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Mustafa Kemal Atatürk (1881-1938) fue un militar, estadista y el fundador y primer presidente de la República de Turquía. Después de la Primera Guerra Mundial, se dedicó a transformar lo que quedaba del Imperio otomano de un califato islámico a una república secular. Recibió el nombre Kemal (‘el perfecto’) por su profesor de matemáticas y la Asamblea Nacional le bautizó como Atatürk (‘padre de los turcos’).
El hombre fuerte de los turcos
Influenciado por su padre, Mustafa Kemal Atatürk fue educado en una escuela secular y recibió una educación militar desde su adolescencia, lo que hizo que se dedicara a la carrera militar. Comenzó su actividad política cuando aún estaba en la Escuela Superior de Guerra, donde se reunía clandestinamente con compañeros a discutir sobre los abusos del sultán y la corrupción del Estado otomano.
En la Primera Guerra Mundial, el Imperio otomano luchó del lado de la Triple Alianza y Atatürk defendió la península de Galípoli frente a la Triple Entente. Fue ascendido a coronel gracias a su victoria en la batalla y se le dio el título de “salvador de Estambul”. Atatürk se convirtió en un militar respetado por el Ejército y el pueblo. Más tarde fue destinado al frente ruso y fue ascendido a general, y después el sultán Mehmed V le envió a comandar al debilitado ejército otomano en Siria. Sin embargo, el Armisticio de Mudros de 1918 puso fin a la participación del Imperio otomano en la guerra y supuso su descomposición en territorios administrados por los vencedores.
Los Aliados también ocuparon parte de la península de Anatolia. Atatürk se sintió traicionado por el sultán Mehmed VI y humillado por las potencias vencedoras, y renunció a su cargo. Ya como civil, comenzó un movimiento nacionalista para recuperar el ánimo y orgullo de los turcos, y movilizó a la población para iniciar la guerra de Independencia contra los griegos, italianos, franceses e ingleses. Tras la victoria, abolió el sultanato en 1922, proclamó la República de Turquía en 1923 y derogó el califato en 1924.
Crear y reformar un país
Atatürk defendía el secularismo y la separación entre política y religión, y creía en el progreso a través de la ciencia y la razón. Buscó modernizar el país y para ello fundó el Partido Republicano del Pueblo (CHP, por sus siglas en turco). En política interior, Atatürk forjó la identidad turca alimentando el nacionalismo para diferenciarse de los árabes a través de una revolución social. Sustituyó el alfabeto árabe por el latino, apostó por la educación gratuita y consiguió que el país tuviera la tasa de alfabetización más alta de Oriente Próximo. Además, abolió la sharía y el islam dejó de ser la religión oficial del Estado en favor de un sistema legal inspirado en las ideas liberales de Europa. También impulsó el voto y la emancipación de la mujer facilitando su acceso a la participación política y social.
Sin embargo, Atatürk en parte consiguió este progreso oprimiendo a los musulmanes practicantes, desmanteló escuelas religiosas, persiguió a imanes, prohibió el velo islámico en instituciones públicas y que los hombres usaran el fez, fomentó la vestimenta occidental y la llamada al rezo pasó del árabe al turco. Por otro lado, la política exterior de Atatürk se definía con su lema “Paz en el hogar, paz en el mundo”. A través de la neutralidad y las relaciones amistosas con sus vecinos aseguraba la paz, estabilidad y seguridad nacional durante las tensiones de cara a la Segunda Guerra Mundial hasta su muerte en 1938.
Kemalismo: el legado de Atatürk
La ideología de Atatürk se resume en las seis flechas del logo de su partido, que simbolizan republicanismo, nacionalismo, populismo, estatismo, secularismo y reformismo. Atatürk pretendía que el nacionalismo alejara a los turcos de la umma (‘nación islámica’) con la identidad turca para acercarlos a Occidente. Estos principios transformaron al país política, social, cultural y religiosamente bajo un Estado secular, se consideran intrínsecos a la Turquía moderna e impulsores de su democracia.
El kemalismo empezó a ser cuestionado a principios del siglo XXI por el Partido de la Justicia y Desarrollo (AKP), de carácter musulmán y socialconservador, y que lleva veinte años en el poder. Aun así, la figura y legado de Atatürk siguen vigentes entre los turcos. Su imagen representa la unidad nacional y se encuentra en hogares, instituciones públicas y privadas o en la lira turca. Atatürk es una de las personas más respetadas en Turquía, y en su honor se construyó el mausoleo de Anıtkabir, donde descansan sus restos.