Las ciudades españolas de Ceuta y Melilla son los únicos territorios no insulares de la Unión Europea en África. Albergan las principales fronteras terrestres entre España y Marruecos, las más protegidas de Europa y entre las más desiguales del mundo en términos económicos. Ceuta y Melilla se convirtieron en frontera comunitaria cuando España se incorporó a la Unión Europea en 1986 y, especialmente, al espacio Schengen en 1991, un régimen que permite la libre circulación de ciudadanos de los países miembros por sus territorios gracias a la abolición de controles fronterizos internos.
La entrada de España en Schengen reconfiguró la frontera hispano-marroquí, afectando al tránsito de personas y mercancías. Bajo la justificación de la seguridad y el control de la migración y el tráfico ilícito, la UE fue blindando la frontera y, desde entonces, la mayoría de los ciudadanos marroquíes necesitan un visado Schengen para cruzar a las ciudades españolas. Sin embargo, se permite el acceso libre a los marroquíes de las ciudades colindantes de Nador y Tetuán, lo que ha facilitado el contrabando entre ambos lados. Marruecos, que no reconoce la soberanía española sobre Ceuta y Melilla, lleva años queriendo poner fin a esta práctica, y la pandemia le ha dado el empujón definitivo.
El contrabando, crucial en la economía de la zona
Suscríbete a EOM para seguir leyendo este artículo
Lo que pasa en el mundo te afecta. Comprenderlo es más necesario que nunca
Continuar
Anual · Cancela en cualquier momento