Coincidiendo con el 100 aniversario del nacimiento de la República de Turquía, el país transcontinental celebra elecciones parlamentarias tras dos décadas de gobierno de Erdoğan y su islamista AKP, muy distante de las políticas laicistas que caracterizaron la presidencia de Mustafa Kemal Atatürk, fundador de la República.
Las dinámicas electorales del mapa de Turquía están marcadas por su relieve, organización política, demografía, economía o migraciones. Ahora, cuando el país puede vivir un cambio gubernamental histórico, todos esos factores confluyen, y cada región votará por su futuro según sus intereses.
Un medio físico fragmentado
El mapa de la geografía de Turquía está marcado por sus grandes mesetas interiores, rodeadas de cordilleras en una amplia península que se sitúa entre Europa y Asia. Este complejo relieve ha dado lugar a una gran variedad de ecosistemas y regiones. Sin embargo, esta diversidad también ha llevado a una fragmentación del territorio, la sociedad y sus intereses. La brecha geográfica también ha dificultado la conexión y el desarrollo de algunas regiones, como el Kurdistán y la costa del mar Negro, generando desigualdades económicas y sociales.
Un mapa político muy dividido
El resultado de este entorno físico es una división administrativa con muchas provincias de tamaño muy irregular, con extensas provincias como Konya Ankara o Erzurum y otras tan diminutas como Yalova. Esta división en provincias no es inusual en Europa, aunque sí lo es el gran contraste de tamaños y que los territorios no se hayan terminado agrupando en regiones más extensas tal y como sucede en países tan centralistas como Francia.
Una población desigualmente distribuida
La distribución de la población en Turquía está muy condicionada por el relieve y se parece mucho a la de España, aunque con contrastes más suaves. Las zonas más densamente pobladas del país son la capital, Ankara, y las provincias de la costa, con unas mesetas interiores y regiones montañosas con baja densidad de población.
Una riqueza asimétrica
Turquía tiene un PIB per cápita medio de casi 9.600$, aunque esta riqueza se distribuye de forma muy desigual por el mapa del país. Si dividimos el territorio en cuatro cuadrantes, la mitad occidental es claramente mucho más rica que la oriental, pero dentro de cada mitad la parte norte también es más rica que la sur. De este modo, en el noreste del país se encuentra el eje Estambul-Ankara, donde la mayoría de provincias tienen un PIB per cápita muy por encima de la media nacional, mientras que en el sudeste se encuentra el Kurdistán, una región montañosa, poblada por la principal minoría étnica y que además es la parte con menor riqueza por habitante.
Un país en el límite del crecimiento demográfico
Turquía es un país todavía en vías de desarrollo, aunque en una etapa muy avanzada y cada vez más próximo a los estándares de sus vecinos europeos. Esto se ve en su mapa de natalidad, que se encuentra a finales de su transición demográfica —que también registra contrastes dentro del mapa del país—. En las regiones más pobres del sudeste, el Kurdistán, el número de nacimientos está por encima de la tasa de remplazo generacional (2,1 hijos por mujer), mientras que en Esmirna y el cuadrante noroeste la tasa está por debajo de 1,4 hijos por mujer, solamente compensada por algunas ciudades con numerosas familias de inmigrantes jóvenes como Bursa o Ízmit.
Crecimiento y éxodo rural en Turquía
Turquía todavía está inmerso en el éxodo rural, por lo que los cambios demográficos no sólo se explican por el crecimiento natural de la población. Muchas de las provincias que más crecen son provincias kurdas pobres del sudeste con alta natalidad y mucha migración siria; pero también las provincias que rodean la saturada Estambul, y que reciben muchos migrantes de provincias rurales y gente que huye de la sobresaturada urbe; o las provincias turísticas del sudoeste y sus populares destinos de playa que requieren amplia mano de obra. Mientras, varias provincias montañosas, especialmente del noreste, pierden población.
Los feudos políticos
Estos contrastes se traducen en diferentes realidades políticas, con tres partidos y tres regiones de votantes fieles claramente definidas. El islamista conservador AKP (del presidente Erdoğan) domina la mayor parte del país, con su centro de poder en Anatolia y en las grandes ciudades de Estambul y Ankara, aunque ha ido perdiendo poder en ellas. El socialdemócrata CHP es hegemónico en la parte europea de Turquía y en la laicista y comercial costa occidental, controlando la tercera ciudad del país, Esmirna. La esquina sudeste es el feudo de los partidos socialdemócratas kurdos, que se han ido sucediendo ante la persecución política y judicial hasta llegar al actual partido de las minorías, el HDP.
El mapa de la geopolítica de Turquía
Además, Turquía es un país de gran importancia geopolítica, situándose como el nexo de unión entre Europa y Oriente Próximo y el mar Negro y el Mediterráneo. Es el único país asiático en la OTAN, y por él transitan las líneas de suministro de gas que abastecen buena parte de Europa. Sin embargo, también mantiene importantes disputas con sus vecinos, especialmente con Grecia y Chipre, pero también en Siria donde intenta imponerse como potencia regional.













