2020 comenzó con un mercado del petróleo tranquilo y dentro de la normalidad. Los precios del brent y del WTI, crudos de referencia de Europa y EE. UU., respectivamente, se situaban por encima de los sesenta dólares el barril. La ligera subida en los precios tras el asesinato del general iraní Qasem Soleimani, que agravó la tensión entre Irán y EE. UU., y la inestabilidad en Libia a principios de enero se compensaba con rumores de recortes en el suministro por parte de la OPEP, y la posibilidad de la privatización de empresas petroleras venezolanas por parte del régimen de Maduro dominaba los titulares. Sin embargo, por esas fechas ya había aparecido un nuevo virus en la ciudad china de Wuhan que pronto se extendería por todo el mundo. Cuando se impuso el confinamiento en esta ciudad, el 23 de enero, ya estaban apareciendo análisis que advertían del efecto que la ralentización de la economía china podría tener sobre el petróleo en 2020.
Para ampliar: “¿Cuál es la diferencia entre el petróleo brent y el west texas intermediate (WTI)?”, El Orden Mundial, 2020
La incertidumbre acerca del coronavirus reinaba en las bolsas europeas, norteamericanas y asiáticas durante febrero. Todos los ojos miraban hacia Asia, donde Corea y más tarde Irán hacían frente a brotes locales. A finales de febrero, The Economist advertía que el virus se estaba volviendo global, y el 12 de marzo la Organización Mundial de la Salud declaraba el covid-19 como una pandemia. Para entonces, la caída de la demanda a nivel mundial ya había hecho perder al brent y al WTI la mitad de su valor, situándose en torno a los treinta dólares, su punto más bajo en los últimos cinco años.
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