Los Pactos de Madrid de 1953 fueron tres acuerdos ejecutivos de carácter militar y económico que firmaron representantes de España y Estados Unidos. Con el “acuerdo de asistencia de defensa mutua”, el más importante de ellos en pleno inicio de la Guerra Fría, Washington podría hacer uso militar de tres bases aéreas y una naval ubicadas en importantes posiciones estratégicas del territorio español: Morón, Torrejón de Ardoz, Zaragoza y Rota.
Las bases quedaron bajo soberanía hispano-estadounidense. Mientras que el pabellón es español y Madrid se encarga de la seguridad exterior, el personal está bajo jurisdicción norteamericana, pese a que hay tropas de ambos países. En línea con otras decisiones previas de Estados Unidos, los acuerdos ayudaron a España a integrarse en el bloque occidental.
Washington se acerca a España
Tras la Segunda Guerra Mundial, las potencias occidentales habían aislado a la dictadura de Franco por su vinculación con la Alemania nazi y la Italia fascista. Ya en 1947, evidenciada la ruptura entre el bloque occidental y la Unión Soviética, Estados Unidos cambió su postura respecto a España. El presidente estadounidense, Harry Truman, no pasó por alto su valor estratégico, y Occidente empezó a ver al país como un bastión de resistencia ante el avance del comunismo.
Washington, por ejemplo, se opuso a que la ONU volviera a condenar al régimen franquista y a la imposición de nuevas sanciones. Por su parte, Francia y el Reino Unido firmaron acuerdos comerciales con España en 1948. Todo ello condujo a que, en 1950, la Asamblea General de la ONU acordara por mayoría anular la resolución de 1946 que condenaba al régimen, gracias al voto a favor de Estados Unidos y la abstención francesa y británica. España ingresó como miembro de la ONU cinco años después.
Con todo, el interés de Estados Unidos en España era geoestratégico: el estrecho de Gibraltar como puerta al Mediterráneo, África y Europa, y la península como base de retaguardia para sus unidades militares en el continente. Pese a ello, España, que no recibió las ayudas estadounidenses de posguerra del Plan Marshall, tuvo que esperar hasta 1982 para entrar en la OTAN, capitaneada por Estados Unidos.
Los Pactos de Madrid: limitados, pero históricos
El almirante jefe de operaciones de la Marina estadounidense se reunió con Franco en 1951 para preparar el terreno de la colaboración militar, y las negociaciones formales comenzaron al año siguiente. El proceso culminó con la firma de los Pactos de Madrid el 26 de septiembre de 1953. Firmaron los ministros españoles de Exteriores y de Comercio, y, con menor rango, el embajador estadounidense y el presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en España.
Por tanto, contra la voluntad inicial de Franco, los Pactos de Madrid fueron acuerdos ejecutivos entre Gobiernos y no un tratado internacional, que habría requerido firmantes de mayor rango. Un tratado de ese calibre tendría que haberse aprobado en el Senado estadounidense, donde era improbable que obtuviera un apoyo mayoritario por tratarse del régimen franquista, así que Washington prefirió limitar su categoría.
Los Pactos de Madrid fueron tres. El primero determinaba que Estados Unidos le daría suministros de guerra a España, cuyo material estaba obsoleto, mientras que el segundo establecía ayudas económicas mediante créditos. Dedicado a la defensa mutua, el tercero disponía que Washington podría establecer tropas en bases militares españolas. Madrid autorizaba al Ejército estadounidense a desarrollar y emplear de forma conjunta las instalaciones con fines militares. Por ejemplo, además de naves y equipos de combate, Estados Unidos pudo almacenar arsenal nuclear. Además, una cláusula confidencial le permitía utilizarlas de forma unilateral en caso de una agresión soviética contra la OTAN.
Con los Pactos firmados, Franco pudo presumir ante las Cortes de lo que se consideraba un acuerdo histórico con la mayor potencia mundial. En efecto, junto con el concordato firmado con la Santa Sede ese mismo año, los Pactos de Madrid de 1953 contribuyeron a cimentar la dictadura y al fin del ostracismo padecido tras la Segunda Guerra Mundial, integrándose poco a poco en el bloque occidental.
En la actualidad, Estados Unidos conserva su presencia militar en las bases de Rota y Morón, pues ha renovado los acuerdos con España. No fue así en Torrejón de Ardoz y Zaragoza, de donde se retiró en 1991 y 1992, respectivamente. Las bases de Rota y Morón están ocupadas por unos 8.000 estadounidenses, la mayoría militares, y su actividad mueve alrededor de quinientos millones de euros anuales en la zona.