¿Qué fue la Ostpolitik?

En la Europa de la Guerra Fría, la 'Ostpolitik' fue la política de Alemania Occidental para acercarse al bloque del Este. Ese giro le permitió acuerdos con la Unión Soviética, Polonia y Alemania Oriental, y sentó las bases de la reunificación
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¿Qué fue la Ostpolitik?
Fuente: imágenes de Wikimedia Commons

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La Ostpolitik (‘política hacia el este’ en alemán) fue la política de acercamiento de la República Federal Alemana (RFA) hacia el bloque del Este, en especial con Alemania Oriental. Mediante la distensión, buscaba una nueva era en una Europa dividida por la Guerra Fría y preocupada por la paz, la órbita soviética y el telón de acero. Liderada por el canciller entre 1969 y 1974, Willy Brandt, la aceptación y el diálogo con la Alemania socialista marcaba una diferencia con el rumbo anterior que había seguido la RFA. La Ostpolitik se materializó en varios tratados y acuerdos en los años setenta y en nuevas relaciones con los regímenes socialistas europeos, hasta reunificar las dos Alemanias en 1990.

Willy Brandt y la distensión: el origen de la Ostpolitik 

La Ostpolitik apostaba por el diálogo para normalizar las relaciones con Europa del Este. Comenzó en 1966, cuando el socialdemócrata Willy Brandt fue nombrado ministro de Exteriores durante el gobierno del conservador Kurt Kissinger, y continuó tras ser elegido canciller tres años después. La política buscaba contribuir a la seguridad europea y al apaciguamiento con la Unión Soviética, que también perseguían Estados Unidos, Francia y el Reino Unido.

Kissinger fue el primer canciller que aceptó la realidad de la división del país, y apostó por la convivencia con la República Democrática Alemana (RDA) tras años de disputa por la representación del Estado alemán. Hasta entonces, la estrategia de la RFA había sido romper toda relación diplomática con los Estados que reconocieran a la RDA. Sin embargo, el creciente reconocimiento internacional y la presión de círculos industriales y financieros de la RFA, interesados en sacar adelante acuerdos como el que intercambiaba gas ruso por tuberías, apremiaban para cooperar con el este de Europa.

Junto con Brandt, Egon Bahr jugó un papel fundamental: fue su principal asesor y el arquitecto entre bastidores de la Ostpolitik. Bahr, que defendía la necesidad de entenderse con el Este para conseguir una paz duradera en Europa, fue un ayudante clave en las negociaciones entre la Alemania dividida y con el bloque socialista.

Moscú, Varsovia… y Berlín

La Ostpolitik dio lugar en los años setenta a tratados con la Unión Soviética y Polonia, y al acuerdo básico con la RDA. Los dos primeros, firmados en Moscú (1970) y Varsovia (1971), reconocían las fronteras europeas resultantes de la Segunda Guerra Mundial y establecían las bases para la apertura de relaciones entre Europa Occidental y la URSS, y una nueva cooperación económica con el Este. Así, la RFA empezó a importar gas natural procedente de Rusia en 1973. Aparte, la firma del tratado con Polonia estuvo marcada por el gesto de Brand arrodillado frente al memorial de las víctimas judías de Varsovia.

Finalmente, el tratado entre las dos Alemanias, firmado en 1972, reconocía la realidad de dos Estados para una única nación y permitía el acceso de ambas a la ONU. Además, establecía los principios de la relación diplomática interalemana, que culminaría con la reunificación del país en 1990 mediante la adhesión de la RDA a la RFA. Lejos de ser excluyentes, la Ostpolitik se complementó con el estrechamiento de lazos con Europa Occidental. Estos tres acuerdos, a su vez, elevaron a la RFA como país pujante y líder de la apertura hacia el Este y de la reconciliación europea.

Dependencia como legado de la cooperación

Cancilleres alemanes posteriores como los socialdemócratas Helmut Schmidt y Gerhard Schröder, o la conservadora Angela Merkel, siguieron una política exterior similar a la de Brandt, de apaciguamiento y cooperación. En el caso de Rusia, esa continuidad se debe sobre todo a la relación gasística, que cincuenta años después del comienzo de la Ostpolitik ha legado esa dependencia de Berlín hacia Moscú. Aunque hubo cierto enfriamiento en la actitud alemana en 2014 a raíz de la anexión rusa de Crimea, Berlín después pactó con Moscú la construcción del gasoducto Nord Stream 2 para aumentar la importación.

En la actualidad, a raíz de la invasión a Ucrania, la Unión Europea busca suministradores energéticos que sustituyan a Rusia. En esa línea, el debate sobre la estrategia adecuada que Bruselas debe trazar hacia Moscú vuelve a estar sobre la mesa. Incluso Alemania, país determinante para la dirección de la Ostpolitik europea, también ha empezado a desprenderse del gas ruso, en busca de un nuevo curso alejada de Moscú.

Carlota García

Gijón, 1998. Graduada en Estudios Internacionales y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos. Interesada en el análisis de conflictos, geopolítica, seguridad y las relaciones internacionales.