La guerra de guerrillas es un conflicto en el que pequeños grupos armados actúan con el objetivo de desestabilizar y desgastar al enemigo para vencerlo. También es un tipo de conflicto asimétrico, entre pequeños grupos armados y ejércitos más numerosos, y un método de combate, ya que puede complementar al ejército regular. Así, las guerrillas han aparecido en todo tipo de conflictos, desde guerras más clásicas, en las que la población enfrenta a un ejército invasor formando grupos de combate, hasta conflictos internos, donde movimientos revolucionarios pretenden subvertir el orden establecido.
Las guerrillas se caracterizan por contar con cierto apoyo social, ya que suelen surgir de la población civil, y por usar el territorio a su favor. Mientras un ejército convencional es más poderoso en campo abierto, las guerrillas tienen ventaja en territorios más complicados, como zonas montañosas o selvas. Además, sus técnicas de combate buscan ser rápidas y efectivas, por lo que suelen consistir en ataques sorpresa, trampas, emboscadas, sabotajes o robo de suministros. Todo ello dificulta el avance del enemigo y afecta la moral de sus soldados. Sin embargo, la proliferación de guerras asimétricas y el uso de estos métodos por otros grupos armados complican definir la guerra de guerrillas.
La guerrilla como táctica universal
Las guerrillas, entendidas como pequeños grupos armados que luchan contra ejércitos mayores, han existido desde la Antigüedad. No obstante, el término no se acuñó hasta la guerra de Independencia española. Cuando Napoleón invadió España en 1808, la población organizó la resistencia a través de guerrillas y levantamientos urbanos. Los guerrilleros hicieron uso de la geografía escarpada de la península para atacar a los franceses, que sufrieron un gran desgaste. Las guerra de guerrillas, complementaria a la del ejército regular español y al ejército británico, fue fundamental para la derrota final de los franceses.
La guerra de guerrillas proliferó en el siglo XX, sobre todo en América Latina, asociadas a movimientos revolucionarios. El ejemplo por excelencia es la Revolución cubana de 1959, en la que opositores liderados por Fidel Castro y Ernesto Che Guevara se organizaron en guerrillas para acabar con la dictadura de Fulgencio Batista. Los revolucionarios fueron ganando terreno y efectivos al Ejército gracias al apoyo popular, lo que les permitió hacerse con el control de la isla y tomar el poder. Desde entonces, el régimen comunista heredero de la revolución gobierna el país.
Durante el siglo XX también se dieron casos de guerra de guerrillas en conflictos más clásicos. Un ejemplo fue la guerra de Vietnam, en la que el Frente Nacional de Liberación de Vietnam, conocido como Vietcong, utilizó métodos de guerrilla frente al ejército estadounidense y al de Vietnam del Sur entre los años cincuenta y setenta. Una vez más, las características del terreno fueron clave. La selva frenaba a los estadounidenses, acosados con trampas y ataques relámpago. Con ello la guerrilla contribuyó a agotar las tropas y a la posterior derrota de Estados Unidos, una de las más importantes de la Guerra Fría.
Guerra de guerrillas y terrorismo
No obstante, las guerrillas no suelen vencer al ejército enemigo ni subvertir el orden establecido. De hecho, en muchas guerras de guerrillas ningún bando consigue imponerse y la violencia se alarga en el tiempo. A raíz de la guerra de Vietnam, el entonces secretario de Estado estadounidense, Henry Kissinger, dijo que las guerrillas vencen si no pierden, mientras que los ejércitos pierden si no ganan.
Ha sido el caso de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) o el Ejército de Liberación Nacional en ese país. Nacieron como movimientos de resistencia en los años sesenta y con el tiempo construyeron grupos armados que lograron controlar gran parte del territorio. No obstante, debido a la acción del Gobierno y de grupos paramilitares, nunca tomaron el poder. El conflicto continúa en la actualidad pese al acuerdo de paz con las FARC en 2016.
Por otro lado, desde los años setenta la guerra de guerrillas se ha diversificado, en especial con el surgimiento de las guerrillas urbanas. Este cambio, así como la variedad de causas de lucha, ha generado un debate sobre las distinciones entre guerra de guerrillas y terrorismo. Algunas proponen que las guerrillas actúan sobre un territorio que aspiran a controlar, tienen más apoyo social, subrayan más su mensaje subversivo y centran sus ataques en objetivos militares, no civiles, a diferencia del terrorismo.