14 de abril de 1931

14 de abril de 1931: se proclama la Segunda República española

La derrota de la monarquía en las elecciones de 1931 dio paso a la proclamación de la Segunda República en España. Sin embargo, la inestabilidad política y las tensiones sociales, junto con un golpe de Estado, desembocaron cinco años después en la Guerra Civil.
14 de abril de 1931: se proclama la Segunda República española
Bandera de la Segunda República española. Fuente: Wikimedia Commons

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El origen de la Segunda República española puede situarse en la dictadura de Miguel Primo de Rivera. El capitán general de Cataluña había ascendido al poder tras un golpe de Estado en 1923 con el apoyo del rey Alfonso XIII. Durante siete años intentó modernizar el país, pero su fracaso propició el reemplazo en 1930 por la dictablanda de Dámaso Berenguer. El desastre de Primo de Rivera repercutió en la monarquía, que le había respaldado con firmeza. La firma del Pacto de San Sebastián en 1930, un acuerdo que aglutinó a monárquicos desilusionados, republicanos, nacionalistas y socialistas, evidenció el descontento. Meses más tarde, la fallida sublevación de Jaca confirmó el rechazo contra la gestión de Berenguer y el monarca.

De elecciones a la partida del rey

Las ejecuciones de los capitanes Galán y García Hernández, que habían dirigido el intento de sublevación, conmocionaron a los españoles y extendieron el sentimiento republicano. Esto precipitó la llegada de la Segunda República española, pero la transición se confirmó con las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, presentadas como un referéndum a la Corona. La monarquía ganó en nueve capitales de provincia, mientras que los republicanos lo hicieron en 39 provincias, incluidas Madrid y Barcelona. 

España quedó dividida en dos: por un lado, el mundo rural respaldó a la monarquía; por otro, los núcleos urbanos industrializados apoyaron la modernización republicana. Tras la victoria de la Conjunción Republicano-Socialista, las ciudades principales izaron la bandera tricolor en sus ayuntamientos. Éibar fue la primera en la madrugada del 14 de abril. Después, le sucedieron Valencia y Barcelona.

En Madrid se reunieron los miembros del comité revolucionario, incluidos aquellos exiliados o escondidos, como Manuel Azaña o Alejandro Lerroux. Mientras los dirigentes organizaban la huida del rey, miles de personas salieron a las calles para festejar el triunfo electoral. De esta manera, el 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República española. Tres días más tarde, el diario ABC publicó el manifiesto de Alfonso XIII, que reconocía el rechazo del pueblo español y el deber de abandonar el país, sin renunciar a sus derechos dinásticos.

La Segunda República española: entre derechos e inestabilidad

La nueva Constitución española entró en vigor en diciembre. Durante el Bienio Reformista (1931-1933), con Manuel Azaña como presidente del Gobierno y Niceto Alcalá Zamora presidente de la República, se aprobó el divorcio, el sufragio universal femenino, una reforma educativa para reducir el analfabetismo rural y la Ley de Reforma Agraria, que permitía redistribuir las tierras no utilizadas. Además, se hizo efectiva la separación entre la Iglesia católica y el Estado.

Las elecciones generales de 1933 dieron la victoria a la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), seguida del Partido Republicano Radical (PRR) de Lerroux. Con él de presidente del Gobierno, la coalición radical-cedista quiso revertir las reformas de la izquierda. Esto evidenció una división social que derivó en la insurrección anarquista y socialista de octubre de 1934, sofocada por el Ejército, en especial la Legión Extranjera del general Francisco Franco en Asturias. Al mismo tiempo, el presidente de la Generalitat de Cataluña, Lluís Companys, proclamaba la independencia del Estado Catalán, pero la rebelión catalana terminó con su encarcelación y la muerte de decenas de personas.

En un clima de extrema polarización, las elecciones de 1936 dieron la victoria al Frente Popular, coalición de izquierdas liderada por Manuel Azaña. En los cinco meses que estuvieron en el poder, atendieron medidas urgentes como una ley de amnistía para liberar a los presos de 1934 o la cuestión agraria. Sin embargo, los cuatro cambios de Gobierno y la ineficacia de la coalición para contener las manifestaciones orquestadas por la Unión General de Trabajadores y la Confederación Nacional de Trabajo pronosticaban el fracaso de la República. A ello contribuyó la falta de apoyo de inversores extranjeros y democracias occidentales.

Finalmente, el asesinato del exministro de la dictadura de Primo de Rivera, José Calvo Sotelo, detonó el golpe de Estado el 18 de julio de 1936. Los militares liderados por los generales Franco, Mola y Sanjurjo, se dispusieron a acabar con el sistema republicano, pero su fracaso inicial dio paso a la guerra civil española entre la Segunda República española y los sublevados del bando nacional.

Sara Delgado

Madrid, 1999. Doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo. Interesada en temas sociales, derechos humanos y estudios de género.

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