Aunque la organización territorial del mapa de España a menudo se simplifique en un régimen descentralizado mediante comunidades autónomas (CC.AA.), lo cierto es que tanto el recorrido histórico como el encaje concreto de muchas de ellas es bastante más complejo.
Oficialmente, el mapa político de España se compone de 17 comunidades autónomas y dos ciudades autónomas —Ceuta y Melilla—, pero muchas de ellas no accedieron igual a la autonomía, no tienen las mismas competencias o poseen un tipo de estatus especial motivado por circunstancias históricas o geográficas. El proceso de división fue complejo y se prolongó desde finales de 1979, cuando se promulgan los estatutos de autonomía de Cataluña y País Vasco, hasta 1983. Aun así, el mapa de las comunidades autónomas de los años ochenta estaría incompleto hasta la inclusión de Ceuta y Melilla como ciudades autónomas en marzo de 1995.
De esta forma, la principal división administrativa del país está compuesta por las 17 comunidades autónomas que se establecieron hace cuarenta años —Aragón, Cataluña, Comunidad Foral de Navarra, La Rioja, País Vasco, Cantabria, Principado de Asturias, Galicia, Castilla y León, Extremadura, Madrid, Castilla-La Mancha, Andalucía, Comunidad Valenciana, Murcia, Islas Baleares e Islas Canarias—, aunque no todas cuentan con el mismo estatus.
En el caso de Navarra, como su propio nombre indica, se trata de una comunidad foral con autonomía. Esta diferencia viene de su estatus como reino hasta bien entrado en el siglo XIX, cuando Navarra aceptó convertirse en provincia a cambio de que se respetasen sus fueros históricos —sistema legal y fiscal propio—. Algo parecido ocurre con las tres provincias vascas —Vizcaya, Álava y Guipúzcoa—, que también poseen un régimen foral pero no así la comunidad autónoma que forman entre ellas —el País Vasco—.
El resto de regiones, además de las ya mencionadas, pudieron convertirse en comunidad autónoma mediante dos vías: la rápida y la lenta. La vía rápida, aunque más exigente, permitía alcanzar un mayor grado de autogobierno sin tener que esperar cinco años. Estaba orientada a que aquellos territorios que contaban con regímenes provisionales de autonomía, o hubiesen comenzado ese camino durante la Segunda República, pudiesen recobrarlo de una forma sencilla. Así, el País Vasco, Cataluña, Galicia y Andalucía lograron la autonomía mediante esta fórmula, con la que gozaban de amplias competencias.
Por el contrario, el resto de CC.AA. de España tuvieron que ir por la vía lenta, una fórmula que requería esperar cinco años para poder reformar sus estatutos. De esta forma, en los primeros compases esta fórmula permitía unos niveles de autonomía inferiores, pero con el tiempo se acercaba a los de aquellas comunidades de la vía rápida. Castilla-La Mancha es un claro ejemplo de este prolongado camino, pues en las consideraciones previas se tuvo que evaluar, por ejemplo, qué límites tendría la comunidad autónoma o cómo se debía delimitar la identidad manchega valorando incluso la inclusión de Madrid en el territorio.
Adicionalmente, la comunidad de Canarias posee el estatus de región ultraperiférica dentro de la Unión Europea. Este está concebido para islas, archipiélagos o territorios situados en zonas del planeta alejadas de Europa y que, debido a su ubicación geográfica, deben enfrentarse a dificultades socioeconómicas. A pesar de su distancia respecto al continente, forman parte de la Unión Europea por lo que para intentar paliar las debilidades que trae su localización, la legislación de la UE está adaptada en cuanto a políticas aduaneras, agrícolas y pesqueras, entre otras.
Por último, el mapa de las comunidades autónomas de España incluye las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Estas accedieron a la autonomía con un estatus especial —como ciudad, no como comunidad— a mediados de los años noventa, debido también a sus particularidades geográficas, ya que son el único territorio continental de la Unión Europea en suelo africano. Llevan vinculadas a la península ibérica desde la Edad Media y constituyen las principales fronteras terrestres entre España y Marruecos.
Aunque los límites de las comunidades autónomas llevan dibujados desde hace cuarenta años, la mezcla entre autonomía e identidad ha dado lugar a debates internos. Un ejemplo es el de León y la reivindicación para formar una nueva comunidad al margen de Castilla y León que incluya León, Zamora y Salamanca. Otro caso es el del pancatalanismo, movimiento que no cuenta con antepasados políticos o históricos, pero que busca la unión de los territorios de habla catalana. Así, la región independiente propuesta por el partido Esquerra Republicana de Cataluña incluiría toda Cataluña, Islas Baleares, Andorra y partes de comunidades autónomas vecinas en los llamados Països Catalans.








la capital de extremadura no es correcta. Es Mérida, no Badajoz
Pasa lo mismo con Castilla y León, la capital no es Valladolid. El estatuto de autonomía no designa capitalidad en vista de que esta comunidad autónoma es la reunión de dos regiones históricas: León (Salamanca, Zamora y León) y Castilla (Burgos, Palencia, Valladolid, Ávila, Segovia y Soria) y por lo tanto se decidió que no hubiera capital para evitar agravios comparativos.
PREGUNTA PARA EOM: ¿ PORQUE LA Provincia de Huelva tiene una renta percapita inferior a la mayoría de provincias de España….?
Se han confundido con la capital de Extremadura se han dejado llevar por la lógica.
Poco y mal explicado el acceso a la vía rápida. Galicia, País Vasco y Cataluña accedieron por tener vigentes Estatutos de Autonomía en la II República. Andalucía no había culminado su Estatuto en el momento del Golpe de Estado de 1936. Accedió a la vía rápida por el procedimiento especial del art.151 CE, que exige un referéndum, celebrado el 28 febrero 1980.
El art. 151 condiciona la vía rápida a obtener el apoyo de diputaciones y ayuntamientos, y más del 50% de los votos afirmativos sobre el censo en todas y cada una de las provincias.