Saudi Vision 2030: el plan saudí para superar la era del petróleo

Saudi Vision 2030 es el programa de reformas económicas y sociales con el que Arabia Saudí pretende diversificar su economía y superar su dependencia del petróleo. Usarán la riqueza y la posición obtenida con el crudo para hacer grandes cambios en su estructura económica. Pero este ambicioso proyecto, que ya está en marcha, busca además convertir Arabia Saudí en el corazón del mundo árabe e islámico, una potencia de inversión global y el epicentro que una Europa, África y Asia.
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Saudi Vision 2030: el plan saudí para superar la era del petróleo
Logo del Saudi Vision 2030. Fuente: vision2030.gov.sa

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Si algo tienen claro los países petroleros es que su principal fuente de riqueza algún día desaparecerá. La caducidad de los hidrocarburos se ha convertido en un dolor de cabeza para los Estados dependientes de este recurso natural, que buscan desde hace décadas alternativas que les permitan mantener su posición en la geopolítica mundial y su nivel de riqueza interna. Con ese objetivo nació Saudi Vision 2030, un programa presentado por el príncipe heredero Mohamed bin Salmán en abril de 2016 para diversificar la economía saudí alejándose de su dependencia del petróleo. 

Mientras la población joven saudí aumenta de forma desproporcionada —el 70% de la población es menor de treinta años—, el precio del petróleo está cada vez más bajo. A esto hay que añadirle que la población saudí recibe subsidios en combustible, alimentos, agua y electricidad, además de que dos tercios trabaja en el sector público, lo que aumenta el miedo del Gobierno saudí a un futuro en el que no puedan responder a las demandas económicas o laborales de su población.

El objetivo de este plan es transformar una economía rentista en un Estado competitivo a nivel mundial en sectores como el financiero o el turístico. Entre otras medidas, Saudi Vision 2030 contempla la progresiva integración de la mujer en el mercado laboral, privatizaciones, reducción de subsidios, inversiones en el sector servicios, construcción de proyectos faraónicos que atraigan inversión y turismo, y medidas para estimular a la población saudí a trabajar en el sector privado.

Para ampliar: “El mercado del petróleo no será igual tras el coronavirus”, Trajan Shipley en El Orden Mundial, 2020

Privatizar, invertir y atraer turistas

Para lograr la diversificación económica, la casa real saudí pretende atraer inversores extranjeros y aumentar su propia inversión en grandes empresas extranjeras. Para esto han reformado uno de sus grandes fondos soberanos, el Public Investment Fund (PIF), que pretenden convertir en el mayor fondo soberano del mundo. Además de invertir en empresas nacionales y extranjeras, este fondo subvencionará proyectos faraónicos como Neom, una megaciudad tecnológica a orillas del mar Rojo, o el proyecto de puente para unir la península arábiga con África a través de Egipto

El PIF ha asumido también la propiedad de Saudi Aramco, la petrolera estatal saudí y la mayor empresa del mundo en cuanto a facturación. La restructuración de esta entidad es fundamental para Saudi Vision, pues se pretende que pase de ser una petrolera a un conglomerado industrial global. Aramco sacó a la venta el 1,5% de su capital en diciembre de 2019, protagonizando la mayor operación de salida a bolsa de la historia

Pero la entrada del capital privado no será algo exclusivo de la empresa petrolera: el Gobierno saudí también pretende privatizar empresas estatales en los próximos años, lo que afectará incluso a parte de la sanidad y la educación del país. También el sector energético seguirá esa senda, con una liberalización gradual del mercado de combustibles que, según el plan, garantizará la competitividad de las energías renovables. Todo ello aspira a aumentar la contribución del sector privado del 40% al 65% del PIB para 2030. 

La industria militar también sufrirá grandes cambios. Arabia Saudí fue el mayor importador de armas del planeta entre 2015 y 2019, y el príncipe Mohamed Bin Salmán, verdadera cabeza del Gobierno y ministro de Defensa, pretende revertir esta situación e invertir en producción local. El gasto saudí en equipamiento militar de producción nacional es actualmente solo del 2%, y se pretende aumentarlo hasta el 50% para 2030.

Principales países importadores de armas
Arabia Saudí ocupa el primer puesto en la lista de países que más armamento importaron en el periodo de 2015 a 2019.

Sin embargo, todos estos cambios no se trasladarán al gobierno del país, que mantendrá su estructura y carencias democráticas. A lo que sí da importancia Saudi Vision 2030 es a la lucha contra la corrupción y a aumentar la transparencia. El Gobierno saudí dice querer adoptar los estándares internacionales en esta materia, y publicará sus objetivos, planes e indicadores para que puedan ser monitoreados públicamente. 

Para ampliar: “Neom, un nuevo futuro para Arabia Saudí”, Álvaro Conde en El Orden Mundial, 2018

¿Habrá cambios sociales o religiosos?

Mas allá de los factores económicos, los cambios sociales, religiosos y de derechos humanos son igual de importantes para la transformación del país. Un sector en el que se aprecian grandes desigualdades es en la comunidad de expatriados que viven en Arabia Saudí, que ascienden a un tercio en una población de treinta millones. La mayoría de los expatriados son inmigrantes provenientes de países como India, Indonesia y Pakistán, y trabajan como mano de obra barata y con condiciones laborales muy precarias. Saudi Vision 2030 pretende mejorar su calidad de vida ampliando su capacidad para poseer vivienda en el país o simplificando la emisión de visados y permisos de residencia.

