Atentados y terrorismo en Rusia

Los ataques terroristas en Rusia desde la caída de la URSS

Ningún otro país de Europa ha sufrido más ataques y muertes en las últimas décadas. El islamismo checheno ha protagonizado la mayoría de atentados
CartografíaGeopolíticaRusia y espacio postsoviético

Esta funcionalidad está reservada a suscriptores, por solo 5€ al mes puedes suscribirte.Guardar gráfico

En 1999, pocos apostaban por Vladímir Putin en las elecciones rusas del año siguiente. El hasta entonces director del Servicio Federal de Seguridad —sucesor del KGB— acababa de ser nombrado primer ministro interino tras la renuncia de Borís Yeltsin y por tanto candidato oficialista a la presidencia, pero era un desconocido en parte del país. Un evento trágico cambió entonces la historia de Rusia: en septiembre, una cadena de detonaciones en cuatro edificios de Moscú, Buinaksk y Volgodonsk acabó con la vida de más de 300 personas.

Putin culpó rápidamente del atentando a los separatistas de Chechenia, ordenó el bombardeo la capital de la república caucásica —Grozny— en lo que sería el inicio de la segunda guerra de Chechenia y en marzo del 2000 se impuso en las elecciones presidenciales con más del doble de votos que el segundo clasificado. En aquel momento, la oposición rusa llegó a culpar al Servicio Federal de Seguridad de las detonaciones.

Algo más de dos décadas después, un nuevo atentado terrorista en Moscú ha vuelto a conmocionar a la sociedad rusa. Con al menos 133 personas asesinadas, el tiroteo de la sala de conciertos Crocus City Hall se ha convertido en el tercero más mortal de la historia reciente del país, solo superado por las detonaciones de 1999 y la masacre de un colegio de Beslán, en Osetia del Norte, que se saldó con 344 muertos en 2004, según los datos de la Global Terrorism Database. Y al igual que sucedió a finales del siglo pasado, Putin quiere instrumentalizar el atentado para ganar apoyo de cara a sus movimientos militares.

En este caso, el objetivo es Ucrania. Dáesh ha reivindicado el atentado en varias ocasiones, pero el Kremlin ha lanzado sospechas sobre implicación ucraniana y asegura que los atacantes tenían intención de huir al país vecino. El aumento de impuestos y una nueva movilización son algunas de las medidas que Vladímir Putin podría tomar en las próximas semanas para relanzar su ofensiva, así como la recuperación de la pena de muerte.

El mapa de los ataques terroristas en Europa desde 1970

Con todo, el terrorismo ha golpeado a Rusia de forma recurrente durante las últimas décadas. No en vano, se trata del país europeo que más bajas ha lamentado en este tipo de ataques entre 1992, tras la disolución de la URSS, y 2020: un total de 4.532. Los atentados repuntaron precisamente con la segunda guerra de Chechenia, que se extendió hasta 2009, y la restauración del control federal ruso sobre el enclave en el año 2000.

En 2004 Rusia registró un récord de 583 muertes en incidentes terroristas, perpetrados en su gran mayoría por rebeldes islamistas chechenos o caucásicos. A pesar de ello, la afiliación de los agresores es en realidad muy diversa, con cerca de cuarenta grupos detrás de al menos un ataque, entre los que destacan la Brigada de Mártires Riyad-us Saliheen, el Emirato del Cáucaso o el Regimiento Islámico de Propósito Especial.

Entre los atacantes figuran asimismo organizaciones yihadistas ajenas a la política interna rusa que han atentado en el país a menudo en coordinación con el islamismo checheno. Si bien este movimiento se ha caracterizado históricamente por su sincretismo, algunos señores de la guerra acercaron posturas con el wahabismo y Arabia Saudí, de forma que Chechenia se convirtió en el destino de multitud de yihadistas de Oriente Próximo, incluidos militantes de Al Qaeda.

Por qué Dáesh ha atacado Rusia y qué supondrá el atentado

Distinto es el caso del Estado Islámico, cuyo aterrizaje en Rusia también se enmarca dentro de esa dinámica pero que en los últimos años se ha alejado de los chechenos para perseguir sus propios intereses. En concreto, Dáesh está teniendo que combatir contra los milicianos rusos en Siria y el Sahel, a lo que hay que sumar su animadversión hacia los talibanes. Para los yihadistas, los dirigentes de Afganistán han priorizado los intereses tribales y nacionales sobre los religiosos, y consideran al Kremlin uno de sus principales apoyos. Algo parecido ocurre con las élites comunistas de Tayikistán, un país donde los hilos de Moscú han permitido alejar del poder a la oposición islamista y que se ha convertido en un foco de radicalización en Asia central en los últimos años.

Descargar gráfico

Creative Commons BY-NC-ND

Comentarios