El hinduismo es un conjunto de creencias que se practican en el sur de Asia, especialmente en el subcontinente indio. Aunque se suele categorizar como religión, la variedad de fes, filosofías y prácticas que engloba el hinduismo hace del mismo una cosmovisión más amplia. De hecho, la Corte Suprema de India lo define como “una forma de vida”, ya que tiene varios cultos, ritos e interpretaciones de dios.
Con todo, el hinduismo se considera la tercera religión con más creyentes del planeta, por detrás del cristianismo y el islam. Sólo en India, el país más poblado del mundo, el 83% de la población se define como hindú. Esto ha llevado al error de usar el término como sinónimo de “indio”. Sin embargo, el hinduismo también se practica en Indonesia, Malasia o Sri Lanka. Pero el nacionalismo hindú, con el primer ministro Narendra Modi a la cabeza, busca igualar los dos conceptos.
Las bases del hinduismo
El origen del hinduismo es otra religión: la védica, desarrollada durante el segundo milenio a. C. Sus textos sagrados, los Vedas, desarrollan una serie de conceptos filosóficos y espirituales que siguen siendo la base del hinduismo. Uno de ellos es el dharma, que puede traducirse como ‘religión’, ‘orden’ o ‘deber’, y hace referencia a la fuerza espiritual que ordena y sustenta el mundo. Cada hindú tiene un dharma, el deber de actuar de acuerdo a su estatus social y condición personal. Por ejemplo, un sacerdote tiene el dharma de instruir en espiritualidad, un gobernador el de dirigir bien a su pueblo y un guerrero el de defenderlo.
Otra creencia central en el hinduismo es el ciclo de la reencarnación. Al morir, el alma de los hindúes se reencarna en otro ser. Esa reencarnación estará determinada por cómo han vivido las vidas anteriores. En ese sentido, un concepto clave del hinduismo heredado de los Vedas es el de moksha: la “liberación” del ciclo de la reencarnación. La aspiración de todo hindú es liberar su alma de ese ciclo mediante las buenas prácticas y la espiritualidad. Hay muchos otros conceptos que contribuyen a esa vida espiritual, como el karma, la influencia de las acciones de cada individuo sobre sus vidas presentes y futuras.
Sin embargo, la religión védica entró en crisis entre los siglos VIII y IV a. C. Por entonces surgían nuevos gurús, textos, divinidades y doctrinas que dieron lugar al conjunto de creencias que hoy componen el hinduismo. También a otras religiones del continente, como el budismo o el jainismo, que comparten conceptos como el dharma o la reencarnación. Como las religiones abrahámicas (judaísmo, cristianismo e islam), todas ellas parten de un mito común que luego desarrollan e interpretan de forma diferente.
Dioses, textos y castas
El hinduismo no se puede definir como una religión monoteísta o politeísta. Depende de cómo lo entienda cada hindú. Todos parten de la idea de que Brahma es la divinidad creadora del universo, pero para algunos el resto de deidades son sus manifestaciones o divinidades en sí mismas. Las otras dos patas de la trinidad hindú son Vishnu-Krishna y Shiva, dos deidades que mantienen el mundo material desde la fuerza creadora y destructora, respectivamente. Sobre el primero, hay quienes entienden que Vishnu es la deidad y Krishna una de sus manifestaciones, y otros lo contrario. Además, hay otras muchas divinidades relacionadas con las anteriores. Una de las más conocidas es Ganesha, el dios con cabeza de elefante, que es hijo de Shiva.
Las historias de estos dioses y otras creencias del hinduismo no están recogidas en un solo libro, como ocurre con la Biblia, sino en muchos textos sagrados. Por un lado están los Vedas, que incluyen himnos, rituales y códigos de conducta. Por otro lado están los libros propios del hinduismo: los Upanishads, un centenar de diálogos entre sabios y divinidades que desarrollan el proceso para la liberación del alma a través de prácticas como la meditación. Los puranas e itihasas son historias sencillas y grandes epopeyas sobre distintas divinidades. Una de las itihasas más importantes es el Bhagavad-gita, libro clave en el hinduismo. Y, por último, el conjunto de dharma-shastras son los códigos éticos y reglas de esta religión.
El hinduismo también contempla la organización social en forma de castas. Cada hindú nace en una y sólo existe movilidad social en la reencarnación. Esta clasificación ha favorecido un sistema desigual en la sociedad india. Cada casta se asocia con una parte del cuerpo de Brahma y a una serie de profesiones. La casta más alta son los brahmanes, sacerdotes que interpretan y transmiten las creencias del hinduismo. Les siguen los kshatriyas, administradores y guerreros; los vaishyas, agricultores y comerciantes, y los sudras, trabajadores y artesanos. Fuera de este sistema están los dalits, parias que sufren una gran discriminación.







