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Estados Unidos celebrará elecciones presidenciales en noviembre de 2024. Salvo sorpresas, el candidato del Partido Demócrata será Joe Biden. Si gana, empezaría su segundo mandato con 81 años, continuando como el presidente más longevo del país. El Partido Republicano, por su parte, celebrará elecciones primarias en cada estado entre enero y junio. Donald Trump es el favorito para hacerse con la nominación.
Trump llega a finales de septiembre con un apoyo del 55%, más de cuarenta puntos por encima del resto de aspirantes, según las encuestas que agrega el medio FiveThirtyEight. Superar esa desventaja parece imposible. A estas alturas, Biden llevaba 9,5 puntos de ventaja en 2020; Trump, 13,8 puntos en 2016, y Barack Obama perdía por 19,3 puntos en 2008, según la agregadora RealClearPolitics. Desde 1972, sólo cinco candidatos a las primarias republicanas —incluido Trump— tenían una ventaja superior al 50% en agosto del año anterior a las elecciones, y tres ganaron la nominación. No obstante, otros seis precandidatos compiten con el expresidente y se enfrentarán en un segundo debate este 27 de septiembre.
Ron DeSantis: el gobernador anti-woke de Florida
Hasta hace unos meses, Ron DeSantis parecía la apuesta del Partido Republicano para un futuro sin Trump. Tras cinco años en la Cámara de Representantes fue elegido gobernador de Florida en 2018. El estado había votado desde el 2000 hasta 2016 a favor de tres presidenciables republicanos y dos demócratas. Tras una victoria del 0,5% sobre su contrincante demócrata, DeSantis afianzó la ventaja republicana en el estado. El año pasado fue reelegido con el 59,4% del voto, el mayor apoyo desde 1982.
El auge de DeSantis en el Partido Republicano se consolidó durante la pandemia. A diferencia de Nueva York o California, se negó a implementar medidas restrictivas en Florida, lo que produjo un éxodo de ciudadanos de otros estados. De Santis pronto sonó como precandidato republicano, ya que el aparato del partido lo veía como el mejor posicionado para aglutinar el voto trumpista sin alienar a las bases moderadas que se habían decantado por los demócratas en 2020. De hecho, el programa económico de De Santis apenas difiere de los preceptos trumpistas: seguir bajando impuestos e incluso eliminar el Servicio de Impuestos Internos, la hacienda estadounidense. En política exterior, aboga por proteger Taiwán ante una invasión china y se opone a aumentar el apoyo militar a Ucrania.
Frente al auge inicial de DeSantis, donde llegó a estar a tres puntos de Trump, el expresidente empezó a atacarlo. Argumentaba que sin su apoyo no habría ganado la elección a gobernador en 2018. En vez de contraatacar, De Santis trató de forjarse como abanderado de la causa anti-woke, con leyes controvertidas como “No Digas Gay” o prohibiendo el aborto tras las seis semanas de embarazo. Sin embargo, su indeterminación respecto a Trump y su falta de carisma le han estancado en menos de un 15% de los votos.
Vivek Ramaswamy: la estrella racializada de la extrema derecha
Este hijo de inmigrantes indios de 38 años ha sido la sorpresa de las primarias republicanas. Millonario de la industria farmacéutica, Vivek Ramaswamy ha construido una campaña escorada en la extrema derecha. En política exterior aboga por proteger la soberanía de Taiwán sólo hasta 2028 o pactar con Vladímir Putin el futuro de Ucrania. Su política interior incluye deportar a hijos de inmigrantes sin papeles nacidos en el país y despedir al 75% de los funcionarios públicos para acelerar la economía. Aunque carece de trayectoria política, Ramaswamy dice representar “una nueva generación capaz de solucionar problemas”, una máxima que recuerda a la candidatura en 2008 de Barack Obama, a quien de hecho copió parte de un discurso.
Con halagos constantes, Ramaswamy busca que Trump le elija como candidato a vicepresidente o como sucesor si sus procesos judiciales le hacen descabalgar de la nominación. Sin embargo, es improbable que Ramaswamy sea el candidato republicano, pues su origen y su religión hindú le dificultarán conseguir el apoyo de las bases más conservadoras del partido. Por ahora las encuestas le otorgan un 6% del apoyo.
