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Una organización paramilitar es un grupo de civiles armados con estructura militar que no forma parte del ejército oficial de un Estado. Sus orígenes y objetivos varían según el contexto y región. Pueden ser fuerzas opositoras o complementarias al Estado, recibiendo su apoyo o de terceros actores. En general pretenden hacer cumplir una agenda con intereses políticos a través de la intimidación, la coacción, la violencia y el terror, aunque también han surgido ante la ausencia estatal. Las organizaciones paramilitares surgen en momentos de inestabilidad política, económica o social y llenan un vacío de poder, pero sus actuaciones han sido rechazadas y condenadas por distintas organizaciones internacionales.
Nazis, autodefensas y escuadrones de la muerte
Los tipos de organizaciones paramilitares varían según su origen, estructura y objetivos. Por un lado, están las que apoyan a las fuerzas policiales y militares de un Estado. Dos ejemplos históricos son la Milicia Voluntaria para la Seguridad Nacional (MVSN) o camisas negras de la Italia fascista y las SS y SA al servicio del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán y la Alemania nazi. Este tipo de organizaciones también pueden servir para controlar determinadas áreas de un país, como los paramilitares Ijwán en la región india de Jammu y Cachemira, que luchaban contra los guerrilleros independentistas.
Otras organizaciones paramilitares han sido los grupos de vigilancia o de autodefensa. Se forman en comunidades que se organizan para protegerse de la violencia y criminalidad cuando el Estado es incapaz de hacerlo. Dos de ellas han sido las Cooperativas de Vigilancia, que dieron paso a las Autodefensas Unidas de Colombia, o los Grupos de Autodefensa Comunitaria en México. También existen milicias formadas por ciudadanos con entrenamiento militar. Hezbolá, por ejemplo, es una organización musulmana chií con un brazo político y otro paramilitar que surgió durante la guerra civil libanesa, y en Estados Unidos han existido milicias y grupos paramilitares de ultraderecha.
Por su parte, los escuadrones de la muerte son grupos armados al margen de la ley propios de guerras o regímenes autoritarios. Su objetivo es acabar con individuos u objetivos específicos, haciendo el trabajo sucio del Estado. Dos ejemplos fueron el Escuadrón 731 japonés entre 1932 y 1945, que usaba armas biológicas y experimentaba con humanos, o los escuadrones de la muerte en la Sudáfrica del apartheid. Finalmente, existen compañías militares privadas que ofrecen sus servicios a Gobiernos, organizaciones internacionales o actores subestatales. Un ejemplo reciente es el Grupo Wagner de mercenarios rusos, que apoya al Kremlin en distintos países y que participa junto con el Ejército en la invasión a Ucrania.
En la mira del derecho y las organizaciones internacionales
Los grupos paramilitares también se han tratado en el derecho internacional. Los Convenios de Ginebra de 1949 prohíben la tortura, esclavizar al enemigo, reclutar a menores de quince años o usar civiles como escudos humanos, acciones que estas organizaciones han llevado a cabo. Además, el artículo 43.3 del Protocolo Adicional I de 1977 establece que “siempre que una parte en conflicto incorpore a sus fuerzas armadas un organismo paramilitar o un servicio armado encargado de velar por el orden público, deberá notificarlo a las otras partes en conflicto”. Por tanto, los grupos paramilitares independientes no pueden participar en las hostilidades y se consideran ilegales, y en general pueden ser procesados por crímenes de guerra.
Distintos organismos internacionales han rechazado o condenado las actuaciones de grupos paramilitares. La ONU y la Unión Europea han rechazado sus enfrentamientos con el Ejército en Sudán, y la Organización de Estados Americanos ha señalado su papel en la represión en Nicaragua. Por su parte, el Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia condenó masacres en los Balcanes y la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha hecho lo propio por casos en Colombia. Organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch también han denunciado las actuaciones de estos grupos.
¿Paramilitares o guerrilleros?
Los grupos paramilitares no son iguales a los guerrilleros, aunque coinciden en algunos puntos. Las guerrillas han sido por lo general grupos armados revolucionarios que luchan contra el Estado buscando un cambio social, político y económico radical. Los paramilitares pueden actuar bajo la sombra del Estado o de forma autónoma al margen de la ley para proteger sus intereses o de un sector específico. Ambos grupos, no obstante, representan un peligro para la seguridad de las personas. Además de actuar contra los que consideran sus enemigos, financian su actividad con el narcotráfico, la extorsión o los secuestros.