¿Qué es un actor internacional?

El principal actor internacional es el Estado, pero en el último siglo han surgido y destacado otros. Organizaciones, grandes empresas, grupos transnacionales o incluso los individuos son cada vez más capaces de influir en la política global
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¿Qué es un actor internacional?
Fuente: geralt (Pixabay)

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Un actor internacional es cualquier entidad capaz de influir en la política mundial. Por excelencia se trata del Estado, pero con la globalización económica, política, tecnológica y cultural han surgido otros actores influyentes como las organizaciones internacionales, las empresas, los grupos transnacionales y los propios individuos. Basta con pensar en los ingresos de la empresa estadounidense Apple, que si fuera un país sería la quinta economía mundial, o en el impacto internacional de los atentados terroristas del 11S.

El criterio principal para determinar quién es un actor internacional es su eficacia, es decir, la capacidad de influir en la política global. Nelson Mandela, por ejemplo, fue un actor internacional por haber conseguido que la comunidad mundial condenase a la Sudáfrica del apartheid. Otros criterios importantes son la autoridad, la autonomía y el reconocimiento. Se entiende que un actor internacional es capaz de influir en las relaciones internacionales cuando controla su territorio, población o miembros —en el caso de las organizaciones internacionales—, no depende de nadie para actuar y es reconocido por el resto de actores.

España, la OMS o Al Qaeda

Los actores internacionales se dividen en estatales y no estatales, aunque también se pueden clasificar según su naturaleza —territorial o no—, importancia —primarios o secundarios— y cohesión interna —integrados o agregados. Naturalmente, el único actor internacional estatal es el Estado, formado por una población permanente, un territorio delimitado y un Gobierno soberano. A diferencia del resto de actores, el Estado tiene soberanía absoluta sobre su población y territorio; por eso fue el único actor internacional desde que nació con la paz de Westfalia en 1648 hasta la segunda mitad del siglo XX. 

Al acabar la Segunda Guerra Mundial, la fundación de la ONU inauguró un nuevo tipo de actor global no estatal: las organizaciones internacionales. Estas pueden ser gubernamentales o no gubernamentales (ONG). Las primeras están compuestas por Estados y tienen un alcance mundial, como la OMS, Unicef o el Banco Mundial. Las ONG, en cambio, están formadas por individuos privados y su impacto puede ser local, regional, nacional e internacional. Amnistía Internacional o Greenpeace, por ejemplo, han logrado que los Estados cambien sus políticas de derechos humanos y protección del medioambiente.

Con la globalización también han destacado las empresas multinacionales. Estas operan en varios países e influyen en la política global debido a su alto nivel de ingresos. Por ejemplo, el exdirector de la petrolera estadounidense Exxon Mobil, Rex Tillerson, firmó un acuerdo en 2011 con el Kurdistán iraquí que debilitaba al Gobierno central de Irak para salvaguardar sus intereses económicos, a pesar de que la Administración de Barack Obama no lo aprobaba. Los grupos terroristas, por su parte, también se han convertido en actores internacionales influyentes. Desde los atentados del 11S, las acciones de Al Qaeda y Dáesh en Asia Central, Oriente Próximo y el norte de África amenazan la seguridad global.

Los actores internacionales en el derecho

Ser un actor internacional a nivel político también tiene su contrapartida jurídica. Para el derecho, los actores globales son sujetos de derecho internacional, es decir, pueden crear normas, reclamar por su incumplimiento o ser penalizados si las desobedecen. Sin embargo, no todos tienen los mismos derechos y competencias. El Estado es el único sujeto de derecho internacional pleno, ya que tiene soberanía absoluta. Por eso es el único actor que puede firmar tratados, establecer relaciones diplomáticas y presentarse ante los tribunales internacionales. Esto le concede una protección y autonomía máximas.

Después del Estado, las organizaciones internacionales gubernamentales son las que más derechos y competencias tienen. Pueden firmar tratados con otras organizaciones o Estados, pero están sujetas a los países que las crean y a los objetivos que persiguen. Las ONG y las empresas, por su parte, también son sujetos de derecho internacional, pero están reguladas por el derecho interno de sus Estados, lo que provoca situaciones de desprotección e impunidad en el plano internacional.

Finalmente, el individuo también es un sujeto jurídico, lo que supone un gran avance para el derecho internacional contemporáneo. Este puede acudir a tribunales internacionales para proteger sus derechos humanos y también ser juzgado por crímenes graves, como genocidio o de lesa humanidad, aunque en la mayoría de los casos el Estado lo representa en la comunidad internacional.

Ana Raya

Madrid, 1998. Graduada en Relaciones Internacionales (UCM) y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos (UC3M). Interesada en conflictos espaciales, fronteras, mapas y geopolítica crítica.