Escucha este artículo
El judaísmo es una religión abrahámica y monoteísta que recoge la tradición y cultura del pueblo judío. Es la primera religión abrahámica, de la cual surgieron el cristianismo, el islam y el bahaísmo, y una de las religiones monoteístas más antiguas del mundo. Hoy en día tiene más de quince millones de fieles, ubicados sobre todo en Estados Unidos e Israel, que esperan la llegada del Mesías, el último rey judío.
De Abraham al Estado de Israel
El judaísmo surgió del profeta hebreo Abraham y sus descendientes. Abraham era un pastor que vivía en Mesopotamia, actual Irak, y según la tradición recibió la llamada de Dios para establecerse en Canaán, hoy Israel y Palestina. Dios le prometió a Abraham que su segundo hijo, Isaac, heredaría la Tierra de Israel. El hijo de Isaac, el profeta Jacob, tuvo doce hijos de los que surgieron las Tribus de Israel. Sin embargo, el Imperio asirio se hizo con los territorios en el siglo VIII a. C y las tribus fueron condenadas al exilio.
Los descendientes de un hijo de Jacob, Leví, fueron esclavizados en Egipto, y Dios llamó al profeta Moisés a volver con ellos a la Tierra Prometida. Moisés desafió al faraón y liberó de la esclavitud al pueblo judío en Egipto. Ya en el monte Sinaí recibieron los Diez Mandamientos, con los que Dios pidió a los judíos adoración exclusiva y que los cumpliesen a cambio de protección para ellos y sus descendientes. Tras regresar a la Tierra Prometida, los israelitas fundaron el Reino de Judea y el rey Salomón construyó un templo en Jerusalén. Sin embargo, el territorio fue ocupado por los babilonios y persas en el siglo VI a. C. y finalmente en el año 70 a. C. por los romanos, que destruyeron el templo y expulsaron a los judíos.
El pueblo judío comenzó una diáspora por el Imperio romano que siguió en la Edad Media y Moderna. Experimentaron persecuciones, pogromos y matanzas en Europa y Oriente Próximo. Esas experiencias llevaron al judaísmo a impulsarse recordando su pacto divino y su sufrimiento como pueblo. Ya en el siglo XIX, entre el auge de los nacionalismos y el antisemitismo en Europa, surgió el movimiento sionista, cuyo objetivo era crear un Estado propio. El Holocausto por parte de la Alemania nazi en el siglo XX supuso un punto de inflexión que aceleró el proyecto hacia Tierra Santa, donde en 1948 se fundó el Estado de Israel.
El judaísmo, entre creencias e identidad
Según el judaísmo, el nombre original de Dios es Yahvé y no debe usarse porque es sagrado. Por ello los judíos hablan de HaShem (‘El nombre’) o Adonai (‘Mi señor’). El judaísmo, además, se considera la primera religión que basa sus creencias en un libro. Tiene veinticuatro libros sagrados canónicos recogidos en el Tanaj, que se dividen en tres partes: la Torá, que trata sobre las leyes y enseñanzas; los Naviim, que hablan sobre los profetas, y los Ketuvim, que se centran en los escritos. Por otro lado, el Talmud recopila comentarios y debates que versan sobre las enseñanzas y tradiciones judías.
Los libros sagrados se ubican en templos conocidos como sinagogas, donde los judíos recitan los Trece principios de fe sobre Dios, Moisés y el Mesías. Toda sinagoga tiene un líder espiritual llamado rabino, quien lleva a cabo funciones religiosas como asistir a circuncisiones, matrimonios o celebraciones de bar mitzvahs, que los niños hacen al cumplir los trece años como paso a la vida adulta. Basándose en sus libros, los judíos contemplan el sabbat, que es el descanso y adoración los sábados, y celebran el Pésaj, que conmemora la liberación de la esclavitud en Egipto.
A diferencia del cristianismo o el islam, el judaísmo no es una religión universalista o misionera. Pretende ser una pequeña comunidad considerada como el pueblo elegido. Los judíos se dividen principalmente en asquenazíes, ubicados en Europa central y oriental; sefardíes, descendientes de los de la península ibérica y el norte de África, y mizrajíes, expulsados de países árabes de regreso a Israel. También en corrientes que van desde los ultraortodoxos hasta los seculares y reformistas. Con todo, el judaísmo como etnia y religión se hereda a través de la madre. Por ello algunas ramas rechazan a los conversos, mientras que otras los aceptan tras un proceso que puede durar años.



