El ecofascismo: la supremacía blanca vestida de ecologismo que ha vuelto con la pandemia

El ecofascismo disfraza de causa global un movimiento supremacista y xenófobo. Con la pandemia de la covid-19, algunas de sus ideas se han popularizado, como el mito de la sobrepoblación como problema para la sostenibilidad. La dificultad para distinguirlo del ecologismo es la clave de su éxito.
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El ecofascismo: la supremacía blanca vestida de ecologismo que ha vuelto con la pandemia
Fuente: elaboración propia

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La lucha ecologista es un terreno ganado por la izquierda. Con el foco en la defensa del medioambiente, desde este sector se ha hecho transversal un movimiento que aboga por proteger el planeta mientras busca justicia social. La redistribución equitativa de los recursos es su punto de partida, y el enemigo, un modelo de producción basado en el crecimiento sin límites. Como ese enemigo es el capitalismo, el ecologismo no ha encajado en los círculos más liberales o de la derecha, simpatizantes del modelo económico y productivo imperante.
Sin embargo, en ese sentido hay un ejemplo que se aleja de lo habitual: el nacionalsocialismo alemán. Pocas ideologías han estado tan ligadas a la tierra como la nazi. A través de conceptos como lebensraum, ‘espacio vital’, el nazismo relacionaba la supervivencia de la raza aria con la posesión de la tierra. El pueblo alemán solo podría prosperar si habitaba el espacio que le correspondía. Esta rama verde del ideario nazi pasó más o menos desapercibida durante décadas, pero en los últimos años, con las redes digitales llenas de ecos del pasado, ha vuelto a cobrar importancia. Tiene un nombre aparentemente moderno, pero esconde una idea bastante clásica: la protección y beneficio de unos pocos. Se trata del ecofascismo.
Un concepto disfrazado: ¿qué es el ecofascismo?
El término “ecofascismo” puede confundir, pues se ha utilizado con varios fines. Desde los círculos de derecha más liberales, ha tenido un tono de insulto o acusación hacia los ecologistas. Las propuestas desde los sectores más ambientalistas para proteger la naturaleza siempre han pasado por introducir restricciones en la pesca o la tala forestal, por ejemplo. Estas medidas suponen limitar la actividad industrial, y parte de la derecha los interpreta como un ataque al crecimiento económico y a las libertades, de ahí que se los relacione con el fascismo.

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Astrid Portero

Gran Canaria, 1988. Licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración, especializada en Relaciones Internacionales y Análisis Político. Cursando el Máster de Política y Democracia de la UNED. Interesada en geopolítica, conflictos territoriales y Unión Europea.