¿Qué es el indigenismo?

Las corrientes indigenistas surgieron en el siglo XX y han ganado fuerza en las últimas décadas. Han conseguido reconocimiento y protección a los pueblos indígenas a nivel nacional e internacional, pero estos siguen formando parte de la población más pobre del mundo
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¿Qué es el indigenismo?
Rigoberta Menchú, nobel de la Paz por defender a los pueblos indígenas guatemaltecos, en una manifestación en Ecuador en 2015. Fuente: Wikimedia

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El indigenismo es el estudio de los pueblos nativos y la corriente política que reivindica su presencia y defiende sus derechos. Surgió en la primera mitad del siglo XX en América Latina, donde tiene más fuerza como movimiento, tanto desde políticas estatales como desde reclamos de poblaciones indígenas. En las últimas décadas, distintas iniciativas han conseguido que se reconozcan sus problemas y aportes, y que se protejan sus derechos a nivel nacional e internacional.

Origen latinoamericano

El indigenismo tiene raíces en la resistencia de los pueblos indígenas a la conquista y colonización europea de América. Los taínos, por ejemplo, se enfrentaron a los hombres de Cristóbal Colón tras su llegada en 1492, y los incas se resistieron a la desaparición de su imperio y se rebelaron en el siglo XVIII. El indigenismo también tiene antecedentes en la percepción de religiosos españoles. Ya en el siglo XVI, Antonio de Montesinos y Bartolomé de las Casas denunciaron los abusos de los conquistadores. Frente a ello, las Leyes de Burgos establecieron derechos para los indígenas, pero en el marco del dominio español.

Sin embargo, la situación general de los indígenas se mantuvo después de las independencias. En el siglo XIX no participaron en la construcción de los nuevos países, que tampoco tuvieron en cuenta sus territorios históricos al delimitar fronteras herederas de la época colonial. Estados Unidos o Argentina incluso las expandieron a costa de ellos. Lo mismo ocurrió con los aborígenes en Australia después de la independencia del Reino Unido. Por tanto, el indigenismo surgió como el estudio antropológico de la “cuestión indígena” y como reivindicación de su existencia en unos países que los habían relegado.

Hubo dos vías. Por un lado, la resistencia indígena. Figuras como Quintín Lame en Colombia o Dolores Cacuanco en Ecuador defendieron sus pueblos e instituciones históricas. Por otro, las políticas estatales. En México, la revolución en la década de 1910 incorporó una visión indigenista pionera que se implementó en los años veinte y treinta. Mientras que Estados Unidos, Canadá o Australia habían aprobado reservas de territorio para los indígenas, el Gobierno mexicano promovió su integración en la nación. Llevó a cabo misiones culturales, levantó escuelas rurales y creó el Departamento Autónomo de Asuntos Indígenas.

En busca de un proyecto común

El indigenismo empezó a articularse en México o Bolivia para incluir a los pueblos originarios en el desarrollo nacional y regional. Sus primer hito fue el Congreso Indigenista Interamericano de Pátzcuaro en 1940, que creó a su vez el Instituto Indigenista Interamericano. La corriente se debilitó frente a las dictaduras de la región, pero recobró fuerza de cara al quinto centenario de la llegada de Colón a América. De hecho, la guatemalteca Rigoberta Menchú recibió el Premio Nobel de Paz en 1992 por su defensa de los pueblos indígenas en el conflicto armado. Las organizaciones hicieron de la celebración centenaria un símbolo de resistencia, y en esa década y la siguiente intentaron formar un espacio político común. 

Los movimientos indigenistas han tenido mayor presencia en Bolivia, Ecuador y México, donde hay un mayor porcentaje de población indígena, y en Guatemala, Perú, Colombia y Brasil. En los dos primeros, la movilización ha conseguido incorporar a sus constituciones la noción de Estado plurinacional. Además, el indigenismo en Sudamérica ha adoptado símbolos comunes, como la bandera whipala. El mayor éxito reciente ha sido la elección en 2006 del primer presidente de esta corriente, Evo Morales, en Bolivia.

El indigenismo a nivel internacional

Entretanto, las posturas indigenistas han ido más allá del ámbito regional, y la legislación internacional ha promovido avances locales. En 1957, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) adoptó el Convenio 107 sobre Pueblos Indígenas y Tribales para enunciar sus derechos y las obligaciones de los Estados con ellos. Por ejemplo, desarrollar programas para protegerlos e integrarlos considerando su cultura, religión y estructuras sociales, pero fueron criticados por tratar de asimilar a estos pueblos y, por tanto, como un neocolonialismo pacífico. El nuevo Convenio 169, de 1989, pasó a proteger a los indígenas como individuos. Ya en 2007, la ONU adoptó la Declaración Internacional sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, que reafirma sus derechos y libertades, la no discriminación y su derecho a la autonomía.

Pese a los avances, los 476 millones de indígenas que habitan en noventa países aún representan el 15% de la población más pobre. De estos, el 47% que trabaja no tiene educación y tienen casi tres veces más probabilidades de vivir en pobreza extrema. Por eso el indigenismo ha pasado a abogar también por unas mejores condiciones de vida. Por ejemplo, la ONU tuvo en cuenta a los indígenas para elaborar la Agenda 2030: 73 de las 169 metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible están relacionadas con la Declaración.

Marina Acebes

Soria, 2000. Graduada en Relaciones Internacionales y Economía por la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). Interesada en la macroeconomía, la geopolítica y las curiosidades sobre los países.