19 de abril de 1995

19 de abril de 1995: dos exmilitares perpetran el atentado de Oklahoma City contra un edificio federal

El atentado de Oklahoma City fue ideado por dos radicales de extrema derecha que se oponían al control de armas del Gobierno estadounidense. Dejó 168 muertos y es el ataque de terrorismo interno más letal en la historia del país.
19 de abril de 1995: dos exmilitares perpetran el atentado de Oklahoma City contra un edificio federal
Restos del edificio federal Alfred Murrah de Oklahoma City tras el atentado. Fuente: USACE, Tulsa (Flickr)

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Aunque duró un instante, el ataque terrorista que mató a casi doscientas personas en Oklahoma City se había gestado meses antes en Arizona. Allí se había trasladado Timothy McVeigh, un extremista veterano de la guerra del Golfo cuya radicalización había iniciado tras haber sufrido abusos en la escuela. McVeigh pronto se interesó en las armas, una afición que su abuelo le había inculcado, y se alistó en el Ejército con veinte años. Comenzó su servicio militar en 1987 en la Escuela de Infantería de Fort Benning, donde conoció a Terry Nichols. Ambos cultivaron un desprecio por el Gobierno federal durante este período, y juntos fueron trasladados a la base de Fort Riley, donde coincidieron con el ultraderechista Michael Fortier.

Esa amistad contribuyó a la radicalización de McVeigh. Tras participar en la operación Tormenta del Desierto de 1991 en Kuwait, intentó ingresar en los Boinas Verdes, las fuerzas especiales del Ejército estadounidense, pero su fracaso y dos sucesos claves terminaron de reforzar sus postulados antigubernamentales.

El primero fue el asedio de Ruby Ridge en 1992. Durante once días, agentes del FBI protagonizaron varios tiroteos contra la vivienda de Randy Weaver, un supremacista blanco acusado de vender armas a un confidente del Gobierno. La intervención se saldó con su esposa y un agente federal muertos. Meses más tarde en Waco, Texas, agentes federales intentaron ejecutar una orden de allanamiento en el rancho de la secta religiosa de los Davidianos de la Rama. La Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) sospechaba que allí convertían armas semiautomáticas en automáticas, algo prohibido por ley federal. El asedio duró 51 días y dejó 86 fallecidos, incluido su fundador, David Koresh.

Una venganza contra el Gobierno federal

Ambas matanzas convencieron a McVeigh de la deriva totalitaria del Gobierno estadounidense, después presidido por Bill Clinton. Como represalia empezó a planear un ataque, y escogió el edificio federal Alfred Murrah de Oklahoma City, que albergaba las oficinas regionales del FBI, la DEA, la ATF e incluso del Ejército. Mientras que Fortier, que estaba al tanto de los planes, se negó a participar, McVeigh y Nichols fabricaron una bomba con 2.300 kilos de fertilizante de nitrato de amonio, combustible y nitrometano, que harían explotar en una camioneta Ford F-700.

McVeigh escogió el 19 de abril de 1995 para atentar, ya que se cumplían dos años del final del asedio de Waco. A las 9:02 de aquel día, una explosión voló el edificio Murrah: 168 personas, incluidos diecinueve niños, fueron asesinadas por la detonación. La explosión se propagó por dieciséis manzanas y causó daños materiales por 652 millones de dólares. McVeigh fue detenido el mismo día mientras huía. En el momento de su arresto vestía una camiseta con el rostro de Abraham Lincoln y los lemas “así siempre a los tiranos” y “el árbol de la libertad debe regarse de vez en cuando con la sangre de patriotas y tiranos”. La primera cita se le atribuye a Bruto en el asesinato a Julio César; la segunda la pronunció Thomas Jefferson, uno de los padres fundadores de Estados Unidos.

El atentado de Oklahoma City, el más letal en Estados Unidos hasta el 11S

El atentado de Oklahoma City se convirtió en el ataque terrorista más mortífero en la historia de Estados Unidos hasta el 11S en Nueva York, donde fallecieron 2.996 personas. A día de hoy sigue siendo el caso de terrorismo interno más letal en el país. Clinton reaccionó esa misma noche con un discurso a la nación, en el que calificó el ataque como un “acto de cobardía” y prometió que la justicia actuaría rápido.

Timothy McVeigh, el principal autor de la matanza, fue condenado a pena de muerte y ejecutado mediante inyección letal en junio de 2001. Era la primera vez que el Gobierno federal aplicaba la pena capital desde 1963. Su compañero, Terry Nichols, cumple 161 penas de cadena perpetua en Colorado, mientras que Fortier recibió doce años de condena por no informar de los planes del atentado. En el lugar del ataque, una vez demolidos los restos del edificio un mes después, se erigió un monumento en memoria de las víctimas.

David Gómez

Guadalajara, 1999. Doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo por la URJC. Ciencias Políticas en la Università degli Studi di Firenze. Apasionado de la geopolítica, el deporte y el cine.

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