El mayor pueblo sin Estado del mundo ha llegado a un punto de no retorno tras un siglo de lucha y reivindicaciones. Rojava, la región semiautónoma kurda y sueño de independencia, se diluirá en el Estado sirio después de semanas de ofensiva del Gobierno central. La capitulación de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) el pasado 30 de enero se suma al cese de la lucha armada del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) en Turquía. En ambos casos para negociar su integración en los respectivos Estados.
Rendición o estrategia, el FDS y el PKK también van en línea con el líder del Kurdistán iraquí, Nechirvan Barzani: ahora priorizan conseguir derechos en cada país. Los kurdos son entre 25 y 35 millones de personas repartidas entre Turquía, Irán, Irak y Siria, además de Armenia y Azerbaiyán. Sin embargo, con el PKK desarmado, las FDS integradas, el Kurdistán iraquí alejado del separatismo y los kurdos iraníes en el exilio, inquietos por la tensión en Irán, estamos ante la muerte del centenario proyecto del Kurdistán.
En cinco claves:
- El pueblo kurdo es la minoría étnica más grande del mundo, repartida principalmente entre Turquía, Irán, Irak y Siria
- Llevaban un siglo reivindicando un Estado propio, pero el proyecto ha ido cada vez a menos
- Llegaron a tener una república en Irán, una región autónoma en Irak y una semiautónoma en Siria
- Pero la imposición estatal y la falta de apoyos ha terminado con las aspiraciones soberanistas
- Ahora el proyecto político kurdo ha quedado reducido a reclamar derechos dentro de cada país
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