El 2020 acabó bien para China, pese a ser el primer país en sufrir la pandemia y haber visto su PIB reducirse un 6,8% en el primer trimestre, una caída que no se daba desde los años setenta. Sin embargo, Pekín acabó el año con un crecimiento del 2,3% del PIB y se estima que finalizará el 2021 con un 10% por encima del nivel previo a la pandemia. Mientras tanto, la fragilidad en las economías de Estados Unidos y la Unión Europea persiste, a la espera de que la vacuna solucione un problema que están lejos de controlar. Las estimaciones señalan que Estados Unidos apenas habrá recuperado el nivel prepandemia a finales de 2021, mientras que la UE y la mayoría de las economías avanzadas seguirán entre un 1,5 y un 3,5% por debajo de las cifras de 2019.
El mejor estímulo económico es controlar el virus
La recuperación de China tiene que ver más con el control de la pandemia que con medidas económicas específicas. Pekín ha implementado confinamientos agresivos, rápidos y selectivos, acompañados de políticas de reapertura bien secuenciadas. Todo ello acompañado de una alta capacidad de rastreo por parte de las autoridades, basada en el uso de una potente infraestructura digital y big data.
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