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La “iberosfera” es un término que engloba a España, Hispanoamérica y en menor medida a Portugal y Brasil, y un proyecto político de acción coordinada entre sus partidos y líderes de ultraderecha. Lo creó y promueve el partido ultraderechista español Vox, cuyos representantes lo enunciaron por primera vez en 2020 durante la fallida moción de censura contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
La idea de la iberosfera pretende promover un área de influencia cultural, política y económica, como la anglosfera referida a los principales países de habla inglesa. A su vez, el proyecto político busca reunir a líderes conservadores y de ultraderecha a ambos lados del Atlántico. Para ello plantea enemigos regionales y mundiales. Los regionales son los Gobiernos y actores progresistas, como el Foro de São Paulo o el Grupo de Puebla, y los mundiales son el “globalismo” o el creciente poder de Rusia y China.
El intento excluyente de una España global
El concepto “iberosfera” se enmarca en los de “derecha radical populista”, “etnonacionalismo” e “hispanismo étnico”. Según el politólogo Cas Mudde, experto en extremismo de derechas y populismo en Europa, la derecha radical populista es una rama de la ultraderecha basada en el nacionalismo, el autoritarismo y el populismo que busca usar las instituciones para socavar la democracia desde dentro. El etnonacionalismo, por su parte, es una concepción excluyente de la nación que la iguala a la etnia y defiende la diferenciación étnica de los pueblos. Es decir, se pertenece a una nación si se cumplen condicionantes culturales, como la religión, el idioma, la tradición o costumbres y una ascendencia común.
De este segundo concepto parte el hispanismo étnico de Vox: la defensa de la nacionalidad étnica española, ampliada a la iberosfera debido a la historia y herencia compartida entre España y América Latina. Para defender el hispanismo étnico, Vox realiza una relectura de la historia colonialista de España. Rehabilita la narrativa del ideal imperial al presentarlo como la liberación de los pueblos indígenas americanos de la opresión de los imperios del continente y los aportes de la evangelización y la civilización para conseguir el hermanamiento de los pueblos. Esta idea cuestiona las retóricas decoloniales, justifica la violencia del Imperio español e ignora el daño que sufrieron y siguen sufriendo los indígenas y afrodescendientes. De esta forma también sostiene una relación asimétrica entre España y América Latina.
La iberosfera de Vox
Para promover la iberosfera, entre otras ideas, Vox fundó en julio de 2020 la Fundación Disenso. Este think tank anunció el 12 de octubre de ese año, Fiesta Nacional de España y tradicional Día de la Hispanidad, la compra del diario digital La Gaceta, que rebautizó como La Gaceta de la Iberosfera. En la semana siguiente, los representantes de Vox enunciaron el concepto ante el Congreso de los Diputados en la fallida moción de censura contra el presidente Pedro Sánchez para introducirlo en la opinión pública.
A escala internacional, Vox había participado en febrero de 2020 en la Conferencia Política de Acción Conservadora estadounidense. Ya el 26 de octubre de ese año sus líderes encabezaron la firma de la Carta de Madrid en el nacimiento de su alianza con políticos de derecha y ultraderecha de América Latina, Estados Unidos y Europa, el Foro Madrid. Es una declaración de principios como la defensa del Estado de derecho, de la libertad individual y la lucha contra el comunismo. Al mismo tiempo, es un intento de Vox de aumentar su influencia en América Latina, que ha impulsado con las Cumbres de la Iberosfera.
Sin embargo, la iberosfera no está del todo definida. Sus promotores en España a veces hablan de “hispanohablantes”, y en otras ocasiones incluyen a Brasil y Portugal. Las principales figuras de este grupo son el español Santiago Abascal, presidente de Vox, la opositora venezolana María Corina Machado, el libertario argentino Javier Milei, el excandidato chileno José Antonio Kast o el diputado brasileño Eduardo Bolsonaro. La Carta de Madrid, no obstante, también la firmaron la ahora primera ministra italiana, Giorgia Meloni, el diputado portugués André Ventura o la exdiputada francesa Marion Maréchal.