¿Qué es el ecologismo?

Durante más de medio siglo, el ecologismo ha conseguido acuerdos internacionales y concienciar a la población para proteger el medioambiente. Sin embargo, ha sido insuficiente ante el aumento de la producción y el consumo global. Ahora se suma el negacionismo sobre el cambio climático
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¿Qué es el ecologismo?
Fuente: Rawpixel (Freepik)

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El ecologismo es un movimiento social y político que busca proteger y defender el medioambiente y reducir la contaminación. Surgió en la segunda mitad del siglo XX, y entre sus objetivos están llegar a un modelo social, político y económico que respete la naturaleza, fomentar la educación ambiental y reducir la huella ecológica del ser humano. También promueve la toma de conciencia de la población y la participación civil tanto individual como colectiva. Se desarrolla en torno a tres pilares: preservar el medioambiente, regenerar los recursos naturales, y mejorar la vida humana y reducir la contaminación.

Un movimiento global

Los orígenes más directos del ecologismo están en la Revolución Industrial del siglo XIX y principios del XX. Las condiciones de trabajo y la contaminación provocaron protestas entre los trabajadores y planteamientos de pensadores como el británico John Ruskin. Ya en la segunda mitad del siglo XX hubo varios incidentes ambientales, como vertidos de petróleo y accidentes con energía nuclear, y aumentó el uso de pesticidas en la agricultura. El impacto que se empezaba a percibir y estudiar impulsó la conciencia ambiental a nivel internacional, que derivó en el auge de las organizaciones ambientalistas internacionales.

En 1961 se creó el Fondo Mundial para la Naturaleza o WWF, una ONG dedicada a preservar el medioambiente. La bióloga estadounidense Rachel Carson publicó un año después su libro pionero Primavera silenciosa, sobre el impacto humano en la naturaleza. En el marco de la Guerra Fría, un grupo de activistas antinucleares fundó Greenpeace en 1971. Esta organización investiga, divulga y protesta contra las acciones contaminantes para influir en la política. En esta década se fundaron los primeros partidos verdes en Australia o Alemania, que conseguirían cargos políticos y las primeras leyes ecologistas.

La ONU tomaba nota y en 1972 se llevó a cabo la Conferencia sobre el Medio Humano. En esta reunión se adoptaron principios para la administración del medioambiente y sus recursos, reflejados en la Declaración de Estocolmo. Asimismo, se creó el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Por recomendación de la conferencia, en 1975 se llevó a cabo el Seminario Internacional de Educación Ambiental, tras el que se escribió la Carta de Belgrado. El documento establece los objetivos y principios de la educación ambiental, como la concienciación y la enseñanza para luchar contra el cambio climático.

El principal instrumento internacional de lucha contra el cambio climático se redactó en 1992: la Convención Macro de las Naciones Unidas contra el Cambio Climático. Tuvo una participación casi universal y creó las Conferencias de las Partes (COP). Este encuentro anual ha permitido adoptar varios acuerdos clave para el ecologismo, como el Protocolo de Kioto de 1997 y el Acuerdo de París de 2015.

El ecologismo ante viejos y nuevos desafíos

El movimiento ecologista se articula a través de ONG, generalmente relacionadas con las libertades civiles. Así, actúa mediante la divulgación, la protesta pacífica y las medidas jurídicas, y se asocia con movimientos estudiantiles, antirracistas y de derechos humanos. Entre sus logros están la prohibición de químicos tóxicos, como los retardantes de llama o los bisfenoles, o la recuperación de especies en peligro de extinción, como las ballenas jorobadas. También ha contribuido a restaurar la capa de ozono gracias a la eliminación de sustancias. Estas luchas se han impulsado en los últimos años con las nuevas generaciones.

Sin embargo, el sistema de producción y consumo global no ha dejado de perjudicar al planeta. El agua disponible se ha reducido en las últimas décadas, han aumentado los incendios anuales y las emisiones de gases de efecto invernadero harán difícil evitar el aumento de la temperatura global. Las consecuencias del cambio climático son significativas: en el peor de los casos, las personas que sufrirán escasez de agua crónica ascendería a los 4.000 millones y el aumento del nivel del mar se produciría una vez al año.

El ecologismo enfrenta tres grandes retos adicionales relacionados con el cambio climático. En primer lugar, un sector de la población no cree que sea real o en el impacto del ser humano. Políticos, empresas y científicos siembran incertidumbre para evitar políticas ambientales que perjudiquen sus intereses. Por otra parte, muchas empresas llevan a cabo un ecoblanqueamiento o greenwashing para mejorar su imagen, haciendo creer que implementan medidas para reducir la contaminación cuando no lo hacen. Asimismo, en los últimos años han aumentado los asesinatos a líderes ecologistas, especialmente en América Latina.

Natalia Ochoa

Toledo, 2000. Estudiante de Relaciones Internacionales y Economía en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). Interesada en la geopolítica, la economía, los movimientos sociales y la cultura.