En Arabia Saudí están sucediendo acontecimientos de gran importancia que pueden marcar el horizonte político del reino y de todo Oriente Próximo en los siguientes años. Los arrestos y acusaciones de alta traición sobre personalidades del Estado y de la familia real saudí de principios de marzo afectan a quienes representan una oposición interna al joven príncipe Mohamed bin Salmán, conocido por las siglas MBS. El rey Salmán, padre de MSB, tiene 84 años y parece encontrarse en un estado de salud muy frágil, con apariciones públicas cada vez más limitadas, lo que hace sospechar que la llegada de un nuevo monarca al trono saudí puede ocurrir en cualquier momento, generando un clima de mayor incertidumbre.
El reino wahabita tiene ante sí un escenario internacional, regional y nacional enormemente convulso e imprevisible. MBS no solo tiene que superar las resistencias en el seno de la Corona saudí, que intentan frenar el ascenso del hijo del rey. Además, Arabia Saudí se enfrenta a problemas en la región y ante la comunidad internacional, que pueden condicionar los objetivos de la ambiciosa agenda del Gobierno de Riad: el país está inmerso en la guerra en Yemen, la disputa regional con Irán y la crisis con el vecino Catar, se ha propuesto grandes reformas económicas y ha abierto recientemente una batalla comercial en el seno de la OPEP.
Para ampliar: “La diplomacia saudí del ‘Plata o plomo’”, Fernando Arancón en El Orden Mundial, 2018
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