17 de mayo de 1973

17 de mayo de 1973: comienza el escándalo Watergate en el Senado de Estados Unidos

El caso Watergate fue el mayor escándalo político de Estados Unidos. La irrupción de cinco individuos en la sede del Partido Demócrata desveló una trama de espionaje y sabotaje orquestada por la Administración de Richard Nixon, que terminaría con su dimisión.
17 de mayo de 1973: comienza el escándalo Watergate en el Senado de Estados Unidos
Despedida de Richard Nixon tras su dimisión como presidente de Estados Unidos. Fuente: manhhai (Flickr)

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Una noticia en el Washington Post en junio de 1972 sobre la detención de cinco hombres por robos en la sede del Partido Demócrata, dentro del complejo de oficinas Watergate, sería el punto de partida de un caso mayor. Casi un año después, el 17 de mayo de 1973, el Senado estadounidense comenzaba a investigar la vinculación del presidente republicano Richard Nixon con una trama que resultó ser de espionaje. Las audiencias y la pérdida de apoyos le empujaron a ser el único mandatario en abandonar la Casa Blanca.

Espionaje rumbo a la reelección

Al principio, aquella detención apenas acaparó la atención del público, pero pronto se convirtió en asunto de Estado gracias a los periodistas Bob Woodward y Carl Berstein y a la confianza del director ejecutivo del Post, Ben Bradlee. Nixon se jugaba la reelección contra el candidato demócrata George McGovern en las presidenciales de noviembre de 1972. En ese contexto, Woodward se interesó por el caso y acudió al tribunal a escuchar la audiencia preliminar. Allí se percató de que uno de los detenidos, James W. McCord Jr., era agente de la CIA y coordinador de seguridad del Comité para la Reelección de Nixon. Al tirar del hilo, los periodistas se dieron cuenta de que el grupo de cinco servía al presidente como los “fontaneros”.

El siguiente paso fue reunirse con los miembros del Comité. Woodward, mientras tanto, también contactó con el FBI, de donde saldría la fuente decisiva bajo el pseudónimo de Garganta Profunda. Ambos quedaban de madrugada en un párking de Washington y, después de 35 años de anonimato, su muerte permitió revelar que se trataba de Mark Felt, entonces director asociado del FBI. Felt contribuyó a orientar las investigaciones del periodista y a corroborar sus sospechas. Así, el Washington Post confirmó en octubre que la Administración Nixon había orquestado el asalto a las oficinas demócratas para instalar micrófonos y fotografiar documentación.

Del juicio Watergate a la dimisión de Nixon

Aunque se había confirmado la existencia de un plan para espiar a la oposición, Nixon arrasó en las elecciones. Ya en enero de 1973 comenzó el juicio contra los acusados por intento de robo e intento de interceptación de todo tipo de comunicaciones. De los condenados, el más determinante fue McCord, que reconoció haber cometido perjurio al recibir presiones para declararse culpable. Esto tuvo una gran repercusión en la prensa y empujó al Senado a abrir el Comité de Investigación. 

Durante las audiencias entre mayo y agosto testificaron los hombres más cercanos a Nixon, como el exfiscal general, John N. Mitchell, quien había gestionado los fondos ilegales para espiar el Watergate. También habló el abogado y consejero del presidente, John Dean. Dean fue el primer funcionario de la Administración que acusó a Nixon de estar involucrado y de encubrir el caso junto con los “siete de Watergate”, otros funcionarios y asistentes del presidente, y de planear el encubrimiento. Además, sus acusaciones se fundamentaban en cintas magnetofónicas colocadas en la oficina presidencial desde 1971.

La existencia de estas cintas desmontaron la versión inicial de Nixon, que calificaba el incidente como un hecho aislado sin participación de su Administración. El Comité del Senado y el fiscal Archibald Cox solicitaron la entrega de las grabaciones del antes y después del espionaje. Ante la negativa del presidente a comparecer y proporcionar el material, inició una batalla judicial sin precedentes. Finalmente, la Corte Suprema dictaminó que debía entregar las grabaciones, y el mandatario accedió presionado por un posible impeachment y la pérdida del apoyo de su partido.

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Las cintas desvelaron que Nixon conocía el escándalo y que había participado en un plan de encubrimiento que utilizaba a la CIA para desviar la atención del FBI. También que había pagado a los acusados para mentir en el juicio. Finalmente dimitió el 8 de agosto de 1974 y fue sustituido por su vicepresidente Gerald Ford, quien lo indultó un mes más tarde. En las elecciones presidenciales de 1976, el propio Ford perdería contra el demócrata Jimmy Carter, quien le achacó el escándalo Watergate y el legado de su predecesor. Por su parte, Nixon se retiró y no pudo volver a ejercer la abogacía, aunque sería asesor político durante los mandatos de Ronald Reagan y George H. W. Bush.

Sara Delgado

Madrid, 1999. Doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo. Interesada en temas sociales, derechos humanos y estudios de género.

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