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De por qué los afrikáners le entregaron Sudáfrica a Mandela

De por qué los afrikáners le entregaron Sudáfrica a Mandela
Frederik de Klerk y Nelson Mandela en el Foro de Davos de 1992. Fuente: Foro Económico Mundial

Cuatro décadas de apartheid en Sudáfrica terminaron el 2 de febrero de 1990 con un discurso de su presidente, Frederik de Klerk. Varios son los motivos que llevaron a De Klerk a aceptar la democracia: el fin del socialismo con la caída del Muro de Berlín, la presión internacional, una economía en declive y la propia personalidad del último presidente blanco de Sudáfrica se unieron al temor a una guerra civil. Cada vez era necesaria mayor represión y violencia para mantener en pie un sistema ya caduco.

El apartheid se instauró oficialmente en Sudáfrica en 1948 con la victoria electoral del Partido Nacional (PN), representante de los intereses de los afrikáners. El PN implantó la segregación racial, separando a los blancos del resto de la población, que a su vez se dividía en tres categorías: nativos, de color y asiáticos. El racismo institucional se trasladó a la ley con leyes que formalizaban la separación racial y despojaban de derechos a los no blancos. Se prohibió el sexo y el matrimonio interracial, y todo se segregó sobre la base del color de piel: barrios donde vivir, asientos que ocupar en el transporte público, universidades a las que asistir y hasta playas en las que bañarse, entre otras muchas cosas.

Pero, después de cuarenta y dos años, todo cambió en treinta minutos de discurso. Un tiempo después, el que fuera el primer presidente negro de Sudáfrica, Nelson Mandela, dijo de aquello que “nuestro mundo había cambiado de la noche a la mañana”. En esa media hora de discurso, el por entonces presidente del PN y del país,  Frederik Willem de Klerk, tuvo tiempo para legalizar el Congreso Nacional Africano (CNA) de Mandela, junto con otros treinta partidos; derogar la pe...

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