Biden quería salir de Oriente Próximo. Ahora puede acabar en guerra con Irán

Estados Unidos no quiere involucrarse en más conflictos en Oriente Próximo porque necesita centrarse en China. Pero la guerra en Gaza y la crisis del mar Rojo le están arrastrando a una escalada contra Irán. Aunque Washington tiene cada vez menos tropas en la región, no puede abandonarla por su importancia económica y geopolítica.
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Biden quería salir de Oriente Próximo. Ahora puede acabar en guerra con Irán
Fuente: DVIDS (Wikimedia Commons)

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Estados Unidos quiere salir de Oriente Próximo, pero no puede. La región pasó de ser su foco en la guerra contra el terror a suponer un obstáculo para su gran objetivo geopolítico actual: la competición con China. Para completar ese giro a Asia, Washington busca limitar su presencia en Oriente Próximo a un despliegue útil para su inteligencia e intereses estratégicos. La lucha contra el terrorismo en Siria o Jordania, su deuda histórica con Irak y la estabilidad de la economía mundial plantean grandes retos. Sin embargo, la mayor traba es su alianza con Israel.
Israel quiere arrastrar a Estados Unidos a una guerra con Irán. Por mucho que el presidente Joe Biden se resista, la escalada es evidente. Las fuerzas estadounidenses y de su coalición ya han sufrido 165 ataques desde el 17 de octubre. El último, por parte de una milicia proiraní a una base en Jordania, mató a tres soldados. Es probable que Washington responda con ataques aéreos a objetivos identificados, como ha hecho contra los hutíes en el mar Rojo. Con todo, ya ha desplegado dos portaaviones en la región. Una guerra regional que les seguirá reteniendo es cada vez más probable.
Estados Unidos nunca se ha ido
La mayor prueba de que Estados Unidos no puede abandonar Oriente Próximo es que nunca se ha ido. Si bien su presencia está lejos de la guerra contra el terror, donde sumó cerca de 200.000 efectivos en Afganistán e Irak entre 2002 y 2008, sigue siendo significativa. Hoy son 40.000 entre tropas y contratistas en toda la región, la mayoría en países del golfo Pérsico como Kuwait, Baréin o Catar. Oriente Próximo sigue siendo un foco de producción de petróleo y gas y alberga los estrechos de Ormuz o Bab el Mandeb y el canal de Suez, todo ello clave para la economía estadounidense y mundial. Prueba de ello es la operación que Washington lanzó hace un mes para contener los ataques de los hutíes a cargueros en el mar Rojo.
Estados Unidos también sigue combatiendo el terrorismo en la región. Sus más de 6.000 ef...

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Alba Leiva

Madrid, 1997. Redactora en El Orden Mundial. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la Universidad Carlos III. Me interesa la política internacional, la geopolítica de los recursos, las nuevas tecnologías y la cultura.