Chechenia es una república de la Federación de Rusia ubicada en el norte de la región montañosa del Cáucaso, entre Europa y Asia. Cuenta con un millón y medio de habitantes, de los cuales más del 90% son de etnia chechena y musulmanes suníes, y su capital es Grozni. Chechenia es parte de Rusia desde el siglo XVIII y siguió siéndolo en la época soviética. Tras declarar su independencia en 1991 y dos guerras con Moscú, retornó bajo control ruso en 2003. En la actualidad la gobierna Ramzán Kadírov, a quien el presidente Vladímir Putin asentó en el poder para aplacar la disidencia en el territorio.
Un pueblo anexionado por Rusia
Chechenia se ubica entre el mar Negro y el mar Caspio. Esa posición le ha otorgado a Rusia el acceso a las interconexiones y rutas comerciales que cruzan el Cáucaso, y una ruta para transportar gas y petróleo. Iván el Terrible comenzó la incursión hacia el Cáucaso norte en el siglo XVI, pero el Imperio ruso no absorbió el territorio hasta el siglo XVIII. Entonces hizo retroceder al Imperio otomano, con el que se había posicionado el pueblo checheno que resistía en la montañas, y al Imperio persa.
Con la caída de los zares, Chechenia pasó a conformar la República Autónoma Socialista de Chechenia e Ingusetia, como parte de la Unión Soviética. En 1944, el líder soviético Iósif Stalin organizó la deportación masiva de la población a Kazajstán y Siberia, y miles de chechenos murieron por las condiciones del viaje. Muchos otros regresaron años después, bajo el mandato de Nikita Jruschov. Desde entonces, Moscú ha enfrentado la lucha por la independencia del pueblo checheno y de otros territorios en el Cáucaso.
Las guerras ruso-chechenas
La pugna independentista de Chechenia en la Rusia postsoviética provocó dos guerras que dejaron miles de víctimas. En 1991, el general Yojar Dudáyev declaró la independencia de la República Chechena de Ichkeria, aprovechando la oleada de repúblicas que se separaban de Moscú, y Rusia atacó por primera vez en 1994. Los chechenos resistieron varios años, hasta que el entonces presidente ruso Borís Yeltsin, que apostaba por conceder cierta autonomía a las repúblicas de minorías, firmó la paz en 1997 con el presidente checheno Aslán Masjádov. Chechenia era entonces un Estado independiente de facto.
En 1999, Rusia responsabilizó a los separatistas chechenos por los atentados en Moscú que volaron varios edificios y emprendió una segunda intervención militar. Este nuevo bombardeo arrasó con las ciudades chechenas y acabó con miles de vidas, y pronto se convirtió en una operación para acabar con la rebeldía de la región. Para entonces, el islamismo radical se había beneficiado del descontrol y la pobreza resultante de la guerra, y eclipsaba en gran medida la causa chechena. Masjádov apenas podía controlar el territorio, la guerra había destrozado la economía y la falta de oportunidades facilitaba la expansión del radicalismo.
Con todo, Rusia recuperó el control y el Kremlin restableció su influencia sobre el territorio. Putin, ya presidente desde hacía tres años, le otorgó mayor potestad en 2003 con una nueva constitución, pero con una administración prorrusa y un líder amigo del Kremlin, Ajmat Kadírov. Este fue asesinado en 2004 y, tras dos presidencias breves, su hijo Ramzán Kadírov ha sido el jefe de la República de Chechenia desde 2007. La operación rusa sobre el territorio terminó oficialmente dos años después.
Chechenia, liderada por un hombre de guerra
Desde entonces, el gobierno y las ciudades chechenas han sido reconstruidos bajo el liderazgo de Kadírov, quien cuenta con apoyo económico y el respaldo de Putin. Kadírov ha aplacado la violencia secesionista con la policía y las fuerzas militares, y a sus hombres se les ha acusado de secuestrar, torturar y ejecutar a insurgentes. Además, ha reclutado a miles de ciudadanos locales y excombatientes de las guerras, después conocidos como kadírovtsi (‘kadirovitas’), para conformar distintos batallones.
Kadírov ha querido hacerse imprescindible para el Kremlin con estas fuerzas. Muchos reclutas yihadistas comenzaron a abandonar Rusia hace una década para combatir en Siria o Irak, permitiendo a los militantes chechenos centrarse en los avances rusos en Ucrania. En la guerra actual, unos 10.000 combatientes chechenos combaten en Ucrania junto al Ejército ruso, entre ellos los tres hijos menores de Kadírov, mientras que el propio jefe checheno encabeza parte del ala dura en el Kremlin.