¿Qué es el ecofascismo?

La ideología ecofascista mezcla posiciones ecologistas y fascistas. Aunque no es un movimiento concreto, algunos autores de ataques supremacistas blancos la han reivindicado. También ha sido un término peyorativo contra el ecologismo
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¿Qué es el ecofascismo?
Adolf Hitler alimentando a dos cervatillos. Fuente: Wikimedia Commons

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El ecofascismo es un término que se refiere a posturas que combinan el ecologismo y el fascismo. Por un lado, el ecologismo busca proteger y defender el medioambiente; por otro, el fascismo pretende instaurar un sistema totalitario y nacionalista de extrema derecha. El ecofascismo, en esa doble línea, mezcla la preocupación por preservar el planeta con la idea de que la sobrepoblación es su amenaza principal. También aspira a reconectar al ser humano, en particular al hombre blanco, con la naturaleza, o incluso a establecer un sistema totalitario que proteja los recursos naturales por encima de los individuos.

Los orígenes nazis del ecofascismo

El ecofascismo no es un movimiento definido, sino más una ideología para referirse a terceros. Dos de sus orígenes son el maltusianismo y el neomaltusianismo. Thomas Malthus fue un economista y demógrafo británico que vivió entre los siglos XVIII y XIX y advirtió que el aumento exponencial de la población limitaría los recursos. El neomaltusianismo, de finales del siglo XIX y principios del XX, interpretó que ese aumento perjudicaba la calidad de vida de las clases más pobres y defendió el control de la natalidad.

Otro origen del ecofascismo es el conservacionismo de esa misma época. Este movimiento buscaba proteger los recursos naturales para asegurar su futuro y darles un mejor uso. Un pionero fue el abogado estadounidense Madison Grant. Grant promovió zoológicos, parques naturales y sociedades para preservar especies. Sin embargo, también defendía el racismo científico y la eugenesia. En particular, sostenía que la “raza nórdica” era superior, defendía restringir la migración y rechazaba el mestizaje.

Estas posturas y el auge del fascismo en Europa se encontraron en el origen más directo del ecofascismo: el nazismo en Alemania. Como ideología nacionalista y supremacista, uno de sus objetivos era conquistar el lebensraum, o ‘espacio vital’. El nazismo había tomado ideas del etnonacionalismo alemán, como la de blut und boden (‘sangre y tierra’), y en sus inicios tuvo partidarios conservacionistas y posturas ecologistas relacionadas con la romantización de la vida agraria. Sin embargo, el Tercer Reich dio un giro hacia la industrialización para consolidar su poder y las posturas ecologistas perdieron protagonismo.

Políticos y terroristas

Después de la Segunda Guerra Mundial, los neofascistas europeos quedaron relegados o formaron nuevos grupos y partidos en los marcos constitucionales. Con el auge del ecologismo en los años sesenta  y setenta, parte de la ultraderecha incorporaría algunas de sus posturas, vinculándolas al etnonacionalismo. El ecofascismo, entonces, ligaba el racismo a la idea de que los pueblos se quedaran en su lugar de origen para evitar el colapso ecológico y mantener las naciones en sus raíces geográficas.

Un referente del ecofascismo sería de esta época: el fallecido matemático y terrorista estadounidense Ted Kaczynski, conocido como Unabomber. Kaczynski abandonó su carrera académica para vivir en la naturaleza y llevó a cabo atentados con cartas bomba entre 1978 y 1995. Ese año publicó un manifiesto en el que defendía la conexión con la naturaleza y rechazaba el mundo dominado por la tecnología. Aunque sería un referente para los ecofascistas, el propio Kaczynski rechazó el ecofascismo en un texto de 2020.

Con todo, la preocupación por la crisis climática y el auge de internet propiciaron que parte del radicalismo ambiental se alineara con movimientos de ultraderecha. Así, el ecofascismo ha resurgido, por un lado, en partidos que incorporan la preocupación por el cambio climático en el nacionalismo, como Alternativa para Alemania o la Agrupación Nacional de Marine Le Pen en Francia. Por otro lado, cuenta con defensores jóvenes y supremacistas que sostienen que la sobrepoblación de personas no blancas amenaza al medioambiente y agota los recursos. Ambos relacionan la inmigración con la crisis climática.

Los autores de varios asesinatos supremacistas blancos se han justificado en motivos ecofascistas. Por ejemplo, el autor del atentado en 2019 en dos mezquitas de Christchurch, Nueva Zelanda, afirmó que actuaba contra los “invasores” y para “preservar la naturaleza y el orden natural”. También se definió como ecofascista. En Estados Unidos, los autores de las masacres contra personas hispanas en El Paso en 2019 y contra afroamericanos en Búfalo en 2022 culparon de los problemas ambientales a la inmigración y la sobrepoblación. Asimismo, la alt-right reivindica la región de Cascadia como una utopía ecofascista.

Un término para descalificar al ecologismo

En menor medida, sectores de derecha también han usado el término “ecofascista” para atacar al movimiento ecologista, más vinculado con la izquierda, y las regulaciones medioambientales. Estas normas suelen ir dirigidas a controlar la explotación de recursos naturales y la contaminación de las grandes empresas. Al ponerles la etiqueta de “ecofascista”, estos sectores más favorables al libre mercado acusan a sus partidarios de radicales y extremistas.

José Manuel Cuevas

Bogotá, 1996. Editor en El Orden Mundial. Doble grado en Historia y Periodismo en la Universidad de Navarra.