Los amazigs, también conocidos como bereberes, celebran año nuevo cada 12 de enero con la fiesta de Yennayer, que proviene de la palabra latina ianuarius y significa ‘enero’. Este pueblo habita el norte de África desde el año 10000 a. C. Es la población autóctona del continente y su presencia se extiende desde el oasis de Siwa, en el oeste de Egipto, hasta las islas Canarias. Está formado por varias comunidades, con los tuaregs como una de las más conocidas, y suma en torno a 20 millones de personas, la mayoría en Marruecos y Argelia. Su rasgo más distintivo es su lenguaje, el tamazight, que reivindica como seña de identidad propia.
El calendario amazig, reciente para una era milenaria
Aunque los amazigs conviven con las poblaciones árabes y musulmanas de sus respectivos países, tienen un sentimiento de identidad colectiva muy fuerte, por lo que se ven como un pueblo distinto. Por ello el estudioso amazig y argelino Ammar Negadi propuso hace casi medio siglo crear un calendario que marcase el comienzo de la “era amazig”, igual que a partir del nacimiento de Cristo comienza la cristiana o, tras la hégira, la musulmana. La Academia Bereber de París, formada a partir de la comunidad migrante, aprobó la idea en 1980 y estableció el 950 a. C. como año de inicio de la era amazig, ya que se cree que ese año ascendió al trono el faraón amazig Sheshonq I, quien inició la vigesimosegunda dinastía egipcia. De ahí que el calendario amazig vaya por el año 2972.
Otra peculiaridad de este calendario es que no sigue el gregoriano, que utilizan la mayoría de países del mundo desde el siglo XVI. En su lugar, los amazigs han usado el calendario agrario tradicional del norte de África, basado en el juliano. El emperador romano Julio César creó este calendario en el año 46 a. C., entre otras, para regular los trabajos agrícolas estacionales, pero tiene un inconveniente: acumula un desajuste respecto al gregoriano al medir cuánto tarda la Tierra en dar la vuelta al Sol. Por tanto, cada milenio se retrasa unos ocho días, casi uno por siglo.
Esto explica por qué Yennayer se celebra el 12 de enero en lugar del 1 según el calendario gregoriano, ya que el 12 era el primer día del año en el calendario agrario norteafricano en el siglo XIX. Como el amazig se retrasa un día por siglo, Yennayer se celebró el 13 de enero en el XX y se festeja el 14 en el XXI, aunque esto varía según el país. En Argelia, por ejemplo, el año nuevo amazig comienza el 12 de enero, pero en Marruecos el 13 y en la diáspora el 14.
Yennayer, mucho más que una fiesta
La celebración de Yennayer dura tres días y es una ocasión para reunirse con la familia y celebrar sus ritos y costumbres. El plato principal es el cuscús con salsa roja y pollo en honor al faraón Sheshonq I, cuyas tropas, según la leyenda, tiñeron el río Nilo al degollar decenas de gallinas para celebrar su victoria sobre las huestes enemigas. En Yennayer se festeja también el rito del trez, una tradición que consiste en verter muchos dulces sobre la cabeza de los niños pequeños para atraer un año próspero.
La fiesta de Yennayer es así un medio del pueblo amazig para reivindicar su identidad, ya que sus países no terminan de integrarlos por no ser árabes ni musulmanes. Como los amazig habitan el norte de África desde el décimo milenio a. C., su cosmovisión mezcla las culturas y religiones que han pasado por allí desde entonces y según el país. Por eso reivindican sobre todo su lengua, pues pese a sus dialectos es el elemento que más comparten. No obstante, el tamazight no es oficial en Egipto, Túnez o Libia, y en Marruecos y Argelia apenas lo es desde 2011 y 2016, respectivamente, aunque el árabe domina en las instituciones.
En general, la cultura amazig está infrarrepresentada en los países norteafricanos. Yennayer solo es fiesta nacional en Argelia, además, desde hace cuatro años. Incluso cuando el entonces presidente Abdelaziz Buteflika la oficializó en 2017 “para consolidar la identidad argelina a través de su diversidad”, hubo imanes que criticaron la decisión y la tildaron de contraria a los preceptos del islam. Por esto Yennayer, más que el año nuevo amazig, también es una seña de identidad, historia y cultura que este pueblo reivindica al menos hasta que los países del norte de África las reconozcan.






