La Organización Internacional del Trabajo (OIT) es la agencia de Naciones Unidas que establece estándares laborales en el mundo. Fundada en 1919 e incorporada a la ONU en 1946, tiene su sede en Ginebra, Suiza. Reúne a representantes de 187 Estados miembros, incluidos Gobiernos, empleadores y trabajadores, y tiene tres órganos principales: la Conferencia Internacional de Trabajo, el Consejo de Administración y la Oficina Internacional del Trabajo. En 1969 le fue otorgado el Premio Nobel de la Paz por “crear una legislación internacional que asegure ciertas normas para las condiciones de trabajo en todos los países”.
La OIT, desde Versalles hasta nuestros días
La Organización Internacional del Trabajo se creó en 1919 como parte del Tratado de Versalles. Su constitución la escribió la Comisión de Legislación Internacional del Trabajo durante la Conferencia de Paz de París, con la idea de que la justicia social es esencial para una paz universal. También respondía a un contexto internacional de mayor interdependencia económica y a la necesidad de igualdad de condiciones laborales entre países que competían por mercados. La primera Conferencia Internacional del Trabajo se celebró en Washington en 1919 y adoptó las seis primeras convenciones sobre temas como las horas de trabajo en la industria, el desempleo o la protección de la maternidad.
El aislacionismo internacional durante la Gran Depresión limitó el alcance de la OIT y llevó a firmar la Declaración de Filadelfia de 1944. Esta definió el rol y objetivos de la organización, que se incorporó en 1946 a la ONU como agencia especializada. De 1948 a 1970 la OIT duplicó su número de Estados miembros, incorporando a países industrializados y en vías de desarrollo. En las últimas décadas, la organización ha ratificado su misión de promover la justicia social y los derechos laborales como parte de los derechos humanos.
La clave del “tripartismo”
La Organización Internacional del Trabajo está caracterizada por el “tripartismo” entre Gobiernos, empleadores y trabajadores. Su labor conjunta gira en torno a cuatro objetivos: promover y cumplir las normas y derechos fundamentales del trabajo, garantizar el acceso a ingresos y empleos dignos, mejorar la cobertura y eficacia de la seguridad social, y fortalecer la cooperación entre las tres partes. Para ello, la OIT lleva a cabo tres funciones: desarrollar estándares universales de empleo, supervisar el cumplimiento de dichos estándares y sancionar las situaciones de incumplimiento.
La OIT tiene tres órganos principales. La Conferencia Internacional de Trabajo es el encuentro que establece normas y políticas generales. Se convoca una vez al año y reúne a cuatro delegados por cada país miembro: dos del Gobierno y otros dos de los trabajadores y empleadores. En ella se aprueban convenios y recomendaciones. Los convenios son tratados obligatorios para los Estados que los ratifican, enfocados en un área, como el Convenio 87 sobre la libertad sindical, mientras que las recomendaciones son sugerencias a Estados miembros sobre cómo progresar en las relaciones laborales.
El Consejo de Administración es el órgano ejecutivo de la OIT. Se reúne tres veces al año, adopta el programa y el presupuesto de la organización y elige al director general. Cuenta con 56 miembros: veintiocho corresponden a Gobiernos, diez a los de mayor importancia industrial, y veintiocho a trabajadores y empleadores a partes iguales. La Oficina Internacional de Trabajo, por su parte, es la secretaría permanente. También existen comisiones de expertos, que cada año evalúan la legislación y las prácticas de los Estados miembros con distintos informes. Estos se basan en reportes de los mismos Estados y de organizaciones de empleadores y trabajadores.
Convenios difíciles y recomendaciones voluntarias
A través de sus 190 Convenios y 206 recomendaciones, la Organización Internacional del Trabajo ha conseguido avances en los derechos laborales a pesar de los intereses tan dispares entre sus miembros. Además, su mandato se ha actualizado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de la ONU. En concreto, la OIT tiene prioridades específicas para el número ocho: “Promover el crecimiento económico inclusivo y sostenible, el empleo y el trabajo decente para todos”.
La OIT también enfrenta el incumplimiento de las normas. Cuando un Estado ratifica un convenio debe presentar un informe cada dos años sobre sus esfuerzos para implementarlo. Este informe lo evalúan organizaciones de trabajadores y empleados y comisiones de expertos para dar sus recomendaciones. Sin embargo, estas no son vinculantes, y muchos países tampoco cuentan con las instituciones ni la gobernabilidad para llevarlas a cabo.