Biodiversidad de Brasil

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La enorme biodiversidad de Brasil

Descripción del mapa

La enorme biodiversidad de Brasil ha hecho que el Centro de Monitoreo de la Conservación del Ambiente, un organismo de la ONU para el Medio Ambiente, le haya incluido en su lista de países megadiversos junto a otros como Colombia, Indonesia, Sudáfrica, Australia, México, China, Estados Unidos o Madagascar. Brasil, sin embargo, es el primero, el más diverso. A su favor juega el inmenso tamaño del país y su ubicación mayormente intertropical, siendo el único Estado de más de 5 millones de Km2 con esta ubicación. Su territorio incluye una inmensa selva ecuatorial, húmeda y muy rica en diversidad, como es la Amazonía; extensas sabanas en su área central, bosques húmedos costeros, sabanas templadas al sur y una inmensa zona semiárida.

Al pensar en Brasil una de las primeras imágenes que suelen venir a la cabeza son sus inmensas selvas, y en especial la Amazonía, que ocupa la mayor parte del norte del país en la cuenca del río Amazonas. Sin embargo esta no es la única selva brasileña: al norte este bosque tropical va evolucionando hacia la selva guayanesa; en las altas mesetas aisladas de la frontera con Venezuela —los tepuyes— el aislamiento ha formado sus propios ecosistemas que evolucionan de forma independiente; y en los suelos calizos y arenosos más pobres e infértiles de la cuenca amazónica surge la campinarana

El otro bosque húmedo que existe en Brasil es el bosque atlántico, que se extiende por la costa y buena parte del sur del país. Este ecosistema tiene poco que envidiar en cuanto a biodiversidad a la más conocida Amazonía, ya que en él se encuentran el 2% de las especies de vertebrados de todo el planeta, el área con mayor diversidad arbórea por hectárea del mundo, y bosques relictos como los de araucaria. Sin embargo en su territorio vive el 70% de la población de Brasil, lo que ha llevado a una fuerte presión y deforestación, conservándose únicamente un 10% de su superficie original. Algunos de sus últimos reductos han sido declarados patrimonio de la humanidad por la Unesco.

La deforestación del Amazonas

La sabana es el segundo gran ecosistema del país. Destaca el cerrado, una inmensa sabana que cubre las tierras altas del interior entre la Amazonía y la mata atlántica. También se dan sabanas en tierras altas del macizo guayanés, al norte, en algunas zonas montañosas del sur y en el extremo sur del país, donde la sabana uruguaya ha configurado la identidad gaucha del estado de Río Grande do Sul.

Los más pobres de Brasil se encuentran en el extremo noreste, coincidiendo con la zona más árida y el dominio de la caatinga, una extensa superficie de matorral xerófilo y espinoso, así como cactus, que cubre el 10% del país y que es un ecosistema único de Brasil. Entre todos estos biomas se dan extensos bosques de transición como el bosque estacional de Mato Groso, el bosque de los cocais, el bosque xerófilo atlántico o el bosque chiquitano.

Existen también dos grandes espacios inundados o inundables. El primero de ellos es el bosque de varzéa, realmente una parte de la selva amazónica que se ha adaptado a las inundaciones durante la estación húmeda, las cuales pueden penetrar hasta 20 km y suponer subidas del caudal de hasta 10 metros, encontrándose únicamente en la zona de ribera de los grandes ríos, así como en todo el delta del Amazonas. El otro gran ecosistema inundado en el Pantanal — o laguna de Jarayes— , situado entre Bolivia, Paraguay y Brasil; este bioma es el humedal más grande del mundo, un inmenso delta interior del río Paraguay. A estos ecosistemas hay que sumar los manglares costeros y las restingas, que llegan a formar grandes sistemas de dunas en las zonas más áridas de la costa, como en la ciudad de Natal.

Como la mata atlántica lo fue en el pasado, gran parte de estos ecosistemas han sido alterados por el ser humano, especialmente los más accesibles. La Amazonía, que había permanecido relativamente intacta como ecosistema primario, sufre cada vez mayor deforestación

El crecimiento de la demanda de carne en el mundo ha provocado un aumento de las zonas para cultivar soja y para pastorear al ganado a costa de ecosistemas brasileños muy valiosos, siendo uno de los factores que explican la deforestación de la Amazonía. Las políticas recientes del Gobierno de Bolsonaro han beneficiado aún más a estas dinámicas. La importancia de la biodiversidad y su pérdida en Brasil es tal que es uno de los factores fundamentales para entender la geopolítica brasileña.

La geopolítica de Brasil

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