Transnistria, el arma soviética de Putin contra Ucrania y Moldavia

Viajamos a Transnistria, donde la URSS todavía existe. Independizada de Moldavia sin reconocimiento internacional, la región depende de Rusia para sobrevivir. Moscú la usa para desestabilizar al Gobierno moldavo, torpedear sus intentos de acercarse a Occidente y amenazar a la vecina Ucrania.
GeopolíticaRusia y espacio postsoviético
Transnistria, el arma soviética de Putin contra Ucrania y Moldavia
Cartel soviético con banderas de Transnistria. Fuente: Wikimedia Commons

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“¿Tenéis ganas de hacer un viaje al pasado?”, nos preguntó el hombre que nos alquiló el coche en Chisináu, la capital de Moldavia. Estatuas de Lenin, carteles socialistas y coches Lada siguen haciendo apología de la realidad soviética en Transnistria. El tiempo pareció congelarse cuando Rusia intervino en el conflicto de 1992 entre el Estado moldavo y esta región separatista. Su economía se basa en unas pocas fábricas soviéticas y en el monopolio de la empresa Sheriff en los carburantes, los supermercados o el sector inmobiliario. El nulo reconocimiento internacional o las pocas expectativas de futuro de los jóvenes han seguido haciendo mella en una región frágil.
Sin embargo, Transnistria no ha dejado de ser un enclave estratégico. Treinta años después del conflicto, su importancia geopolítica ha revivido a raíz de la guerra en Ucrania. La región forma parte de un país candidato a ingresar en la Unión Europea, limita con la propia Ucrania y su dependencia de Moscú incluye la presencia de varios centenares de soldados rusos. Todo ello la convierte en un arma del Kremlin para atacar Ucrania y para desestabilizar el este de Europa.
Europa y Moldavia contra Rusia y Transnistria
Apenas setenta kilómetros y tres checkpoints militares separan Chisináu de la capital transnistria, Tiráspol. Uno moldavo, otro de la misión de mantenimiento de la paz rusa y un último transnistrio. Pero la distancia cultural e ideológica entre ambas capitales es inmensa. Basta con ver las banderas en las plazas y edificios oficiales. En el lado moldavo, la bandera de la UE acompaña a la tricolor de Moldavia, pues junto con Ucrania son países candidatos a la adhesión desde el año pasado. “Aquí la mayoría de gente es proeuropea, aunque existe algún partido prorruso que hace mucho ruido”, cuenta Wesley, un taxista ucraniano que lleva más de veinte años en Chisináu. Según una encuesta de 2022, el 61% de los moldavos quiere formar parte de la UE. “Transnistria es un cáncer para Moldavia —añade resig...

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Jon Salvador

Donostia, 1998. Periodista, politólogo y máster en Política Internacional. Con la mirada siempre puesta en el Lejano Oriente: China, Corea y Japón. Me interesan los procesos de integración regional en Asia, los conflictos internacionales y los procesos políticos internos de estos países.