Mapa de la Europa ocupada por la Alemania nazi def cel

El mapa de Europa bajo la ocupación de la Alemania nazi

El III Reich alcanzó su máxima extensión durante la Segunda Guerra Mundial en otoño de 1942, justo antes de la derrota en la batalla de Stalingrado
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Desde la península de Bretaña, en el extremo occidental de Francia, hasta las puertas de Moscú, el corazón de la Unión Soviética, la Alemania nazi alcanzó su máxima extensión territorial en Europa en octubre de 1942, tres años después del inicio de la Segunda Guerra Mundial.

Los deseos expansionistas del Tercer Reich llegaban, de hecho, hasta los extremos del Viejo Continente, pues también consideraban a la Rusia europea y meridional, así como al Cáucaso, como parte del espacio vital alemán (Lebensraum, por su término en alemán).

En 1938, la Alemania nazi, junto a Italia, Reino Unido y Francia, firmó el acuerdo de Munich, que obligaba a Checoslovaquia a ceder los Sudetes al Tercer Reich. Un año después, en marzo de 1939, Eslovaquia proclamó su independencia bajo la tutela alemana, mientras que el resto de Checoslovaquia fue ocupado y transformado en el Protectorado de Bohemia y Moravia, bajo control directo de Berlín. Esta expansión se sumaba a la anexión de Austria, realizada un año antes, y marcaba el inicio del expansionismo nazi por Europa.

Francia y Gran Bretaña, temiendo un posible ataque alemán, firmaron entre marzo y mayo de ese año sendos acuerdos de defensa mutua con Polonia. Pese a esto, la permisividad de los aliados, sumada a la creciente popularidad de la Alemania nazi y el auge del fascismo en Europa, facilitaron acuerdos y alianzas que potenciaron el expansionismo alemán por todo el continente. El Eje Roma-Berlín, formalizado en el Pacto de Acero de mayo de 1939, se consolidó como el núcleo de esta expansión. 

Las alianzas en Europa en la víspera de la Segunda Guerra Mundial

En abril de 1939, la Italia fascista se anexionó Albania. En agosto, la Alemania nazi y la Unión Soviética deciden firmar un acuerdo de no agresión, el Pacto Molotov-Ribbentrop, que además creaba esferas de influencia para repartirse el este de Europa. 

Este tratado facilitó la invasión alemana de Polonia el 1 de septiembre de 1939, dando comienzo a la Segunda Guerra Mundial. A pesar del pacto de defensa mutua con Polonia, Gran Bretaña y Francia no impidieron la invasión, aunque sí declararon la guerra a Alemania en respuesta al ataque. En paralelo, la Unión Soviética cumplió con su parte del acuerdo y, el 17 de septiembre, invadió Polonia por el este. Finalmente, el 27 de septiembre, Varsovia se rinde y el territorio polaco se divide entre alemanes y soviéticos. Al igual que el Protectorado de Bohemia y Moravia, la Polonia controlada por Alemania pasa a estar bajo el control directo del III Reich, estableciéndose un Gobierno General.

En noviembre de 1939, los soviéticos invaden Finlandia y consiguen controlar parte de sus costas en la llamada guerra de Invierno. Tras ella, los alemanes invaden Dinamarca y Noruega convirtiéndose ambos en territorios ocupados. Entre mayo y junio de 1939, la parte occidental de Europa -Francia, Bélgica, Luxemburgo y Países Bajos- también cae ante el avance alemán.

La organización territorial de las zonas ocupadas por el régimen nazi se estructuró en comisariados, conocidos como reichokmissariat, que eran administrados por un mando civil alemán. Así, en la parte oeste de Europa se establecieron los Comisariados de Noruega, de Países Bajos y de Bélgica, junto con el del norte de Francia.  Sin embargo, el caso de Francia fue excepcional debido a la división del país tras la caída de París en 1940. El norte y la zona occidental de Francia fueron incorporados al comisariado francés, bajo el control directo de los nazis. En cambio, el sur de Francia quedó bajo el régimen de Vichy, un gobierno títere dirigido por Philippe Pétain.