Nikki Haley: la apuesta del establishment
La exgobernadora de Carolina del Sur y exembajadora ante la ONU es favorita para aglutinar el voto de quienes recelan de la capacidad electoral de Trump. En el primer debate republicano, en agosto, Haley salió fortalecida al mostrar su experiencia internacional. También hija de inmigrantes indios y la única mujer en la carrera republicana, apela a un electorado pragmático que busca acuerdos en temas polarizantes como el aborto. Sin embargo, su oposición a que las mujeres deportistas trans compitan con mujeres cis o abogar por que los solicitantes de asilo esperen en México se alinean con el ala reaccionaria del partido.
Para fomentar la economía estadounidense, Haley defiende aumentar la edad de jubilación de los trabajadores más jóvenes y limitar los gastos nacionales a niveles prepandemia. En política exterior apoya firmemente la causa ucraniana, también para evitar que China invada Taiwán. Además, sostiene que Washington debe confrontar más a Pekín, incluso prohibiendo su “infiltración” en universidades del país.
Pese a tener apenas un 6% de apoyo, Haley podría afianzarse como alternativa a Trump si DeSantis sigue cayendo. Según un sondeo reciente de la Universidad Estatal de Iowa, es la tercera favorita en ese estado, el primero en realizar caucus, un proceso asambleario donde se vota a mano alzada. Y según una encuesta de NMB Research, empata con DeSantis en New Hampshire, el primero en realizar primarias.
Pence, Christie y Scott luchan por abrirse paso
Por su parte, Mike Pence, Chris Christie y Tim Scott buscan mantenerse a flote. Pence, exvicepresidente de Trump, se ganó el odio de buena parte de los republicanos al certificar la victoria de Biden en 2020. Pese a sus posiciones ultraconservadoras en temas como el aborto, su falta de carácter y el rechazo trumpista le impedirán ser una alternativa viable a su antiguo jefe. Actualmente las encuestas le dan un 4,5% del apoyo.
Christie, exgobernador de Nueva Jersey, sabe que su campaña centrada en denunciar los abusos de Trump fracasará. Tiene un 3% del apoyo y esos ataques le impiden aglutinar votos, pero influirán en DeSantis o Haley para mostrarse más críticos con el magnate y así recuperar un conservadurismo más institucionalista. Por último, Scott, de Carolina del Sur, tiene un apoyo de menos del 3%. De profundas convicciones religiosas, aunque soltero, es el único senador republicano negro, puesto que ocupa desde 2013. Su candidatura consolidaría el creciente apoyo de votantes racializados al Partido Republicano, pero Scott ha evitado centrar su campaña en este tema. “Estados Unidos no es un país racista”, declaró en 2021.
Trump es el gran favorito en las primarias, pero no está definido
Pese a su amplia ventaja en las encuestas para las primarias republicanas, Trump enfrenta seis procesos judiciales. Incluido un juicio federal por el asalto al Capitolio de 2021 y otro en Nueva York por presuntamente haber comprado el silencio de la actriz porno Stormy Daniels en 2016 con dinero de campaña. Ambos tendrán lugar en marzo, e influirán en el calendario electoral y en su apoyo, aunque una condena no lo inhabilitaría para volver a ser presidente. Según una encuesta reciente de CNN, al 44% de los votantes republicanos e independientes conservadores les preocupa que los cargos que enfrenta Trump le perjudiquen en la elección presidencial. Además, sus 77 años y un estilo de vida poco saludable complican sus ambiciones electorales.
Las encuestas y haber sido presidente confirman a Trump como gran favorito a la nominación republicana, pero, si alguno de estos factores externos le juega en contra, los otros seis candidatos pugnarán por representar la alternativa a Biden en 2024. Sin el expresidente en las primarias, DeSantis podría ganar por su mayor apoyo y presencia mediática, aunque la salida de Pence o Christie reforzaría candidaturas más independientes como las de Haley o Scott. Además, el carácter hosco de DeSantis puede terminar de eclipsarle, en especial frente a candidatos carismáticos y mediáticos como Ramaswamy o Haley.
Este 27 de septiembre tendrá lugar el segundo debate entre precandidatos republicanos. Trump no acudirá, consciente de que es el rival a batir. Los posibles votantes podrán confirmar a DeSantis como estrella conservadora en auge o, por el contrario, si otra candidatura tiene más opciones. Pero el expresidente no puede confiarse por su ventaja en las encuestas. Hilary Clinton aventajó a Obama en toda la campaña demócrata entre 2007 y 2008, y a él mismo de cara a la elección presidencial de 2016. El resto es historia.







