15 de marzo de 44

15 del marzo del 44 a. C.: muere asesinado Julio César, líder militar y político de la República de Roma

Tras ayudar a expandir sus límites territoriales, Julio César se convirtió en la persona más poderosa de Roma. Sus rivales del Senado conspiraron para matarlo en la que sería la etapa final de la historia republicana.
15 del marzo del 44 a. C.: muere asesinado Julio César, líder militar y político de la República de Roma
'La muerte de César', por Vincenzo Camuccini (1804-1805). Fuente: Museo Nacional de Capodimonte (Wikimedia Commons)

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Alea iacta est, ‘la suerte está echada’, habría pronunciado Julio César cuando cruzó el río Rubicón, al norte de Italia, para dirigirse con su legión hacia Roma. Comenzaba en el 49 a. C. la segunda guerra civil de la República, que enfrentó a sus partidarios contra Pompeyo y el Senado. La suerte le sonrió a César, que aplastó a sus opositores en cuatro años.

Procedente de una familia de patricios, la aristocracia, Cayo Julio César se vinculó con la clase política. Accedió al cursus honorum, la carrera política romana, hasta llegar a lo más alto del poder. Se sirvió de sus dotes políticas para afianzar su fuerza y ganar popularidad, aliado con Craso y Pompeyo para formar el Primer Triunvirato y con ello neutralizar la facción conservadora del Senado. Sin embargo, la acumulación de poder y la amenaza sobre el régimen republicano despertó el recelo de los senadores, que conspiraron para matarle en los idus de marzo, el día 15, del año 44 a. C.

Veni, vidi, vici

Julio César fue un estratega a lo largo de su vida. Llegó a gobernar Hispania, donde cosechó una victoria militar que le valió un triunfo, una ceremonia a través de Roma para glorificar a los comandantes. Otro gran éxito fue en la guerra de las Galias, que la convirtió en provincia romana. Los conatos de rebelión en los límites de la Roma republicana también llevaron a César a cruzar el Rin y a adentrarse en Britania para sofocarlos. Como consecuencia, veni, vidi, vici (‘vine, vi, vencí’) fue el lema que describía la facilidad y rapidez de sus victorias.

Sin embargo, la victoria que encumbró a César fue contra quien fuera su aliado: Pompeyo. El Triunvirato se había fragmentado tras la muerte de Craso, y Pompeyo sacó partido de su presencia en Roma mientras César permanecía en la Galia. Los senadores, encabezados por Catón el Joven y reacios a su auge, apoyaron a Pompeyo, pero César aún era popular entre los plebeyos y tenía de su lado al tribuno Marco Antonio. Cuando cruzó el Rubicón y ocupó Italia al inicio de la segunda guerra civil, obligó a los senadores y a Pompeyo a huir, hasta que le derrotó en el 48 a. C. para luego dirigirse a Egipto, donde se alió con Cleopatra.

Julio César, de la cúspide a la muerte

Consolidado en el poder, Julio César aumentó el número de senadores, extendió la concesión de la ciudadanía romana, reorganizó la distribución de cereales y adoptó un nuevo calendario. Fue nombrado dictator perpetuus, un cargo que le dotaba de amplias competencias. Muchos senadores temían que quisiera acabar con la República e instaurar un régimen autocrático, pero también primaba la codicia personal, así que participaron en una conjura para asesinarle.

Algunos conspiradores pertenecían a su círculo más cercano y eran antiguos aliados de Pompeyo perdonados, como el impulsor de la conjura, Cayo Casio Longino, o Marco Junio Bruto. Otro conspirador fue Décimo Junio Bruto, legado de César y uno de sus herederos. César acudió engañado al Senado, donde se vio rodeado por una turba de senadores que le asestó veintitrés puñaladas antes morir, cubriéndose el rostro con la toga.

El fin de la República

Sin quererlo, la conjura le había asestado el golpe final a la República. Roma quedó conmocionada con la muerte de César. Marco Antonio tomó las riendas y acordó con los principales conspiradores mantener sus reformas a cambio del control sobre algunas provincias, pero la tercera guerra civil no tardaría en empezar.

En virtud del testamento de César, se declaró heredero a su sobrino nieto, el joven Cayo Octavio. Marco Antonio, Octavio y Lépido formaron el Segundo Triunvirato, una alianza para derrotar a los asesinos de César. Los dos primeros lograron vengarlo tras vencer a Bruto y Casio en la batalla de Filipos del 42 a. C. Finalmente, Octavio se impuso a los demás triunviros en la cuarta guerra civil y derrotó a Marco Antonio y Cleopatra en la batalla de Accio del 31 a. C. Con ello puso fin a la guerra y consolidó su poder proclamándose emperador Augusto. Era el fin de la República y el inicio del Imperio romano.

Julen Kenk

Madrid, 1999. Graduado en Historia por la Universidad Complutense. Máster en Diplomacia y Relaciones Internacionales por la Escuela Diplomática. Apasionado de las conexiones entre el deporte, la política y la historia.

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