Israel tiene que decidir: no puede ser una democracia, un Estado judío y controlar toda Palestina

Israel se declara a sí mismo “la única democracia de Oriente Próximo”, en contraposición a los regímenes autoritarios que son mayoría en la región. Sin embargo, su voluntad de convertirse en un Estado-nación judío, que le lleva a discriminar a los palestinos, cada vez choca más con los valores democráticos.
Política y eleccionesOriente Próximo y Magreb
Israel tiene que decidir: no puede ser una democracia, un Estado judío y controlar toda Palestina
Fuente: Benjamin Linh VU (Flick)

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Desde su creación en 1948, Israel ha defendido ser la única democracia de Oriente Próximo, una región en la que proliferan los regímenes autoritarios. El Índice de democracia de la revista The Economist de 2020 sitúa a Israel en el puesto 28, calificando al país como de “democracia imperfecta”. En efecto, Israel celebra elecciones libres periódicamente, existe libertad de prensa —muy amplia comparada con la del resto de países de la región— y la población israelí goza en el papel de gran cantidad de libertades civiles.
Según la Declaración del Establecimiento del Estado de Israel del 14 de mayo de 1948, la fundación del país se basa en “el derecho del pueblo judío a reconstruir su Hogar Nacional”, asegurando “la completa igualdad de derechos políticos y sociales a todos sus habitantes, sin discriminación por religión, raza o género”. No obstante, esta declaración choca cada vez más con la voluntad de los líderes israelíes de construir un Estado etnonacional basado en la identidad judía. 
El trilema de Israel: democracia, territorio o Estado-nación
La teoría del “trilema sionista”, atribuida al polítologo y exoficial del Gobierno israelí Aryeh Naor, determina que Israel no puede ser simultáneamente el Estado-nación judío, una democracia plena y controlar la totalidad de la Palestina histórica. Solo pueden escogerse dos de las tres opciones, y cada combinación produciría un resultado diferente.
El trilema ofrece por lo tanto tres escenarios. Si Israel decidiera ser una democracia plena a la vez que controlar el territorio de la Palestina histórica, debería ofrecer los mismos derechos y deberes a toda la población de ese territorio, tanto judíos como palestinos. Esta primera opción, conocida como “solución de un único Estado”, implicaría la renuncia de Israel a ser un Estado-nación judío.
Fuente: elaboración del autor.
En el segundo caso, Israel elegiría ser el Estado-nación judío bajo un régimen democrático pleno. Dado que los palestinos no podrían formar parte d...

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Ismael Nour

Graduado en Estudios Internacionales por la Universidad Autónoma de Madrid y Máster en Gestión Internacional de la Empresa por la UIMP. Interesado en el mundo árabe y musulmán, el desarrollo y los derechos humanos. Hispanoegipcio.