La muerte de Soleimani y un inevitable caos en Oriente Próximo

El asesinato del general iraní Qasem Soleimani a manos de fuerzas estadounidenses ha agitado por completo el tablero en Oriente Próximo y ha puesto en entredicho la política exterior de la Administración Trump. Después de meses de desencuentros, la tensión entre Estados Unidos e Irán se agravará, abocando a la región a un periodo de luchas proxy y aumento del sectarismo, y ofreciendo a Dáesh la oportunidad de resurgir en Irak.
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La muerte de Soleimani y un inevitable caos en Oriente Próximo
Funeral de Qasem Soleimani en Teherán. Fuente: Maryam Kamyab, Mohammad Mohsenifar

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En una entrevista de radio en 2015, el presentador preguntó a Dick Cheney, quien fuera vicepresidente de George W. Bush, por su opinión sobre la política del entonces presidente Obama para Oriente Próximo. “Si alguien quisiera destruir EE. UU., debilitar nuestra posición e influencia en el mundo, dar la espalda a nuestros aliados y animar a nuestros enemigos, ese sería Barack Obama. En mi opinión, sus acciones son las del peor presidente que hemos tenido nunca”. Paradójicamente, esa descripción encaja ahora más con Donald Trump. El ataque con el que EE. UU. ha acabado con la vida del general iraní Qasem Soleimani ha puesto en entredicho la política exterior de EE. UU. no solo entre sus enemigos, sino incluso entre sus aliados. 
Además de Soleimani, en los últimos días las fuerzas estadounidenses también han eliminado a otros altos cargos militares iraníes, así como varios líderes de milicias proiraníes de Irak, como Abu Mahdi al Muhandis, jefe adjunto de las Fuerzas de Movilización Popular de Irak, una de las milicias más poderosas del país. El ataque contra Soleimani fue el punto álgido de una escalada de tensiones entre EE. UU. e Irán que venía agravándose desde hacía semanas: el 27 de diciembre, un ataque de milicias proiraníes contra una base estadounidense en Irak terminó con la vida de un contratista estadounidense. Washington no tardó en responder eliminando a veinticuatro milicianos en Siria e Irak, tras lo que cientos de personas, espoleadas por los líderes proiraníes locales, atacaron la embajada estadounidense en Bagdad, una agresión a la que Washington respondió a su vez con el ataque contra Soleimani. Trump ha afirmado que esta última operación tenía como objetivo evitar que los ataques continuaran escalando. Sin embargo, parece que más bien va a conseguir lo contrario.
Qasem Soleimani no era un general cualquiera. Como comandante de las fuerzas Quds —la unidad de operaciones especiales y extraterritoriales de la Guardia Revolucionaria iraní—, Soleimani...

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Eduardo Saldaña

Madrid, 1994. Codirector de El Orden Mundial (una aventura de la que estamos orgullosos). Graduado en Relaciones Internacionales (URJC) y máster en Estudios Africanos (UAM).