Para ser una potencia China necesita más hijos, pero los jóvenes ni quieren ni pueden

El último censo ha revelado una verdad evidente: China se hace vieja. Para revertir la tendencia, el Gobierno ha decidido ampliar de dos a tres el número máximo de hijos por pareja. Pero el éxito de la medida está en el aire. Cada vez menos jóvenes chinos tienen los recursos y el tiempo suficientes para criar hijos, lo que pone en peligro las perspectivas económicas del gigante asiático.
EconomíaAsia-PacíficoChina
Para ser una potencia China necesita más hijos, pero los jóvenes ni quieren ni pueden
Fuente: Rod Waddington (Flickr)

Esta funcionalidad está reservada a suscriptores.Guardar artículo

China empieza a confrontar los retos demográficos de una economía desarrollada: baja natalidad, descenso de la población activa y cada vez más pensionistas. La política del hijo único, que se impuso en 1980 y marcó a varias generaciones de parejas chinas, fue retirada en 2016, cuando el Gobierno empezó a permitir hasta dos hijos. Pero el cambio no trajo el efecto deseado; después de un leve repunte, los niveles de fertilidad han seguido cayendo. Tan solo cinco años más tarde, el pasado mayo, el presidente chino, Xi Jinping, anunció un nuevo límite de tres hijos por pareja.

La medida se presentaba al calor del último censo, publicado ese mismo mes, que dejó una foto preocupante: China se está haciendo vieja, y muy rápido. 2020 fue el año con menos nacimientos desde los sesenta, cuando el país se recuperaba de la Gran Hambruna, y la tasa de natalidad se sitúa ya entre las más bajas del mundo, con un 1,3 hijos por mujer. Durante la última década, el crecimiento demográfico chino ha sido el más lento desde los años cincuenta. De mantenerse esta tendencia, la población china podría empezar a decrecer a partir de 2025, según estimaciones de Bloomberg. Otros sostienen incluso que el Partido Comunista puede haber manipulado los datos para esconder que la población ya ha tocado máximos, como recoge el Financial Times.

El Gobierno chino, que implementó la política del hijo único para evitar una explosión demográfica, se enfrenta ahora al escenario opuesto: necesita fomentar la natalidad para contrarrestar el rápido envejecimiento de la población. Preocupa especialmente la contracción de la franja en edad de trabajar y sus implicaciones para el crecimiento económico. Para 2049, el centenario del nacimiento de la República Popular, Xi espera haber hecho de China una economía desarrollada y cumplir así con el “sueño chino de rejuvenecimiento nacional”. Sin embargo, si China se hace “vieja antes que rica”, las aspiraciones de su presidente estarán en peligro.

Suscríbete a EOM para seguir leyendo este artículo

Lo que pasa en el mundo te afecta. Comprenderlo es más necesario que nunca

Mensual

Accede a todos nuestros contenidos y apoya nuestro proyecto. Podrás cancelar tu suscripción en cualquier momento.

6€ /mes

Ahorra un 20%

Anual

Todas las ventajas de EOM durante 12 meses. Además, te ahorrarás un 20% al suscribirte con un solo pago.

60€ /año

Mecenas

Si te apasiona nuestro trabajo y quieres apoyarnos más, conviértete en mecenas de EOM

90€ /año

Continuar

Anual · Cancela en cualquier momento

Isabel Valverde

Ourense, 1997. Máster en Economía Política Internacional por la London School of Economics and Political Science. Disfruto analizando como la geopolítica afecta a la economía internacional y me fascina China, el cambio tecnológico, la política industrial y la energía. Colaboro con Agenda Pública y he sido consultora de asuntos públicos para el sector energético.