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El antisemitismo es la discriminación u odio a las personas y cultura judías por motivos raciales o religiosos. Se ha dado desde hace siglos y llegó a su punto más alto con el nazismo y el Holocausto, en el que fueron asesinados entre cinco y seis millones de judíos. El término fue popularizado por el periodista y político alemán Wilhelm Marr, quien lo usó por primera vez en una de sus obras en 1879 para denigrar a los judíos. Aunque puede estar relacionado, el antisemitismo no debe confundirse con el antisionismo, que es la oposición al movimiento que defiende el derecho a la existencia del Estado judío de Israel.
Un odio histórico
El antisemitismo ha variado a lo largo de la historia. En Egipto y el Imperio romano era étnico y no tenía un discurso estructurado. Sin embargo, estableció las bases para el antisemitismo religioso del cristianismo. Las acusaciones, desprecios y prejuicios contra los judíos en textos cristianos durante siglos facilitaron las discriminaciones políticas y religiosas, las conversiones forzosas y su persecución y expulsión de diferentes territorios europeos. Por ejemplo, la expulsión de los judíos ordenada por los Reyes Católicos en 1492.
Hacia el siglo XIX y con el desarrollo de los Estado nación, el antisemitismo religioso perdió fuerza frente al basado en prejuicios raciales. En Alemania y Francia surgió un antisemitismo que se extendió por toda Europa relacionado con el nacionalismo. Tras el asesinato del zar Alejandro II en 1881, en Rusia se dieron los pogromos: persecuciones, linchamientos y asesinatos contra la población judía, que continuaron durante décadas. Otro caso de conocido de antisemitismo fue la condena en Francia al capitán Alfred Dreyfus por traición. Al antisemitismo racial se sumaban motivos políticos y económicos. Se fundaron asociaciones y partidos antisemitas, y se empezaron a producir grandes migraciones a la región de Palestina.
El antisemitismo y la segregación de las comunidades judías en el mundo aumentaron hasta culminar en el nazismo y el Holocausto. En 1935, el Tercer Reich alemán aprobó las Leyes de Núremberg, que prohibieron las relaciones sexuales y el matrimonio entre judíos y alemanes no judíos. Estas leyes significaron la exclusión de esta población de la vida alemana, su pérdida de derechos y más violencia antisemita. Finalmente, en la Conferencia de Wannsee de 1942, los jerarcas nazis concretaron la decisión de exterminar a los judíos europeos. Cerca de seis millones serían asesinados en campos de concentración.
El antisemitismo persiste y va más allá de nazis
Pese al alcance del Holocausto, el antisemitismo ha aumentado en los últimos años, especialmente en Occidente y más allá de los círculos neonazis. El paso de los años, las redes sociales y la falta de concienciación social han aupado corrientes como el negacionismo de la matanza perpetrada por los nazis. Según un estudio realizado en veinte países europeos en 2018, un tercio de los encuestados sabía muy poco o nada sobre este episodio histórico.
Asimismo, se han mantenido los prejuicios y las teorías conspiranoicas sobre las personas judías. Ya en 1902 la policía secreta rusa falsificó Los protocolos de los sabios de Sion, un documento que sostenía que una élite judía planeaba dominar el mundo. En 2018, un cuarto de la población europea encuestada defendía que los judíos tenían mucha influencia en las finanzas y el comercio, y un quinto sostenía que tenían mucha influencia en la política, los medios de comunicación y los conflictos internacionales.
Por otro lado, los Gobiernos israelíes han desdibujado la frontera entre el antisemitismo y el antisionismo. Lo han hecho al apelar al derecho a defenderse de los ataques de países árabes y de organizaciones palestinas y para justificar los abusos contra la población palestina. Por ejemplo, al apoyo internacional a la propia población palestina se suman a menudo actitudes antisemitas.
Esto ha aumentado tras el ataque de Hamás a Israel el 7 de octubre de 2023 y la respuesta desproporcionada del Gobierno israelí. Una encuesta publicada en noviembre entre estudiantes israelíes en universidades europeas mostró que más de un 70% habían vivido o presenciado un ataque antisemita en la ciudad donde residían. Asimismo, la Asociación Federal de Departamentos para la Investigación e Información sobre Antisemitismo documentó denuncias de casi trecientos incidentes antisemitas en Alemania sólo en la primera semana tras el ataque.