¿Cuál es la principal religión en Turquía?

Turquía es un país de mayoría musulmana suní, pero el laicismo está implantado en las instituciones y en la identidad nacional. El Gobierno de Erdoğan lleva años promoviendo la religión en la vida pública, mientras que la población parece tomar el rumbo contrario
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¿Cuál es la principal religión en Turquía?
Santa Sofía, en Estambul, antes iglesia cristiana y museo y ahora mezquita. Fuente: Arild Vågen (Wikimedia)

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La principal religión de Turquía es el islam suní. En el país, de 85 millones de habitantes, esta corriente se divide en las escuelas hanafí y shafií, le siguen el alevismo como principal minoría religiosa, corrientes musulmanas chiíes y minorías judías y cristianas. No obstante, Turquía es un Estado laico desde su origen hace un siglo, una condición legada por su fundador, Mustafá Kemal Atatürk, vigente en la Constitución.

Un país musulmán y laico

En Turquía no existe un recuento oficial sobre la religión entre la población. Sin embargo, distintos estudios en las últimas décadas han calculado que los musulmanes son en promedio más del 90%. Por ejemplo, el informe Faith and Religiosity in Türkiye, liderado por el International Institute of Islamic Thought y publicado en 2023, mostró que el 94% de sus encuestados se consideran creyentes. En esa línea, el estudio clasificó a la población del país en musulmanes convencionales (40,2%), devotos (29,5%), seculares (22,2%) y seculares no creyentes (8,1%). Por su parte, la firma KONDA Research and Consultancy la clasificó en religiosos (50%), creyentes (33%) devotos (10%) y no creyentes y ateos (7%).

Según el Gobierno turco, el 99% de su población es musulmana, de la cual el 78% es suní de la escuela hanafí. El sunismo, más ortodoxo, es la rama principal del islam, y sus fieles siguen el Corán y la sunna, que recoge la doctrina de Mahoma. Dentro de esta rama, la escuela hanafí es la más antigua y se caracteriza por su interpretación estricta de la ley musulmana, pero también por abrirse a ideas modernas y por alejarse de la política. Las otras escuelas suníes son la shafií, también presente en Turquía, la malikí y la hanbalí.

Los kurdos son la principal minoría en Turquía, pero sus creencias se reparten sobre todo entre el islam y el yazidismo, una religión preislámica. Fuera del islam suní, la principal minoría religiosa en Turquía son los alevíes. Es un grupo etnorreligioso que combina elementos del islam chií con prácticas preislámicas, paganas y folclóricas, entre otras. La firma KONDA ha estimado que son un 6% de la población, pero el Estado turco no los distingue, sino que los considera musulmanes. En Turquía también hay corrientes chiíes, prácticas sufíes —la corriente mística del islam— y minorías cristianas y judías. No obstante, se trata de una república secular, según la Constitución. El secularismo fue un pilar del kemalismo, la ideología de Atatürk, y se ha mantenido en las instituciones y en la identidad nacional turca.

Erdoğan impulsa la religión en Turquía, pero no cala

El kemalismo también ha sido cuestionado en Turquía. El presidente Recep Tayyip Erdoğan, de origen islamista, lleva veinte años gobernando. Tras llegar al poder con el Partido Justicia y Desarrollo (AKP, por sus siglas en turco) mejoró la situación económica del país y lo acercó a Occidente. Sin embargo, a raíz del descontento por la crisis económica empezó a dar un giro autoritario y a acercarse al islam suní. El Gobierno ha vuelto obligatorio el estudio de la religión en colegios, en 2021 elevó el gasto de la Dirección de Asuntos Religiosos por encima de los Ministerios de Exteriores, Turismo, Industria, Comercio y Medioambiente, y ha levantado la prohibición de usar el velo en instituciones estatales.

Erdoğan busca hacer de Turquía una nueva potencia. Ha conjugado el nacionalismo y políticas proislámicas para conseguir el apoyo de la población turca conservadora y ganar influencia en otros países, sobre todo africanos. Pero la sociedad está tomando el rumbo contrario al Gobierno. En la última década  cada vez menos turcos ayunan con regularidad y menos mujeres se cubren el cabello. Pese a ser un país tradicionalista, el conservadurismo religioso está en descenso, a sectores como los jóvenes les interesa cada vez menos la religión e incluso el ateísmo ha ganado terreno. La mayoría de la sociedad turca, cada vez más cómoda con la cultura del consumo o las redes sociales, prefiere separar la religión de la vida pública.

Carlota García

Gijón, 1998. Graduada en Estudios Internacionales y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos. Interesada en el análisis de conflictos, geopolítica, seguridad y las relaciones internacionales.