El mapa de la presencia militar de Estados Unidos en Europa

Ninguna otra región cuenta con tantas bases de la potencia norteamericana, que además tiene desplegados entre 80.000 y 100.000 militares
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La vuelta de Trump a la Casa Blanca ha dibujado una nueva realidad marcada por una vuelta al imperialismo en la que, a ojos del magnate, Putin es más amigo que enemigo y la Unión Europea es un adversario del que desconfiar. Una situación de alta tensión que supone la ruptura de lazos entre dos aliados estrechamente vinculados a través de la OTAN y cuya historia reciente está marcada por la presencia militar de Estados Unidos en Europa, su principal campo de entrenamiento y proyección exterior. No en vano, se trata de la región donde más bases militares mantiene.

Junto a esto, el país norteamericano —de largo el que más dinero invierte en mantener su red militar internacional— cuenta con entre 80.000 y 100.000 militares desplegados en suelo europeo. Pero la nueva era de la hostilidad inaugurada por el trumpismo ha hecho saltar las dudas entre los europeos sobre la conveniencia de esa presencia militar. Aún más ahora que Trump ha amenazado a Dinamarca, uno de sus principales aliados en la OTAN, con anexionarse Groenlandia, territorio ártico autónomo danés clave para las aspiraciones estadounidenses en el Ártico.

Presencia militar de Estados Unidos en Europa

Las crecientes hostilidades ya habían llevado a los líderes europeos a anunciar la movilización de miles de millones de euros para impulsar la autonomía estratégica del bloque y protegerse de un presente incierto en el que se acumulan las dudas sobre si Europa podrá defenderse sola. Hoy en día urge más que nunca, con una OTAN cuya viabilidad se cuestiona cada vez más debido al desinterés estadounidense.

Buena parte de las bases militares que Estados Unidos mantiene en Europa son herederas de la Guerra Fría, un periodo en el que la presencia militar estadounidense se extendió por el mundo y a lo largo de su red de aliados. La Casa Blanca, en esa intensa política de expansión militar, perseguía un doble objetivo: protección política y militar al país que acoge la base —como en Corea del Sur— y, en paralelo, extender la proyección geoestratégica de sus intereses.

De la Guerra Fría proviene también la presencia militar estadounidense en la isla de Groenlandia. Aún mantiene la base aérea de Pituffik (o Thule), la única que queda en la isla, establecida en 1951. Es la base más septentrional de Estados Unidos, cuenta con una pista de aterrizaje de 3000 metros y con unos 150 soldados estadounidenses desplegados, aunque tiene capacidad para 10.000. 

La isla es clave en la estrategia estadounidense frente a Rusia y otras potencias, porque su posición permite la detección temprana de misiles intercontinentales y la vigilancia del espacio y del Ártico, funciones que son esenciales para la seguridad estadounidense. 

Alemania es el país europeo que más tropas estadounidenses alberga, con casi 39.000 soldados estacionados principalmente en la llamada Comunidad Militar de Kaiserslautern, la mayor comunidad militar de Estados Unidos fuera de sus fronteras. Su principal infraestructura militar es la base aérea de Ramstein, que aúna a 16.000 militares.

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El gran peso de Alemania en la proyección militar estadounidense en Europa no es algo nuevo. A la altura de la caída del Muro de Berlín, Estados Unidos tenía en torno a 250.000 soldados en Alemania Occidental con otros tantos empleados civiles y familiares. En total, suponían el 70% de las tropas estadounidenses en Europa y más de la mitad de las bases de ultramar. Tras la disolución de la Unión Soviética, Estados Unidos cambió la concepción que tenía sobre Alemania. Sus bases dejaron de ser una necesidad de defensa del propio país ante el comunismo, para convertirse en un enclave fundamental para acciones militares en otras regiones.

Esta estrategia —la de usar bases en un país para realizar acciones en terceros países— es la que se está utilizando también en Estados como Lituania, con la base de Camp Herkus, y Polonia, en la base Camp Kosciuszko, de cara a la agresión rusa en Ucrania, o la de Akrotiri en Chipre como acceso a Oriente Próximo.

Los países bálticos, además, han visto un aumento en el número de tropas estadounidenses e internacionales en su suelo a raíz de la guerra en Ucrania, pero de la mano de la OTAN —cuya presencia se extiende a lo largo del continente en bases propias y también bases conjuntas con el propio Estados Unidos, como la de Sigonella, en Italia—. 

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Otro ejemplo es el de la base naval de Rota, en España, que ha sido utilizada por Estados Unidos para enviar cargamentos armamentísticos a Israel. A pesar de la prohibición de atracar en puertos españoles para buques que transporten armas a Israel, Estados Unidos realizó entre mayo y septiembre de 2024 al menos 25 viajes

La de Rota es una base fundamental para la proyección exterior estadounidense. Por un lado, se trata de la puerta de acceso al Mediterráneo. Y, por otro, porque España es el cuarto país de Europa con mayor número de tropas estadounidenses, tras Alemania, Italia y Reino Unido. El grueso de los soldados norteamericanos en suelo español están en esta base —con un menor porcentaje ubicados en la base aérea de Morón de la Frontera—. 

Por este motivo, una hipotética limitación del uso de las bases estadounidenses en suelo europeo —medida que la UE podría adoptar en represalia por Groenlandia— tendría un impacto directo y muy perjudicial sobre la política exterior de Estados Unidos. En un contexto de escalada en Oriente Próximo, incluidas las protestas internas que sacuden Irán, las bases europeas seguirán siendo el principal centro de coordinación y despliegue de fuerzas hacia la región. Sin ese apoyo logístico, la capacidad operativa de Washington quedaría seriamente comprometida hacia allí.

Italia es, junto con Alemania, el país europeo que más bases estadounidenses alberga, aunque la mayoría se establecieron en los años siguientes a la Segunda Guerra Mundial. Algunos ejemplos son Camp Darby, con más de mil soldados, que se estableció en 1952, o la estación naval y aérea de Sigonella, en Sicilia, que constituye el segundo mando de seguridad más grande de la Armada estadounidense por detrás del de Baréin.

La presencia militar y de soldados de Estados Unidos en Europa cumple diversas funciones, desde llevar a cabo entrenamiento militar o maniobras conjuntas con las tropas europeas, hasta gestionar las cerca de cien bombas nucleares que la potencia transatlántica mantiene en seis de las bases europeas. Se trata de bombas de gravedad B16, pequeñas armas nucleares almacenadas en diversas partes del continente desde Alemania hasta Turquía. Solo pueden utilizarse con consentimiento estadounidense y los manuales de uso están únicamente en manos de tropas de Estados Unidos.

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