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El Cuerpo de La Guardia Revolucionaria Islámica es una institución militar de Irán encargada de proteger la Revolución contra cualquier amenaza externa e interna y asegurar la continuidad del régimen. Fue creada por el ayatolá Ruhollah Jomeini en 1979, después del triunfo de la Revolución islámica, y no responde ante el Gobierno iraní sino al líder supremo, actualmente el ayatolá Alí Jamenei. La Guardia Revolucionaria funciona como el brazo ejecutor del líder supremo, y se ha expandido como un actor transversal con poder político y económico, y funciones de seguridad, inteligencia y educación.
Un cuerpo para consolidar la Revolución
El ayatolá Jomeini creó la Guardia Revolucionaria Islámica para consolidar la Revolución iraní. A principios de 1979, el sah Mohamed Reza Pahlaví había huido de Irán ante las protestas civiles y de la oposición por la occidentalización del país y la dependencia de Estados Unidos. Tras su huida y unos meses de inestabilidad política, Jomeini se estableció como dirigente del país. Para contrarrestar los resquicios de las instituciones afines al sah, creó una serie de instituciones propias, entre ellas la Guardia Revolucionaria.
Al año siguiente Irak le declaró la guerra a la nueva República Islámica de Irán. Durante el conflicto, la Guardia Revolucionaria se transformó en una fuerza de combate convencional al proveer a las Fuerzas Armadas iraníes de milicianos y voluntarios, usados incluso como escudos antiminas. Ese papel y su vinculación con la fe le otorgaron al cuerpo el favor de los oligarcas clericales y comenzó a expandirse.
La Guardia Revolucionaria Islámica funciona con independencia del Ejército de Irán, pero ambos junto con la Policía conforman las Fuerzas Armadas. Mientras que el Ejército tiene una doctrina clásica, la Guardia Revolucionaria se enfoca en la guerra asimétrica. El Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, liderado por el ayatolá Jamenei, coordina ambas fuerzas. Por su parte, la Guardia Revolucionaria se divide en varias secciones: la Fuerza Quds, sus propias tropas terrestres, aéreas y navales, y la milicia Basich.
La Fuerza Quds es la fuerza de élite encargada de las operaciones e inteligencia militar exteriores, incluido el apoyo a grupos y milicias afines en la región. Por su parte, las fuerzas terrestres de la Guardia Revolucionaria suman más de 150.000 soldados, mientras que las fuerzas navales y aéreas suman otros 35.000 en total. En 2007 se integró la milicia de voluntarios Basich. Esta organización se encarga de controlar la disidencia y las amenazas al régimen a nivel local, la propaganda y misiones cibernéticas. Para acercar a los voluntarios a la población, también asisten en desastres y proveen ayuda humanitaria.
Irán ha desarrollado su doctrina militar en cuatro fases, coordinando a la Guardia Revolucionaria y al Ejército para defender el país. La Fuerza Quds opera fuera de las fronteras, el Ejército se encarga de las mismas, la Guardia del interior del país para defender el terreno y combatir amenazas no convencionales, y las fuerzas Basich operan dentro del país mediante guerra de desgaste, comunicación y propaganda.
La Guardia Revolucionaria Islámica, un actor clave en Irán
En la práctica, la Guardia Revolucionaria Islámica se encarga de defender al régimen de posibles amenazas internas y externas. Además de actuar en caso de ataque, sus unidades se encargan de aplacar cualquier protesta o disidencia interna. Por ejemplo, en 2009, los cuerpos Basich reprimieron las protestas que denunciaban fraude electoral. Del mismo modo, tras el asesinato en 2022 de la joven Mahsa Amini por parte de la “policía de la moral”, miembros de Basich usaron fuerza letal para reprimir las protestas.
La Guardia Revolucionaria también se ha convertido en un actor político y económico. Desde su creación, muchos exoficiales han terminado o han sido establecidos por el líder supremo en puestos políticos y estatales clave. Por otro lado, la Guardia Revolucionaria ha aumentado su control económico desde la reconstrucción del país tras la guerra con Irak. Construcción, electricidad, transporte, gas o petróleo son algunos sectores cuyas principales compañías están controladas por la Guardia Revolucionaria. Asimismo, el cuerpo tiene varios medios de comunicación que usa para sus campañas de movilización y propaganda.
Finalmente, la Guardia Revolucionaria Islámica también ha tenido impacto fuera de Irán. Ha apoyado a actores como Hezbolá en Líbano y los hutíes en Yemen, y ha atentado contra distintas figuras políticas. Pero sus miembros también han sido atacados. En 2019, el entonces presidente estadounidense Donald Trump designó a la Guardia Revolucionaria como organización terrorista, y un año después ordenó un ataque en Irak que asesinó al general Qasem Soleimani, jefe de la Fuerza Quds. De igual forma, el pasado abril otro alto comandante fue asesinado en un bombardeo de Israel contra el consulado iraní en Siria.