Dentro del marco de Saudi Vision 2030 también habrá proyectos relacionados con una cuestión fundamental en el reino saudí: la religión. La peregrinación a la Meca, uno de los cinco pilares del islam, es un atractivo turístico que pretenden fortalecer, aumentando los casi ocho millones de visitantes anuales hasta los treinta millones en 2030. Para ello se agilizarán los procedimientos de solicitud de visados y se construirá un gran museo sobre la historia, ciencia y cultura islámicas que sirva de atractivo turístico, entre otras medidas. No obstante, más allá de las oportunidades económicas que ofrece la religión, no se prevé que el Gobierno suavice su preferencia por el wahabismo, la corriente integrista del islam patrocinada por la monarquía saudí

Las reformas referentes a los derechos humanos, y en especial los derechos de las mujeres, son las que el Gobierno está promocionando más en el extranjero. La derogación en 2018 de la ley que prohibía conducir a las mujeres, la regulación establecida ese mismo año que les permite el acceso a lugares deportivos hasta ahora reservados a hombres o las nuevas leyes decretadas en 2019 que autorizan a las mujeres a viajar solas y no depender de un varón han sido ampliamente publicitadas por el Gobierno saudí. Además, se quiere que el porcentaje de mujeres que participan en el mercado laboral pase del 17% al 30% en 2030, aunque desde la presentación del plan ese porcentaje se ha reducido hasta el 15,8%.

Para ampliar: “¿Por qué Arabia Saudí ocupa el puesto 50 (de 160) en el Índice de Desigualdad de Género?”, El Orden Mundial, 2019

Cambiar la economía para perpetuar el régimen 

Las características de la pirámide demográfica de Arabia Saudí hacen de Saudi Vision 2030 una necesidad imperiosa. El aumento de la población joven, que demanda puestos de trabajo y subsidios, unido a la bajada de precios del petróleo, han provocado que Arabia Saudí haya tenido un déficit fiscal de más de 50.000 millones de euros al año desde 2015. De no revertir esta situación, los problemas internos y las protestas no tardarían en llegar. Si los planes de diversificación tienen éxito, cambiarán por completo la estructura económica y el mercado laboral del país, dando más peso al sector privado.

Al mismo tiempo, Saudi Vision 2030 pretende responder a los problemas medioambientales mundiales a los que Arabia Saudí contribuía de forma considerable como el octavo país del mundo con más emisiones de CO2. Algunos objetivos del plan en este sentido son aumentar la eficiencia de la gestión de residuos con proyectos integrales de reciclaje, reducir la contaminación, combatir la desertificación y promover el uso óptimo de los recursos hídricos reduciendo el consumo y utilizando agua tratada y renovable.

Países que más emisiones de CO2 general al año.

Otro aspecto en el que se prevén mejorías es en el de los derechos de las mujeres, aunque cabe tomar con prudencia las propuestas del Gobierno en esta línea. Pese a que el aumento de derechos de las mujeres es positivo, será solo un parche para un problema estructural más grave que debe abordarse con políticas sociales de igualdad. También con programas educativos, pues casi el 93% de las mujeres en Arabia Saudí son alfabetas. Es un paso importante permitir el acceso a las mujeres a recintos deportivos, por ejemplo, pero la entrada a los estadios y las localizaciones estarán segregados por sexo. De igual manera, se permitirá a las saudíes viajar sin la autorización de un varón, pero todavía la siguen necesitando para casarse. Y promover el aumento de la fuerza laboral femenina es un objetivo positivo pero conservador, teniendo en cuenta que más del 50% de los graduados universitarios son mujeres

Los cambios propuestos supondrán un avance teniendo en cuenta la situación actual en el país, pero seguirán siendo insuficientes. Es más, estas medidas pueden acabar siendo reformas cosméticas utilizadas para tranquilizar a los socios internacionales del Arabia Saudí, y si el Gobierno entiende que son suficientes, podría frenar las demandas de igualdad de las mujeres saudíes.

Para ampliar: “La guerra de Yemen, ¿el Vietnam de Arabia Saudí?”, Carlos Palomino en El Orden Mundial, 2019

¿Se logrará el Saudi Vision 2030?

El plan lleva cuatro años en marcha y algunos de los cambios prometidos ya se han hecho realidad. Ni la supuesta orden del príncipe Bin Salmán de asesinar en 2018 al periodista Jamal Khashoggi, ni la participación de Arabia Saudí en la cruenta guerra de Yemen han tenido graves repercusiones para el Gobierno saudí. Lo que a otro país le habría llevado al ostracismo diplomático, a Arabia Saudí solo le ha supuesto la pérdida de algún inversor extranjero, pero en general los costes políticos no han sido muy grandes. 

A nivel interno, la oposición al príncipe heredero, sobre todo por parte de sectores de la familia Saud, no han sido tanto a su plan de transformación como a su viraje hacia una política más personalista y autocrática, lo que se ha traducido en detenciones a príncipes, ministros y empresarios. Las críticas públicas al Gobierno no son frecuentes en un país autoritario como Arabia Saudí, lo que hace difícil saber a ciencia cierta el respaldo popular que tiene el Saudi Vision 2030. 

En cualquier caso, la crisis económica causada por el coronavirus ha agravado el déficit fiscal de Arabia Saudí y probablemente retrasará muchas de las medidas del plan. Diversificar la economía de un Estado que nació ligado al petróleo no es fácil, pero si Arabia Saudí pretende mantener su estatus geopolítico, y la familia Saud perpetuar su poder, la única opción pasa por pensar en un futuro en el que no dependan del petróleo.

Para ampliar: “Bin Salmán, a la conquista del trono saudí”, David Hernández en El Orden Mundial, 2020

Carlos Palomino

Gran Canaria, 1996. Graduado en Periodismo en la UCM y máster de Mundo Árabe e Islámico en la UB. Interesado en las zonas en conflicto y geopolítica, especialmente de la zona del Magreb y Oriente Próximo.