El terrorismo ha vuelto a golpear a Estados Unidos nada más empezar 2025. El 1 de enero, un atropello masivo mató a 15 personas en Nueva Orleans. Horas más tarde, las autoridades también comenzaron a investigar como posible acto terrorista la explosión de un cybertruck de Tesla ―la compañía de coches eléctricos de Elon Musk― cerca del Hotel Trump en Las Vegas. Ambos sucesos se han producido días antes de la inauguración presidencial de Donald Trump, que asumirá el cargo el próximo 20 de enero. Hasta ahora, el ataque de Nueva Orleans completa la larga lista de atentados que han afectado al país en las últimas décadas.
De acuerdo con la Global Terrorism Database, entre 1970 y 2021 Estados Unidos ha sufrido 3.146 ataques terroristas. De todos ellos, 330 acabaron con muertos, lo que representa algo más del 10%. Los orígenes del terrorismo en Estados Unidos se remontan al siglo XIX con la formación del grupo supremacista blanco Ku Klux Klan.
Sin embargo, el fenómeno terrorista se intensificó especialmente durante los años 70. El descontento por la guerra de Vietnam, la lucha por los derechos civiles y el auge de las movilizaciones estudiantiles propiciaron la irrupción de organizaciones como Weather Underground o el Ejército Negro de Liberación.
Su aparición coincidió con la expansión del terrorismo de extrema izquierda a nivel internacional. En esos años, surgieron en Europa diferentes grupos como el Ejército Republicano Irlandés Provisional (IRA por sus siglas en inglés) en Irlanda del Norte, las Brigadas Rojas en Italia o la Fracción del Ejército Rojo en Alemania. Sin embargo, el caso más conocido fue el del grupo terrorista palestino Septiembre Negro, que asesinó a once miembros del equipo olímpico israelí durante los Juegos Olímpicos de Múnich en 1972.
Como resultado, más de un tercio de los ataques terroristas con muertos en el país se registraron entre 1970 y 1979. La mayoría de ellos se realizaron mediante bombas o explosiones. Desde entonces, la cifra de atentados en Estados Unidos se ha ido reduciendo, pero se volvieron más mortíferos a partir de los noventa.
Uno de los más letales se produjo en 1995, cuando dos terroristas de extrema derecha hicieron explotar un camión bomba en Oklahoma City y asesinaron a 168 personas. Sin embargo, los ataques más mortíferos hasta la fecha siguen siendo los atentados yihadistas del 11 de septiembre en Nueva York, cuando Al Qaeda dejó 2.270 fallecidos. La magnitud del 11S ha hecho que los atentados por motivos religiosos sean los que más muertos han causado en el país.
Daésh, por su parte, reivindicó dos tiroteos masivos que se dieron en el país entre 2016 y 2017: el primero, en una discoteca de Orlando (Florida) que dejó 50 muertos; pocos meses después, en un festival de música en Las Vegas, con 60 asesinados.
En los últimos años, el terrorismo de extrema derecha ha vuelto a ser el fenómeno terrorista más recurrente en Estados Unidos. Los ataques terroristas perpetrados por radicales de derecha representan la mayoría de los atentados en suelo estadounidense desde 1994.
Sin embargo, ese número se disparó a partir de 2018. En 2019, dos tercios de los ataques y complots terroristas en Estados Unidos correspondían a extremistas de derecha. Estos atentados incluyen principalmente a supremacistas blancos o a extremistas conspiranoicos. Del mismo modo, también se han incrementado los ataques con armas de fuego. Hoy en día, constituyen el segundo tipo de atentados más frecuentes en el país.



