El nazismo o nacionalsocialismo fue la ideología nacionalista y supremacista del Tercer Reich alemán liderado por Adolf Hitler desde 1933 hasta 1945. Fue similar al fascismo italiano, pero con un ferviente componente antisemita y más radical. Postulaba que la superioridad de la raza aria le otorgaba derecho a gobernar sobre otras, y trataba a los judíos como una amenaza que debía exterminarse.
La palabra proviene del alemán nationalsozialismus, y la ideología formó parte de los movimientos totalitarios europeos que surgieron en el periodo de entreguerras. El nazismo pretendía ser una visión del Estado, del mundo y un modelo de vida basado en creencias científicas de la época, como la superioridad de unas razas y lenguas sobre otras apoyándose en la teoría de la evolución. Se alimentó del nacionalismo alemán, de la crisis económica o del antijudaísmo cristiano, y creía en la desigualdad de los seres humanos para fundamentar posturas racistas que llevaron al Holocausto.
El nazismo, construido sobre el descontento
El nazismo surgió aupado por el descontento en una Alemania humillada tras la derrota en la Primera Guerra Mundial. La República de Weimar, el régimen democrático que había sustituido al desaparecido Imperio alemán, afrontaba una hiperinflación, desorden económico y social y el pago de reparaciones de guerra. Las deudas ahogaban al país y los alemanes culpaban de los males a ciertos grupos, entre ellos a los judíos de estar detrás como parte de la élite económica. La Gran Depresión de 1929 aumentó el descontento de la clase media, pero también el apoyo del nazismo.
Esta ideología, liderada por Adolf Hitler desde los años veinte, resaltaba el nacionalismo alemán y pretendía devolverle su estatus al país. Se convirtió en un fenómeno de masas gracias a su retórica, violencia y propaganda. Fue así como el Partido Obrero Alemán, luego Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán o Partido Nazi, llegó democraticamente al poder en enero de 1933 apoyado por otras formaciones de derecha y ante la división de la izquieda. Hitler, ya canciller, asumió todo el poder en marzo.
El régimen del nazismo duró desde 1933 a 1945 a base de la propaganda del partido, intimidación, un clima de terror y la persecución política. Se apoyaba en símbolos como la esvástica o cruz gamada, también un emblema de la pureza de raza, o en sus militantes y cuerpos paramilitares que proyectaban una imagen fuerte. La recuperación económica y los logros diplomáticos y de política exterior, que restablecieron la posición de Alemania en Europa, consolidaron la popularidad del führer.
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Totalitarismo antisemita
El nazismo creó un Estado totalitario y unipartidista que controlaba la sociedad, la economía y las instituciones. A su vez, rechazaba el racionalismo, el liberalismo y la democracia, que consideraba responsables de la derrota alemana. La visión de superioridad racial justificó el principio expansionista hacia el este, que marcó la política exterior nazi y propició la Segunda Guerra Mundial de 1939 a 1945.
Para esta época, además, el antisemitismo seguía muy presente en Europa, y el nazismo buscaba aislar y aniquilar a los judíos junto con gitanos, homosexuales, personas con discapacidad, comunistas y otros disidentes políticos, entre otros. La persecución liderada por las SS y la Gestapo, la policía del partido, llevó a abrir campos de concentración para confinar y aniquilar a personas de estos grupos.
En particular, la visión antisemita del nazismo propició el Holocausto. Cuando Hitler llegó al poder había nueve millones de judíos en Europa, y en Alemania eran menos del 1% de la población. Para 1945, seis millones de judíos europeos habían sido asesinados. El Tribunal Militar Internacional de Núremberg, instaurado para juzgar los crímenes nazis tras la guerra, denunció el genocidio del nazismo, aunque no fue una acusación legal puesto que el derecho internacional no recogió este tipo de crimen hasta 1948.
Caída y legado
El régimen nazi murió con Adolf Hitler en 1945, cuando las tropas de Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y la URSS ocuparon el país. En la reconstrucción y división de Alemania, el Partido Nazi fue ilegalizado, y muchos oficiales y funcionarios fueron juzgados por sus crímenes. Ese proceso de desnazificación concluyó, al menos de manera oficial, con el fin de los Juicios de Núremberg en 1949.
Sin embargo, pese a la caída del régimen, la ideología siguió presente entre grupos neonazis, supremacistas blancos y de extrema derecha en Europa, incluida Alemania, Estados Unidos y otras partes del mundo. Estos movimientos han tomado símbolos o principios del nazismo y pueden adoptar formas como la negación del Holocausto, la difusión de discursos de odio y ataques a judíos, personas negras o inmigrantes, entre otras.







