. Si bien Taiwán no mantiene ningún tipo de relación con Rusia, pues esta última no reconoce a la pequeña isla asiática por separado de China, de iure la isla secesionista sostiene que su territorio abarca todas las antiguas tierras de la dinastía Quin, incluida la región rusa de Tuvá.

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2 comentarios

  1. Expandir comentario
    Abel Renuncio Roba

    Errata (frase incompleta)
    Rusia apoya los movimientos separatistas de varios enclaves no reconocidos con el objetivo de.