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La UNRWA, por su acrónimo en inglés, es la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo. Fundada en 1949, garantiza la educación, sanidad, ayuda humanitaria y servicios sociales a 5,9 millones de personas repartidas entre Siria, Líbano, Jordania y en los territorios palestinos de Cisjordania y la Franja de Gaza. Es la única agencia de la ONU destinada a ayudar a los refugiados de una región, y actúa con independencia del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), que asiste al resto de refugiados en el mundo. Actualmente, la UNRWA es la agencia más grande de la ONU, con más de mil instalaciones y 30.000 empleados, el 99% refugiados palestinos.
El pilar de la ayuda a los refugiados palestinos
Los orígenes de la UNRWA se remontan al estallido del conflicto árabe-israelí en 1948. La guerra provocó la expulsión de 750.000 palestinos de sus hogares. Debido a esto, la Asamblea General de la ONU adoptó la Resolución 302 (IV) en diciembre de 1949, decretando la creación de una agencia que asistiera a estos refugiados. La UNRWA contó con el respaldo de Occidente, Israel y los Estados árabes, de manera que sólo se abstuvieron Sudáfrica y el bloque soviético. Un año más tarde, comenzó a operar en el terreno.
En sus inicios, la UNRWA sólo consideraba refugiados a las personas que habían residido en territorio palestino entre el 1 de junio de 1946 y el 15 de mayo de 1948, y que habían perdido sus casas como consecuencia de la guerra. Sin embargo, la evolución del conflicto entre Israel y Palestina ha obligado a ampliar el alcance de sus acciones. Hoy en día, esas operaciones se extienden a 59 campos de refugiados. La UNRWA no los gestiona, sino que proporciona sus servicios, como la educación y la atención médica. Para ello debe haber un acuerdo entre la agencia y el Gobierno anfitrión que regule el uso de estos campos.
La UNRWA se constituyó como una organización temporal bajo supervisión de la Asamblea General. Por ello, carece de estatutos y su mandato se renueva cada tres años. El más reciente se prolongó hasta el 30 de junio de 2026. La agencia está dirigida por un comisionado general que selecciona al personal e informa a la Asamblea. El comisionado general está respaldado por un subsecretario general de la ONU y por la Comisión Asesora. La Comisión Asesora está formada por veintiocho miembros, entre ellos los países receptores de refugiados palestinos —Jordania, Siria y Líbano— y los mayores donantes a la UNRWA. Además, cuenta con cuatro observadores: el Estado de Palestina, la Unión Europea, la Liga Árabe y la Organización para la Cooperación Islámica. Su función principal es asistir al comisionado general.
La UNRWA, una agencia muy dependiente de los Estados
La financiación es una de las cuestiones más controvertidas de la UNRWA. El presupuesto lo establece la Asamblea General y casi todo depende de las contribuciones voluntarias de los Estados miembros. Históricamente, los países occidentales han sido los principales donantes de la UNRWA. Estados Unidos está a la cabeza, con 343 millones de dólares en 2022, seguido de Alemania y la Unión Europea. Sin embargo, esa dependencia ha dejado a la UNRWA a merced de decisiones políticas. En 2018, el presidente estadounidense, Donald Trump, canceló los pagos a la agencia por sus desacuerdos sobre quién debía recibir el estatus de refugiado. Países Bajos, Bélgica y Suiza siguieron el mismo camino en 2019 debido a un informe que acusaba a la UNRWA de corrupción, mala gestión y discriminación entre sus empleados.
Sin embargo, la mayor polémica se produjo en enero de 2024, cuando diecisiete países suspendieron sus aportaciones a la UNRWA por la presunta implicación de doce trabajadores en el ataque terrorista de Hamás contra Israel en octubre. Durante años, la agencia ha sido acusada de tener vínculos con la organización islamista y de perpetuar el problema de los refugiados palestinos al promover su derecho al retorno. Pese a las críticas, no todos los países están de acuerdo en cortar la financiación a la UNRWA, como España. El director de la agencia en Gaza, Thomas White, ha alertado de que la suspensión de las contribuciones acentuará la crisis humanitaria que viven los 2,3 millones de palestinos en la Franja.







