Thomas Malthus nació en 1766 en el condado de Surrey, al sudeste de Inglaterra, en el seno de una familia acomodada. Después de estudiar en el Jesus College de Cambridge, en 1798 publicó su obra más famosa: Ensayo sobre el principio de la población. En ella, Malthus sostiene que la población crece más rápido que los recursos, por lo que avanza hacia una pobreza inevitable a menos que se controlen las tasas de natalidad.
En 1805 pasó a ser profesor de Historia y Economía Política del East India Company College y, tras una vida dedicada a estudiar la demografía y la economía, murió el 29 de diciembre de 1834 en Bath, al suroeste del país. El malthusianismo, no obstante, influiría en el pensamiento de los siglos posteriores, seguido por el neomalthusianismo.
Controlar la natalidad entre los pobres
Según la teoría de Malthus, la población crecía de forma exponencial, pero los medios de subsistencia lo hacían de forma lineal. La población, entonces, estaría abocada a la llamada “catástrofe malthusiana”, caracterizada por la pauperización y la miseria.
Cuando Malthus escribió su Ensayo, en los albores de la Revolución industrial, todavía estaban vigentes las Poor Laws o ‘leyes de pobres’, un sistema de subsidios para reducir la mendicidad. Según Malthus, estas leyes eran contraproducentes porque al aumentar la demanda también lo hacían los precios, lo que generaba una mayor desigualdad. Además, repercutían en el crecimiento de la población, de modo que seguían agravando la catástrofe malthusiana. Como método para frenar el crecimiento demográfico, en especial entre los pobres, Malthus proponía la restricción moral —castidad o retraso del matrimonio— y la educación sobre los nuevos nacimientos.
El 1834, mismo año en que murió Malthus, el Reino Unido implementó una nueva ley de pobres que bebía de las ideas malthusianas. Esta ley sustituyó los subsidios por workhouses o casas de trabajo, donde los pobres realizaban tareas en condiciones penosas a cambio de ayudas. Las principales críticas a la teoría de Malthus procedieron entonces del marxismo. Según los pensadores Karl Marx y Friedrich Engels, el fenómeno de la superpoblación tenía su causa en el sistema capitalista y no en cuestiones biológicas. Además, consideraban que la escasez de alimentos se solucionaría con el progreso científico y tecnológico.
En cuanto a la economía, Malthus era partidario de las Corn Laws o leyes de cereales de 1815, que promovían el aumento de aranceles a las importaciones de trigo. De lo contrario se reducirían los precios, pero en consecuencia también los salarios, lo que perjudicaría el crecimiento económico.
El neomalthusianismo, del anarquismo a la eugenesia
En la segunda mitad del siglo XIX, los postulados de Malthus derivaron en el neomalthusianismo, que tuvo cierta difusión por Francia, Inglaterra, Estados Unidos Países Bajos o España a través de las ligas malthusianas. Al igual que Malthus, el neomalthusianismo consideraba necesario reducir y controlar la natalidad, en especial entre los más pobres, pero se diferenciaban en que defendían el uso de anticonceptivos.
Con el cambio de siglo, el anarquismo se nutrió de las ideas neomalthusianas para señalar la importancia de un control consciente de la natalidad y del empleo de métodos anticonceptivos. Con ello pretendían reducir la presión socioeconómica de los más vulnerables y, en última instancia, emancipar al proletariado. Asimismo, el neomalthusianismo tuvo eco entre figuras como Emma Goldman, que defendieron la libertad de la mujer sobre la maternidad y la separación entre sexualidad y reproducción, pero también en posturas eugenésicas que promovían la mejora de la raza humana a través del control reproductivo.
Malthus y los límites del planeta
Desde la segunda mitad del siglo XX, las tesis neomalthusianas se adaptaron a la nueva realidad medioambiental al advertir que la superpoblación reduciría los recursos del planeta a gran velocidad, provocando una mayor pobreza a nivel global. El crecimiento demográfico exponencial en India y China, que superaron los mil millones de habitantes al final de siglo, dio un nuevo impulso a esta teoría. A ello también contribuyó la influyente obra The Population Bomb de 1968, del biólogo Paul R. Ehrlich. En ella Ehrlich avisaba de que un incremento fatal de la pobreza y las oleadas de hambrunas serían consecuencia directa del aumento demográfico.
La política del hijo único entre 1979 y 2015 en China, por ejemplo, respondió a una influencia del neomalthusianismo. Como no se podía asegurar el acceso a los medios de subsistencia, para Pekín era urgente desarrollar un sistema de planificación familiar que estabilizara el crecimiento de la población. Esa estrecha relación entre pobreza y superpoblación, como defiende el neomalthusianismo, sigue siendo objeto de debate, entre otras, a partir del aumento de la presión demográfica de los países en desarrollo.