El mapa de la guerra de Invierno, cuando la URSS invadió Finlandia

En la zona sur, la Italia de Mussolini invade Egipto en septiembre de 1940, y, un mes más tarde, se hace con el control de Grecia. En noviembre, y ante el temor de ser objetivo de los alemanes, Hungría, Rumanía y Eslovaquia se unen al Eje. En 1941, Bulgaria hace lo mismo y colabora en la invasión de Yugoslavia. Durante esta invasión, un grupo terrorista croata aprovechó para proclamar el Estado Independiente de Croacia y lo unió a las potencias del Eje.

Tras la derrota alemana en la Batalla de Inglaterra en octubre de 1940, Hitler dirigió su atención a la Unión Soviética, atraído por sus vastos recursos naturales. El año 1941 es el momento clave para la expansión hacia el este, pues Hitler rompe el trato de no agresión con la Unión Soviética e invade su territorio, en la conocida operación Barbarroja. Los aliados del Eje, excepto Bulgaria, se unen a la ofensiva y Finlandia, que buscaba recuperar sus territorios perdidos en la Guerra de Invierno, también participa en la invasión. Alemania logró conquistar rápidamente las repúblicas bálticas y, con la ayuda de Finlandia, intentaron tomar Leningrado.

El sitio de Leningrado (actual San Petersburgo), una de las ofensivas más violentas de la Segunda Guerra Mundial, se prolongó hasta 1944, debido a la feroz resistencia de las milicias soviéticas. En el sur, las tropas del Eje consiguieron capturar Kiev y Rostov. Por su parte, los batallones encargados de la zona central se hicieron con Bielorrusia y pusieron rumbo a Moscú. Los alemanes se quedaron a las puertas de la capital soviética antes de que la contraofensiva les obligara a retroceder.

Los territorios de los Países Bálticos y Bielorrusia se organizaron bajo el comisariado de Ostland. De forma similar, los territorios ocupados en Ucrania también se administraron bajo un régimen de comisariado. Por su parte, los avances más allá del territorio ucraniano, incluyendo la parte del Cáucaso controlado por los nazis, se organizaron bajo una administración militar, al igual que los territorios recuperados por Finlandia.

Lo que nos enseñó la Segunda Guerra Mundial

Tras el fracaso en Moscú y la resistencia en Leningrado, en julio de 1942, la Alemania nazi lanzó una ofensiva hacia Stalingrado (actual Volgogrado), crucial para asegurar los recursos del Cáucaso. La batalla de Stalingrado, la más sangrienta de la historia, se prolongó de julio de 1942 a febrero de 1943, y terminó en victoria soviética. Esta derrota marcó el comienzo de la retirada alemana y puso fin a las ambiciones de expansión de la Alemania nazi hacia el este de Europa. A partir de ahí, el Tercer Reich comenzó a ceder territorio en todos los frentes, llevando a la eventual derrota de Alemania en 1945.

Durante la Segunda Guerra Mundial, cinco países europeos se mantuvieron neutrales: Irlanda, Portugal, España, Suiza y Suecia. En el caso de España, su neutralidad fue compleja y controvertida. Aunque oficialmente no participó en el conflicto, el régimen franquista, liderado por Francisco Franco, mostró una clara simpatía hacia las potencias del Eje, especialmente hacia la Alemania nazi y la Italia fascista. España no se unió formalmente a la guerra, pero proporcionó apoyo logístico y recursos al Tercer Reich. Por ello, España es frecuentemente clasificada como un estado neutral pro-Eje o colaboracionista no beligerante, ya que, aunque no entró directamente en el conflicto, su postura y acciones favorecieron los intereses de las potencias del Eje sin comprometerse oficialmente a la guerra.

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1 comentario

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    Xavier Martín Birding SLL

    Me parece curioso que no se mencione la participación española en la invasión de la URSS con la División Azul.